Crónicas de Morbitorio - Siguiendo la marea
Febrero 21, 2008 por jeshuamorbus
Hoy la marea está baja pero, para variar en esta clase de días, aún soy capaz de ver el blanco fondo de la masa que domina las montañas. Si me doy prisa, podré cruzar el valle antes de que la marea desaparezca por completo.
Hace frío pero noto como la temperatura tiende a cambiar. Por suerte, el vaho que expulsa mi boca me indica que podré navegar durante al menos un par de horas.
Mi viaje se alarga… pero, aunque en este otoño las mareas han llegado tarde, me alegro de poder navegar sobre valles y entre montañas hacia el sur. Llevo mi mensaje sin mayor problema y sin llamar la atención, caminando a lo largo de las sendas, mientras todos los extraños que me encuentro y con los que me cruzo me ignoran. Cuando encuentro un mar o un río, lo aprovecho: Saco mi nave de mi mochila, la extiendo, capturo la humedad y me alzo hasta encontrarme por encima de la masa blanca. Bordeo montes como si fuesen islas, capturo el leve viento que me empuja, veo a lo lejos como el mar se extiende hasta las cimas de las montañas que se ven a lo lejos y avanzo aún sin saber qué me encontraré más allá.
Sin prisa pero sin pausa sigo avanzando y con la calma propia de mi gente, me dejo llevar por la corriente.
El dueño de la carta que llevo en mi pecho tendrá que ser paciente. Yo no soy de los que se meten prisa.