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	<title>Morbitorio</title>
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	<description>En la frontera entre la mente inconsciente y la nada existe un lugar donde las ideas más descabelladas acaban miserablemente</description>
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		<title>Morbitorio</title>
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		<title>Cajón de sastre &#8211; Ojo izquierdo</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 00:23:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jeshuamorbus</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cajón de sastre]]></category>
		<category><![CDATA[asesinato]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[ficción]]></category>
		<category><![CDATA[ilustración]]></category>
		<category><![CDATA[ojo izquierdo]]></category>

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		<description><![CDATA[
Acordaos de que esta es sólo la sombra de mi verdadero blog: www.morbitorio.com
Mismo contenido pero más fácil de recordar.


Mis manos seguían igual de firmes, recias y, a la vez, jóvenes y flexibles. Me gustaba pensar que mis dedos eran lindos a la vez que útiles cada vez que me levantaba para vivir un día más.
Con [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=trazosdejeshua.wordpress.com&blog=2469034&post=278&subd=trazosdejeshua&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm } --></p>
<p style="text-indent:.53cm;margin-bottom:0;text-align:center;"><em>Acordaos de que esta es sólo la sombra de mi verdadero blog:<a href="http://www.morbitorio.com"> www.morbitorio.com</a></em></p>
<p style="text-indent:.53cm;margin-bottom:0;text-align:center;"><em>Mismo contenido pero más fácil de recordar.<br />
</em></p>
<p style="text-indent:.53cm;margin-bottom:0;">
<p style="text-indent:.53cm;margin-bottom:0;">Mis manos seguían igual de firmes, recias y, a la vez, jóvenes y flexibles. Me gustaba pensar que mis dedos eran lindos a la vez que útiles cada vez que me levantaba para vivir un día más.</p>
<p style="text-indent:.53cm;margin-bottom:0;">Con el sol alzándose por encima del edificio vecino, ya no pude remolonear más en mi lecho y me alcé para bajar a desayunar. Tras vestirme y peinarme para la ocasión, salí a saludar a los parroquianos y a comenzar con mi trabajo diario. O más bien, a acabar lo que había estado elaborando desde hacía cuatro días.</p>
<p style="text-indent:.53cm;margin-bottom:0;">Ordenador en mano, me dirigí a mi esquina predilecta en el gran bar que bullía a los pies de mi edificio, el cual seguía igual de ruidoso como el primer día que lo visité Saludé al bueno del patrón, a su algo torpe camarero, a la cocinera con la que compartí más de una tarde de charla y, finalmente, al viejo que, como yo, había tomado para sí una parte de ese bar de tercera.</p>
<p style="text-indent:.53cm;margin-bottom:0;"><a href="http://trazosdejeshua.files.wordpress.com/2009/11/aemee_mon_by_ralip_chan.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-282" title="Aemee_Mon_by_Ralip_chan" src="http://trazosdejeshua.files.wordpress.com/2009/11/aemee_mon_by_ralip_chan.jpg?w=500&#038;h=429" alt="" width="500" height="429" /></a></p>
<p style="text-indent:.53cm;margin-bottom:0;"><span id="more-278"></span></p>
<p style="text-indent:.53cm;margin-bottom:0;">-¿Tan aburrida andas que, otra vez, tienes que venir a trabajar acá? -el patrón me saludó mientras sacaba su libreta para, como siempre, tomar nota de parte de mi larga consumición que iba a tomar a lo largo del día.</p>
<p style="text-indent:.53cm;margin-bottom:0;">-Mi casa es para dormir. Si me quedara allá, acabaría sobada antes de que notara el primer ronquido -mientras conectaba mi ordenador al enchufe, fui dictando lo que quería para desayunar, la única razón por la que me reservaban esa esquina tan amablemente todos los días.</p>
<p style="text-indent:.53cm;margin-bottom:0;">Tras terminar con los preparativos, y ver que mi herramienta de trabajo estaba completamente dispuesta, me conecté a mi red, cuya señal llegaba hasta ese bar, y comencé a revisar los asuntos diarios.</p>
<p style="text-indent:.53cm;margin-bottom:0;">A ratos atendía a mi abundante desayuno mientras tecleaba y pasaba de página en página, leyendo los mensajes de mis muchos futuribles clientes. Mi compañero hacía un buen trabajo filtrando a los indeseables por los que nunca movería un dedo pero, aún así, su criterio seguía siendo demasiado amplio y más de una vez tuve que recriminarle que era demasiado inocente si pensaba que llegaría aceptar a alguno de los posibles clientes que me proponía.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;">Cuando, al fin, acabé con mi desayuno, también había terminado con mi tarea de oficina. Comencé a escribir las cartas pertinentes de rechazo así como las dos de aceptación y una críptica carta a mi ayudante para que comprobara uno de los encargos para ver si eran de mi incumbencia personal.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;">Sí, yo no era más que una simple, abierta, sociable, cosmopolita y, ante todo, joven mujer de negocios que llevaba a cabo su labor desde el ajado asiento de un bar de pueblo mientras mantenía ocasionales conversaciones con los parroquianos y los dueños del bar o se tomaba algún que otro piscolabis con una tranquilidad poco común en esos tiempos.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;">Miré mi reloj y vi que la hora de acabar con las tareas diarias se estaba acercando.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;">-¡Jefe! -llamé con fuerza. -¡Tráeme el brandy!