Desde pequeño me apasionan los espacios diminutos, exiguos y poco espaciosos tales como las taquillas, los armarios, las repisas, cañerías… incluso sentía una enfermiza atracción por los diminutos espacios entre las balas de hierba que mi imaginación tornaba en entradas a intrincados túneles que llevaban a espacios desconocidos para todo hombre, a pueblos nimios a los que sólo los más pequeños ratones de campo podían acceder, caminos y caminos en espacios cerrados y oscuros, misteriosos… precisamente porque no sabía lo que había más allá de las sombras, mi imaginación volaba sola y me imaginaba apoyado en uno de esos armarios, observando el abismo a mis pies; caminaba por esos largos túneles que eran las cañerías y descansaba en los cálidos recintos de los montones de paja.
Y, ahora que soy mayor, mi imaginación supera esa concepción romántica de los pequeños espacios y tiende a mostrarme lugares a los que mi mente adulta me impide acceder, paraísos perdidos, regiones de fantasía en donde está prohibido todo pensamiento adulto, donde mi madurez me cierra puertas.
He visto cavernas donde reina un majestuoso árbol, una planta tan soberbia como inalcanzable que despierta sentimientos encontrados de frustración y maravilla; cavernas cálidas en las que podría descansar de no ser por las lo vedado de su acceso, bóvedas donde impera el silencio, caminos que llevan a a valles de amplio y eterno cielo en medio de un seno color esmeralda brillante, poblaciones con las que no puedo entenderme, ríos turbulentos que me cortan el paso, puertas que llevan a destinos desconocidos, abismos insondables en los que gustosamente me dejaría caer…
He visto, mas no puedo llegar.
Mi señorío ahora es mi cuerpo de adulto.
Y, tristemente, así será.
Esa pasión por los espacios diminutos permanece hoy día, con menos fuerza pero con una constancia terrible… no puedo evitar recordar esos sueños de infancia en los que yo, con el tamaño de un ratón, iba volando por mi casa, libremente y sin ataduras, por todos los espacios que me encontraba… siempre me ha interesado el mundillo de lo que no se puede ver, por muy irracional que sea eso…