Crónicas de Morbitorio - Los tres caminos
Abril 23, 2008 por jeshuamorbus
Ven a mí, inocente. Yo haré que consigas cuanto desea tu alma. Todo lo lograrás y, a sangre, hierro y fuerza, tendrás cuanto te propongas.
No, ven hacia mi mano, inocente. Conseguiré que no necesites sentir deseo por ningún bien impuro. Yo te daré paz en tu corazón.
¿Para qué quieres ir a sus brazos, inocente? ¿Por qué deseas calma cuando, en el fondo, sabes que tal elección te arrastrará a la frustración?
¿Por qué dudas, oh, inocente? Aunque lograras encontrar lo que deseas y satisfacer tales pasiones, nada te quedaría después de ello.
Yo te doy cuanto puedas lograr, no cuanto puedas necesitar. Tu esfuerzo te hará fuerte. Yo únicamente te señalaré el camino.
¡No vayas, inocente! ¡Te engaña con sus dulces e intrigantes palabras! ¡Sabes que el camino de ese sujeto está poblado de inocentes caídos! Sigue mi senda, la senda que te permitirá vivir.
La suya es una senda que te permite vivir… o, más bien, morir en vida. ¡No hacer nada más que esperar a que te suceda algo bueno es un despropósito! ¡Sin dolor no hay ganancia! ¡Coge mi mano, oh, inocente!
No tardarás en darte cuenta de que lo que te promete es un camino lleno de falacias. Si le sigues, recuerda que mi camino siempre está abierto a tus pasos arrepentidos, buen inocente.
Comprenderás enseguida que cuanto veas por ese lado está completamente vacío de todo significado, mensaje o placer. Inocente, siempre estaré dispuesto a guiarte por este camino que, estoy seguro, algún día seguirás.
Miré a un lado y al otro.
Decidí dormir puesto que todos los caminos siempre están abiertos.
Siempre hay una esperanza para el futuro.
¿Quién será cada uno? ¿El primero será un escéptico y pragmático y el segundo un eclesiástico de mente cerrada? ¿O más bien será que el primero es un nazi y el segundo un monje budista? ¿O todo a la vez? ¿O parte de uno o parte de lo otro?
Como sea siempre hay una tercera opción, por mucho que nos atosiguen, nos exijan opiniones o que decidamos ya lo que queremos.
Mi opción es ser parsimonioso, tranquilo y no precipitado pero sin dejar de avanzar. Aunque, ¿no es eso lo mismo que ser un vago?
Ale, espero que os haya gustado. Con suerte, para mañana ya tendré el siguiente capítulo del Los Vecinos del Quinto.
Sin duda, el mejor post de Las Crónicas.
Espero que tu talento sea aprovechado!
Increíble post! Me ha encantado, todo hay que decirlo.