</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;">-¿Armagnac, Jerez, Kirscht, Calvados o Cognac?</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;">-Tú tráeme el de siempre -el patrón siempre se las daba de entendido (y, probablemente, lo era) pero yo era un alma mucho más simple que él y siempre acababa tomando lo que a él le viniera en gana. Y era un privilegio que le daba porque siempre sabía elegir bien lo que mejor me venía cada día.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;">Con una copa de Cognac en la mano, abrí el navegador de mi ordenador y tecleé una búsqueda:  Una película de humor para endulzarme aún más la bebida. Dejé el vaso a un lado, dejé que el ordenador cargara la película mientras ajustaba el volumen de mis cascos.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;">Y cerré mi ojo izquierdo.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;">
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;text-align:center;"><em>Cuatro almas se han disuelto en la corriente de la nieve por su mal hacer.</em></p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;text-align:center;"><em>Cuatro almas cuyas familias exigen su cabeza como pago a tal agravio.</em></p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;text-align:center;"><em>Yo evitaré que tales guerreros acaben con sus huesos en el infierno.</em></p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;text-align:center;"><em>En la presente misiva, le informo de que que tiene treinta y dos minutos para huir de la muerte que le prometo.</em></p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;text-align:center;"><em>Considere que vigilo cada uno de sus movimientos.</em></p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;text-align:center;">
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;text-align:center;"><em>Cordialmente,</em></p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;text-align:center;"><em>Oswald Beleth Grim</em></p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;">
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">El receptor de la carta observó incrédulo su contenido. Desde la superficie, de pergamino ajado sobre el que estaba escrito el escueto mensaje, hasta el sello, quemado con forma de un jinete sobre un caballo apoyado sobre sus patas traseras al lado de la firma, todo ello se correspondía con lo que se contaba entre los círculos que tanto él como yo frecuentábamos.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">Y no necesité cerrar mi ojo derecho para sentir el estremecimiento que sacudió su cuerpo: A menos que hiciera algo realmente radical, moriría en el plazo descrito en la carta.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">Así pues, se guardó la carta en su chaqueta y, antes de que ningún compañero percibiera su miedo, salió a toda prisa de su oficina, antes de que su condena arrastrara a nadie más que a él. Había que reconocerle que, a pesar de su crueldad, era buen amigo de sus amigos.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">Salió del edificio y, de inmediato, desechó la idea de coger su coche para huir: Beleth era un maestro de las trampas y las bombas. No podía permitirse el lujo de seguirle el juego. Aunque, de todas formas, tanto él como yo sabíamos que el autor de la amenaza no se iba a detener por eso porque, como había anunciado, estaba vigilando hasta el último de sus movimientos.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">No tardó en mezclarse en la multitud, buscando ocultarse en espacios abiertos, en medio de miles de desconocidos mientras usaba sus sentidos para buscar a quien pudiera estar observándole.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">Me reí de sus intentos y continué viendo el mundo a través de su ojo izquierdo.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">Estaba nervioso pero se mantenía con calma, invocando el abandono en su corazón: Si no podía huir, al menos no tenía nada que perder si usaba tácticas desesperadas. Corrió a la primera calleja abandonada que encontró y, con una agilidad sobrehumana, trepó por las paredes hasta llegar a los tejados del centro de la ciudad. Confiaba en que allí sería menos visible a menos que alguien lo observara desde las alturas. Y a alguien más alto que él, podría encontrarlo sin dificultad.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">Aprovechó sus anormales capacidades físicas para correr de tejado en tejado hacia el exterior de la ciudad a una velocidad tal que nadie a nivel del suelo pudo notar su presencia. Cuando consideró que se había alejado bastante, bajó a la calle de nuevo y, de nuevo mezclándose en la multitud, se subió a un autobús en una dirección al azar.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">Ya habían pasado quince minutos y de su extraño asesino no había el menor rastro pero, esto, en lugar de tranquilizarlo, le ponía nervioso: Tenía que hacer algo durante los siguientes diecisiete minutos, algo que garantizara que seguiría vivo, algo que no fuese mirar constantemente cómo avanzaba la aguja en el reloj.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">Se bajó del autobús cuando faltaban sólo ocho minutos para que se cumpliera el plazo y, de nuevo, comenzó a deambular en dirección a un lugar donde no destacara&#8230;</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">-Vaya muermo&#8230; -apagué el ordenador, aburrida por la pretenciosa película de humor que estaba delante de mis ojos y apuré el Cognac. -La cuenta, jefe.