Mis manos la tocaban. Mis hilos seguían en el mismo lugar. Pero ya no se podía mover: Su germen de alma, ese ego al que mis hilos insuflaban vida hacía tiempo que se había convertido en una gran mancha negra, decenas de palabras extendidas en forma de estrella que nada querían decir para mí salvo [...]
Archivo de Noviembre 2008
Crónicas de Morbitorio – Mógel
Publicado en Crónicas de Morbitorio, etiquetado Crónicas de Morbitorio, cuentos, esbozo el Noviembre 27, 2008 | 1 comentario
Goth – Capítulo 1
Publicado en Goth, etiquetado Goth, novelas, trap el Noviembre 26, 2008 | Deja un Comentario »
Tic, tac..
Siete puertas
Seis damas
Un juez
Y ningún sentido
Cuando desperté, me encontré de nuevo a Alisa justo a mi lado, la cual llamó al servicio de inmediato que me concedió un desayuno a la medida de mi hambruna, léase, enorme. Alisa me miró con gracia mientras engullía cuanto estaba a mi vista y alcance, lo mismo que [...]
Crónicas de Morbitorio – Morbus
Publicado en Crónicas de Morbitorio, etiquetado cronicas, cuentos, golem, morbitorio, morbus el Noviembre 18, 2008 | Deja un Comentario »
Avanzar sin mirar atrás. Llegar. Sí, tengo que llegar al lugar donde resuenan las olas, donde todo está cubierto por una impenetrable capa de tinieblas y, a pesar de todo, está iluminado por el sol de una tarde que no es de este mundo. Ese lugar está en silencio. Es camino.
¿Y a dónde llevará? No [...]
Los vecinos del quinto – Capítulo 6: La celda
Publicado en Los vecinos del quinto, etiquetado Los vecinos del quinto, monstruo, tortura el Noviembre 17, 2008 | Deja un Comentario »
Cualquiera que hubiera entrado en esa estancia se habría llevado la mano a la nariz. O tal vez no: Quizá, ante ese hediondo olor, sólo hubiera podido vomitar lo que tuviera en el estómago, incapaz de soportar tan terrible tortura olorosa.
La razón de tan podrido ambiente era el aroma metálico, vacío y mareante de la [...]
Goth – Prólogo
Publicado en Goth, etiquetado Goth, novelas, prologo, trap el Noviembre 2, 2008 | 2 Comentarios »
Mi caballo mostraba algo de cansancio, aunque era lo normal tras más de diez horas de camino sin descansar. Mi cuerpo también empezaba a flaquear por culpa de la dureza de mi viaje. Por desgracia tanto para mí como para mi compañero equino, el bosque no nos dejaba ver si estábamos acercándonos a nuestro destino [...]