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">-¿Ya te vas? -el patrón parecía extrañado. -Normalmente te quedas a comer.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">-Nah, hoy no -saqué un billete para pagar las consumiciones del día, dinero que fue bien recibido por el pragmático dueño del local. -Me daré una vuelta, visitaré a una amiga y me iré a dormir pronto.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">-Mala cosa es que ya te aburras a tu edad, hija -indicó mi anciano vecino parroquiano. -Vive un poco más y no te centres en las chorradas que te muestra ese cachivache.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">-Le tomo la palabra, señor -una vez guardé mi ordenador en su funda, enfilé hacia la salida y me encontré, tal como había previsto, que el autobús acababa de llegar.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">Estaba casi vacío, como siempre a esas horas, así que decidí sentarme en un asiento de espaldas al conductor. Una vez se puso en marcha el vehículo, miré mi reloj y vi que quedaban sólo dos minutos para que el plazo marcado por Beleth se cumpliera. Observé con calma cómo íbamos avanzando entre los edificios de esa pequeña ciudad de provincias mientras iba sacando algo del interior de la funda de mi ordenador. Una vez lo encontré, sentí como el autobús disminuía de velocidad ante la parada, así como sus ocupantes se levantaban para salir.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">Yo no fui una excepción y, tras dejar lo que había sacado sobre el asiento en el que había realizado el viaje, me dirigí con el resto del pasaje hacia la salida. Cuando se abrió la puerta de salida, cerré mi ojo izquierdo&#8230;</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">¡Otro autobús! ¡Ya sólo quedaba medio minuto! ¡Y en ese autobús vacío ya nadie podría hacerle nada!</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">El hombre predestinado saltó al interior del vehículo, pagó su billete y, suspirando aliviado, se dirigió en busca de un asiento cómodo para poder celebrar que se había librado de la muerte a manos del asesino más hábil en  ese lado del mundo.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">Sin fijarse demasiado (su alegría era tal que no pensaba en hacer consideraciones) fue hacia un asiento de espaldas al conductor y se lanzó sobre él&#8230;</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">-&#8230;cuatro, tres, dos&#8230; -un desatado grito de dolor hizo que todos los presentes giraran la cabeza de vuelta al interior del autobús que acababan de abandonar.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">Un hombre, con una llamativa herida sangrante que atravesaba el pantalón en su cadera derecha, aullaba de dolor. Todo parecía indicar que se había clavado el cristal roto de una botella que, por algún casual, estaba en muy mala posición en ese asiento.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">-&#8230;uno -mientras todos miraban preocupados cómo ese hombre se tambaleaba y, al final, caía espasmódico al suelo, yo sonreí satisfecha por el trabajo bien hecho.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">Pues su muerte había terminado con el suplicio de cuatro almas que podrían volver a vagar libres en el plano de la muerte, pues había acabado con un maldito pactador que no había dudado en condenar tales almas para lograr ascender en su insulsa vida laboral, pues había logrado embolsarme una jugosa recompensa&#8230;</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">Un contacto, un poco de planificación, una botella rota y unas pocas gotas de veneno. Así de fácil. Me resultaba tan sencillo que era hasta insultante que pudiera predecir hasta la hora de la muerte de mis víctimas.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">Oswald Beleth Grim era el nombre del más temido asesino en serie de ese lado del mundo. De él poco se sabía aparte de su amaneramiento y su inteligencia innatas, así como por su modus operandi discreto hasta en el más nimio detalle. Nadie conocía su rostro, ni voz, ni personalidad, ni costumbres más allá de sus avisos de muerte. Sólo se sabía que si alguien recibía una de sus cartas estaba predestinado a morir dolorosamente, ya fuese mediante un indoloro balazo entre las cejas, una fuerte explosión por sorpresa o mediante el más cruel de los envenenamientos.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">Pero, ¿cómo es que nadie se atrevía a pensar que Oswald Beleth Grim era una mujercita como yo? No señor, nunca comprenderé por qué las gentes de la luz son tan obtusos.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">Con un buen pago acercándose cada vez más a mi bolsillo, caminé animada a casa de Charito para pasar una sobremesa entretenida. Al fin de al cabo, ya nadie en ese autobús recordaba a la pasajera que se sentó en ese asiento minutos antes.</p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;">
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;text-align:right;"><em>Ok, hoy he tenido el día obtuso y no he corregido, continuado ni empezado ninguna otra historia. Así pues, para mantener la continuidad hay que alargar la mano a viejos bocetos de historias de lo más variado (para eso está mi cajón de sastre).</em></p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;text-align:right;"><em>Ésta es una historia que mi amiga <a href="http://ralip-chan.deviantart.com/">Miyako</a> me sugirió escribir, el inicio de una historia de una asesina a sueldo con curiosos poderes y personalidad algo pasota aunque de fría alma y planes planificados milimétricamente. Yo escribía, ella dibujaba&#8230; el boceto no convenció lo suficiente y aún andamos trabajando en lo que pueda ser una historia mejor definida que este &#8220;Ojo izquierdo&#8221;.</em></p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;text-align:right;"><em>Sólo espero que este cuento corto sea de vuestro agrado.</em></p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;text-align:right;"><em>Hasta más leer.</em></p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;text-align:right;"><em>Escuchando: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=dScwMGzvIZw">Ahora, hasta el momento en el que mueras &#8211; Yuki &amp; Fuki Vocal Power Metal Arrange</a></em></p>
<p style="text-indent:.56cm;margin-bottom:0;font-style:normal;text-align:right;"><em>Ilustración: <a href="http://ralip-chan.deviantart.com/">Ralip-chan</a> (Miyako en según qué círculos)<br />
</em></p>
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	</item>
		<item>
		<title>Iris &#8211; Capítulo 3: El Ojo de ónice</title>
		<link>http://trazosdejeshua.wordpress.com/2009/11/20/iris-capitulo-3-el-ojo-de-onice/</link>
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		<pubDate>Fri, 20 Nov 2009 22:18:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jeshuamorbus</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iris]]></category>
		<category><![CDATA[aventuras]]></category>
		<category><![CDATA[novelas]]></category>
		<category><![CDATA[original]]></category>
		<category><![CDATA[psíquico]]></category>
		<category><![CDATA[sueños]]></category>

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		<description><![CDATA[
Recordad: El nuevo Morbitorio (con exactamente el mismo contenido) se encuentra en www.morbitorio.com.
Después de más de dos días de viaje casi sin descanso, Keshat se sintió lo suficientemente segura como para montar un campamento decente en una zona oculta del bosque de Naukon.
Ya estaba bastante cerca de Ter-de-Peilz pero prefería pasar la noche en el [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=trazosdejeshua.wordpress.com&blog=2469034&post=272&subd=trazosdejeshua&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm } --></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;text-align:center;"><em>Recordad: El nuevo Morbitorio (con exactamente el mismo contenido) se encuentra en <a href="http://www.morbitorio.com">www.morbitorio.com</a>.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Después de más de dos días de viaje casi sin descanso, Keshat se sintió lo suficientemente segura como para montar un campamento decente en una zona oculta del bosque de Naukon.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Ya estaba bastante cerca de Ter-de-Peilz pero prefería pasar la noche en el bosque antes que cerca del lago, no por miedo a Dea, sino por simple gusto por ese ambiente. No despreciaba las ciudades pero tampoco le hacía ninguna ilusión ir a ellas. Si tenía que elegir, prefería dormir a la vera de los árboles sin dudar un instante. Su padre le había dicho alguna vez que así sería toda su vida.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">“Si algo de mi sangre tienes, lo más seguro es que te pases toda tu vida vagando por el mundo, de bosque en bosque; de monte en monte; de río en río; de cala en cala&#8230;”  siempre repetía lo mismo. Y siempre mirando con cariño el verde de los bosques en los que siempre se habían ocultado.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><a href="http://trazosdejeshua.files.wordpress.com/2009/11/escanear00061.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-273" title="Baki (con gafas)" src="http://trazosdejeshua.files.wordpress.com/2009/11/escanear00061.jpg?w=500&#038;h=697" alt="" width="500" height="697" /></a></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><span id="more-272"></span></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Sabía que si vivió en los bosques toda su vida no era sólo porque huyera de Dea. No, ella sabía que él no era tan simplón como para actuar de esa manera. Lo hacía por necesidad. Porque era incapaz de aguantar las calles de la ciudad. Porque sentía una angustia inaguantable si se veía separado del bosque. Y porque era un maldito culo inquieto que no tenía las fuerzas suficientes para mantenerse quieto en un lugar más de una semana.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Después de cenar frugalmente, Keshat fue a sus mulos y los calmó lo suficiente como para que durmieran sin más. Siempre se le había dado bien calmar a los animales, casi tan bien como se le daba hacer crecer las plantas con una simple orden mental o realizar curaciones milagrosas sólo con imponer sus manos. Nunca le había dado gran importancia: Sabía que tenía esa habilidad y la usaba. No pretendía entender por qué lo tenía.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Que recordara ella, su padre tenía una habilidad afín: Si bien no era capaz de hacer florecer un bosque entero con sólo pedírselo a los árboles, era capaz de calmar a un oso enfurecido con sólo levantar una mano. Muchos lo trataron como a un santo después de ver sus actuaciones contra manadas de animales salvajes. No sería el más noble de los hombres pero cierto era que no era una mala persona.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">No era malo, no, aún a pesar de que ella fue quien más palos recibió por su parte; no por su ira, sino por la preparación que le daba a su hija. Desde luego, Keshat no llegó a ser tan fuerte a la hora de luchar contra los soldados de la Guardia de Dea de la noche a la mañana. Parecía que, si tan dura preparación le había estado dando desde que tuviera conciencia de sí misma, había sido para que protegiera el Ojo de Ónice sin peligro a caer muerta de buenas a primeras.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Lo que ya entendía menos era la razón por la que debía matar a Dea: De acuerdo, había estado tratando de matarla durante toda su vida para poder conseguir el Ojo, ¿pero no era Keshat la malvada en este caso? Al fin de al cabo, era ésta quien llevaba el ojo que su padre le había arrebatado a su dueña.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Prefirió no darle muchas vueltas al asunto: Si no era capaz de responderse tan simple pregunta, prefería pedirle explicaciones a Baki, que parecía bastante más enterado de las razones de fondo.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Sin más, preparó su lecho debajo del carro y, con sólo cerrar los ojos, encontró el sueño. Mañana sería otro día.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¿Se va de viaje, señor Baki? –preguntó Moque, el criado de Baki. –¿A dónde irá esta vez? ¿A Perblio? ¿A Sterbo?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Ni a uno ni a otro –respondió el aludido mientras terminaba de escribir lo que más le urgía. –Tú sólo haz el equipaje. Tengo cosas más serias en las que pensar.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Siempre piensa en cosas muy serías, mi señor –bufó el joven criado al tiempo que iba y venía del equipaje al ropero de Baki. –¿Piensa pasar mucho tiempo fuera?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Depende&#8230; no metas ropa demasiado llamativa. No quiero llamar la atención mientras estoy fuera.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Nadie quiere hacerlo ahora, la verdad –comentó Moque tras mirar quedo por la ventana. –¿Hasta cuándo piensa estar la Guardia de Dea en Naukon?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Hasta que encuentren lo que buscan –replicó Baki al tiempo que se encogía de hombros. –¿Qué más da? El señor Eteneo nada tiene en contra de la regente y, a menos que le hayan tendido una trampa, no creo que le pase nada a esta casa.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Ni que decir tiene, que Baki sabía perfectamente que mentía. Precisamente por eso se metía prisa: Ya habían pasado dos días y, lo más probable, es que su descripción estuviera por la ciudad. De nada servía lamentarse ya: Incluso con una máscara de hierro, Dea se habría acabado dando cuenta de quién era realmente. Conocía su inteligencia lo suficiente como para estar nervioso.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Moque siguió con sus labores mientras Baki terminaba su trabajo. O al menos así lo quería aparentar: La verdad es que hacía más de medio día que lo había terminado. Lo que estaba haciendo en ese momento era abrirse un camino en medio de todos esos soldados que muy probablemente lo esperaban fuera: Lo que parecían una enorme cantidad de diagramas, gráficos y letras completamente incomprensibles para Moque, eran en realidad una larga serie de hechizos. Unos ya estaban en ejecución y estaban provocando el efecto que le interesaba al Sapenta: Que el cielo se encapotara. No es que fuera el más poderoso de todos, pero Baki siempre había sido un hechicero lo suficientemente poderoso como para causar discretas pero enormes interferencias climáticas. La de veces que habría convertido una pesada, fría y tormentosa noche de invierno en una agradable velada veraniega perfecta para la observación astronómica, la verdadera pasión de su señor Eteneo.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Lo que estaba provocando era que comenzara una fuerte tormenta con niebla densa. Así, podría ir con la cabeza tapada por una buena razón y, en el caso de que comenzaran a perseguirle (Dios quisiera que no), la niebla le ayudaría a salir de su vista rápidamente.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Acabó de terminar los últimos diagramas en su libro y, tras escribir la línea de tinta roja, cerró el circuito y envió la señal a la tercera vía. Justo en ese momento, sonó un trueno de tormenta.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¡Tiempo de perros! –se quejó Moque tras terminar de preparar la mochila de Baki. –¿Está realmente seguro de querer salir hoy? Tal como están las cosas&#8230;</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Tal como están las cosas, va perfecto –replicó el Sapenta mientras cogía su carpeta Orou y metía su enorme libro de hechizos en su interior. Cuando la  cerró, el gran libro desapareció en su interior como si sólo contuviera una hoja de papel. –Dile al señor Eteneo que puede que no vuelva en un par de meses. La mayor parte de mis proyectos están casi completados así que, de momento, Achi puede encargarse de rematarlos sin mi ayuda.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¿Tiene prisa?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Bastante: Debería haber salido ayer mismo –Baki le indicó a su criado que bajara a las caballerizas a que le preparara una montura y se puso su ropa más cómoda.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Una vez preparado, pertrechado y montado, el Sapenta se cubrió completamente con su capa y dirigió su montura fuera de los dominios de su señor Eteneo. Su hechizo funcionaba a las mil maravillas: No se veía nada más allá de los veinte metros, lo cual le daba una ventaja que iba a aprovechar bien. Siguió un camino no demasiado directo hacia las puertas de la ciudad mientras guardaba las distancias con los soldados de Dea. Él era capaz de verlos sin demasiado problema gracias a sus gafas afectadas por la quinta vía que le permitían tener una capacidad visual mayor de la normal, pero sus perseguidores no poseían tal ventaja. Tal vez vieran una silueta más allá de las brumas pero no eran capaces ni de ver ni de escuchar los cascos del caballo gracias al ruido causado por la lluvia.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Cuando Baki, por fin, llegó a las puertas de la ciudad, apretó la carpeta contra su pecho y pronunció una serie de sonidos guturales. La tercera vía actuó con fuerza de nuevo y la niebla se intensificó aún más a cambio de que la lluvia dejara de caer. Los cuatro soldados que pacientemente esperaban allí bajo los atechados, salieron a respirar un poco el ambiente después de la lluvia. Así, distraídos, los abordó Baki tras emitir los complejos pasajes de la décimo tercera vía:</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Ha caído una buena, ¿eh? –comentó Baki amistoso.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Cierto, cierto –uno de los soldados, tan cansado como los demás, recibió las joviales palabras con gusto. –Llevamos un buen rato sin salir de allí. Ya se me estaban durmiendo las posaderas, ¿sabe?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Y yo que pensaba que hoy iba a ser un día tranquilo de paseo –suspiró Baki al tiempo que encaminaba a su caballo hacia la salida. –Recemos para que no les pille otra.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Espere un poco, por favor -profesional, sin duda: Antes de que pudiera cruzar la salida de la forma más inocente, el guarda que le había respondido de tan buenas maneras paró su montura con suavidad. -Haya salido o no de paseo, no estamos aquí por gusto: Tan pronto como responda a nuestras preguntas, podrá continuar.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Estaré encantado de responder a cuanto quiera preguntar -Baki sintió cómo los efectos de la décimo tercera vía, la negación, se estaban haciendo patentes. -Pero, ¿no debería preguntarle eso a alguien que esté aquí?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Cuando el Sapenta se dio cuenta, estaba a más de un cuarto de legua de Naukon, con el norte perdido. Visto cómo bufaba su caballo, estaba seguro que, desde que recitara el hechizo de negación había estado cabalgando a toda velocidad. Todo lo que había estado viviendo, esas palabras que le dirigió al guarda, el contacto que frenó a su caballo&#8230; todo ello había sido negado por una nueva realidad.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">No se embelesó y, antes de perder el tiempo tomando un descanso que no necesitaba,  sacó su libro de hechizos de la carpeta Orou, cerró un circuito de la tercera vía y en seguida comenzó a granizar a sus espaldas. A ver quién era el guapo que lo perseguía ahora.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¿Y bien? –fue el saludo de Keshat cuando vio a Baki llegar a la posada en la que habían quedado. –¿Qué tal el viaje?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Agitado pero no revuelto –respondió el Sapenta mientras sacudía su capa húmeda por la cantidad de tormentas que había provocado a la vez que sufrido por el camino. –Si no te importa, tratemos el asunto mientras comemos algo: Traigo un hambre canina.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Keshat no se negó y esperó a que le sirvieran.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¿Has ido leyendo los libros que te di? –preguntó él mientras daba buena cuenta de la sopa.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Sí. No explican nada que no pueda abarcar.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¿Has probado el poder del Ojo?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-No, aún no: Prefería no arriesgar nuestro punto de encuentro, al menos, no de momento.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Por la cara que pones, cualquiera diría que, en realidad, te aburre –comentó él mientras se echaba un segundo plato de sopa tras casi haberse engullido el anterior.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Prefería dedicarme a otros quehaceres aparte de usar este boliche. Al fin de al cabo, el hospedaje hay que pagarlo.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Comprendo&#8230; –a toda velocidad, se acabó su segundo plato y apuró la olla que le habían dejado&#8230; o el plato era pequeño o sus tragaderas grandes. –Puesto que ya he llegado, ¿te apetece ir practicando hoy?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Si al menos supiera para qué. ¿No es mucho mejor mantener el ojo tapado?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Ya has pasado más de tres días en este pueblo así que, imagino, las tropas de Dea ya deben estar en camino –señaló él calmado a pesar de lo que acababa de declarar. –Mantener tapado el ojo no es algo infalible: Con el tiempo, Dea acaba dándose cuenta de por dónde anda más o menos. ¿No has visto a soldados por ahí? Seguro que te has cruzado con alguno.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Vi a unos cuantos en el bosque del norte pero, según el bosque, yo no era a quien buscaban. Mencionaron algo de una niña así que imagino que la hija de algún señor feudal se habrá metido por donde no debía.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Entonces hoy leeremos los planes que tiene Dea para ti: No creo que se haya quedado parada todo este tiempo así que, seguro, habrá al menos un mensajero o una paloma con el mensaje. Por dónde pueda venir un ataque, eso ya es otra historia y es lo que vamos a adivinar usando el ojo.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Le tienes pasión a este objeto que tanto miedo te da ¿No podríamos hacer como siempre se ha hecho hasta ahora? ¿Esquivarlos y punto?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¿No eras tú quien decía que estabas hasta el moño de que te persiguieran? –o pedante o agudo, Keshat no podía segurar cuál era su categoría pero,, aunque un buen punto, no dejaba de resultarle raro que se dispusieran a usar el ojo que semejante salto le hizo dar la primera vez que lo vio. –Usándolo bien, podemos desviar a todas las tropas a una localización falsa y así aprovechar el tiempo para continuar sin tener que romperle los dientes a ningún currante con familia a la que mantener. Dea es bastante astuta pero con el Ojo podemos engañarla.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Bien visto&#8230; tal vez tuviera su cosa dejar de pelear por un tiempo. Tan acostumbrada a acabar con sus perseguidores, ya se había adaptado demasiado a identificar a la guardia de Dea con peligro constante.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Así pues, cuando quieras, empezamos –y ese zampabollos se levantó de la mesa dispuesto a guiar a Keshat en las lides del manejo del Ojo de Ónice. Zampabollos porque en esta corta conversación se comió otra olla entera de sopa, una gran fritura y una hogaza de pan.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">“Si así come el chico cuando no ha viajado ni durante día y medio, no me imagino cómo será en su casa” ni siquiera Keshat comía tanto después de regenerarse tras una batalla de más de seis horas.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">La pelirroja le guió a su habitación y, una vez allí, sacó el pequeño bulto que llevaba atado en el interior de su ropa.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¿Nunca te separas de él? –preguntó Baki.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Desde que murió mi padre, lo tengo encima incluso mientras duermo –aclaró ella echando una mirada cansada al boliche. –Así lo hacía él y yo no voy a ser menos: Lo último que queremos es que no nos roben el cachivache este, ¿no?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Cierto, cierto&#8230; –Baki asió el Ojo, aún cubierto, con las dos manos. –¿Ya sabes cómo evitar las defensas de la mente de Dea?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Algo leí ya&#8230;</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Por tu tono, casi mejor que me encargue yo de esa parte, ¿no? –rió él al tiempo que se sentaba en la cama. –Muy bien pues: Tú serás quien entre en la mente de Dea. Yo me encargaré de que, en caso de que te capte, no se introduzca sin más en tus  pensamientos. En el caso de peligro, cerraré la comunicación de inmediato: Puede ser muy confuso pero no te preocupes. No olvides que lo que vas a hacer es un viaje astral: Tu cuerpo seguirá aquí.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Keshat asintió y Baki retiró las coberturas del Ojo hecho lo cual, la mujer se postró en el camastro y el Sapenta posó las dos manos que sostenían en Ojo sobre su frente.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">De inmediato, Keshat sintió como si hubiera dejado de estar sobre su cama&#8230; cuando se dio cuenta, la sensación de vértigo e ingravidez era tan brutal que apenas pudo evitar cerrar los ojos.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">“No te preocupes” le informó Baki. “Lo que ahora vives es sólo una ilusión: No estás cayendo, sólo es tu mente que está acercándose a la de Dea. Siempre es así incluso para los hechiceros de la décima vía más expertos”.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Flaco favor le hacía aclarándole eso: Por muy habitual que fuese, los mareos seguían desorientándola. Sin embargo, y a pesar de su duración, su visión y equilibrio acabaron por estabilizarse. Cuando todo paró, abrió los ojos y, de nuevo, vio a través de la mirada  de Dea.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Estaban en un pequeño despacho o similar, empapelado por los papeles que llenaban hasta el techo las estanterías. Delante de sí, había cuatro personas, dos vestidas con ropas solemnes y otras dos con ropas no baratas pero sí más vulgares. Giró la visión hacia su cuerpo y vio un raro atuendo: No supo si definirlo como provocativo, por lo ajustado, o excéntrico, por los complementos, pero no era ni solemne ni vulgar: Era llamativo en extremo.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Un vestido negro con costuras plateadas que dejaban al aire brazos y hombros, unos largos mitones alcanzaban más allá del codo, y una falda asimétrica mezcla del negro del resto de su ropa con colores claros que conjuntaban bien. Aparte, el nuevo parche que llevaba: El que recordaba de su primera visión sólo tapaba vagamente el ojo izquierdo pero éste le cubría media cara.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">“No te distraigas ahora” informó Baki. “Está ocupada con un juicio así que aprovechemos para meternos antes de que acabe su trabajo y pueda volver a concentrarse en sí misma”.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Dicho y hecho, Keshat aplicó lo que había logrado asimilar esos días del libro: Cerró los ojos, se concentró y trató de sentir el hilo de pensamientos de Dea. Esperaba captar cualquier cosa: Una visión, un sonido, roces a lo largo y ancho de su cuerpo&#8230; la señal podía ser cualquiera.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Durante un buen rato sólo percibió leves ecos, como si se encontrara en un espacio cerrado. No tardó en encontrar la dirección de donde venían tales sonidos. Siguió ese sonido con su cuerpo etéreo. Aún a pesar de hacerlo con los ojos cerrados, ya estaba algo acostumbrada y no sintió ningún miedo por lo que avanzó con rapidez.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">“Cuando llegues a la Boca del Alma, ya no podremos comunicarnos sin peligro a que Dea nos haga algo grave” informó Baki. “No te diré nada por si acaso así que tú tampoco me refieras nada. Recuerda que lo que buscamos es la localización y movimientos de los soldados de Dea, sólo eso. Si sientes peligro o por cualquier idiotez te parece notar algo peligroso, huye de la Boca del Alma de inmediato. ¿Me has comprendido?”</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">“Sí&#8230;” Keshat no añadió nada más y continuó “caminando” hasta que sintió que el suelo que pisaba pasaba a dar una sensación completamente tangible en lugar de la etérea anterior.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Abrió los ojos y se encontró en una cueva cerrada. No era muy grande, poco mayor que el despacho en el que había visto a Dea hacía un momento. Al no haber detalles en los que se recreara la mirada, se volvió a concentrar, más en concreto, en su propio rostro. Si buscaba el Ojo, la buscaba a ella. Por lo tanto, toda información referida a la persona de nombre Keshat Neb se encontraría a partir de ese punto.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">La zona se difuminó y en su lugar apareció un paisaje del lago Emerada. Conocía bien ese lugar: Estaba a bastante distancia de Ter-de-Peilz. Y, tras ver que era allí donde veía Dea a sus tropas, sabía que, al menos, le quedaban uno o dos días de tranquilidad. Dea trabajaba en buscar su ojo perdido pero no forzaba a su maquinaria bélica a perseguirla a cualquier precio.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Ya que estaba, se dispuso a controlar el resto de tropas en movimiento por lo que su mente se fue trasladando de un lugar a otro: Observó cómo unas cuantas tropas marchaban desde Naukon en esa dirección, éstas bastante más cerca de que las primeras que encontró. Así pues, ya se olvidó de pasar allí la noche: No estaba segura de si irían a por ella pero, por si acaso, tendrían que salir en un par de horas a lo sumo en dirección al interior del bosque o hacia el lago.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Con toda esa información ya memorizada, volvió a la Boca del Alma de Dea. Pero lo último que habría esperado encontrarse allí era esa pequeña niña que esperaba con sus profundos ojos apuntando a los suyos.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Mucho más bajita, con facciones menos maduras, el pelo rubio más corto y dos profundos ojos negros&#8230; ésa era Dea. Mucho más joven pero no cabía duda de cuál era su identidad.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">“Buenas tardes” saludó sonriente. Pero no una sonrisa falsa o sádica sino una muy simpática. Casi habría jurado que era sincera.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Keshat sintió la tentación de responder pero no olvidó la advertencia de Baki y no osó abrir la boca.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">“Eres bastante prudente” desagradada, la niña pateó el suelo y suspiró. “De todas maneras, hoy no estoy de buenas para encima tener que pelear aquí” Keshat siguió sin abrir la boca y se concentró para dar el salto de salida. “Ter-de-Peilz estará rodeada en cosa así de seis horas así que, para variar, come un poco antes de marchar. Me interesaría conocer a quién es tan osada de legar hasta aquí” y esta frase, que tanto suena a amenaza, la pronunció con una linda sonrisa en la cara. “¡Nos vemos!”.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Apenas terminó de despedirse, Keshat ya se había separado del Ojo.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¿¡Estás bien!? –preguntó Baki azorado, mientras ayudaba a Keshat a recuperar el norte. –Parece que Dea nos descubrió y, cuando me quise dar cuenta, ni con todo lo que sé acerca de la décima vía pude separarte del Ojo sin ponerte en peligro.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Keshat, mareada, se volvió a recostar en la cama mientras se centraba. Tras unos cuantos minutos de descanso, se levantó, ya más despejada y cogió su escaso equipaje.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Nos vamos –anunció ella, presta. –Hacia el este por dentro del bosque. Cuanto antes marchemos, menos nos molestarán.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¿Estás segura de que no te hizo nada?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Si dices que nada pudiste hacer para defenderme, ella tuvo un buen rato para acabar conmigo –y eso la escamaba mucho. –Sea lo que fuere, sí que es cierto que hay unos cuantos soldados que se acercan al pueblo así que, arreando.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">No añadió más y salió por la puerta a toda prisa con su hatillo hecho.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¿Una niña? –preguntó Baki extrañado. –Me habría imaginado cualquier cosa, desde un monstruo que te espantara para hacerte gritar o que te tirara la caverna encima para que te causara efectos remotos. Lo de la niña es nuevo para mí –comentó al tiempo que miraba uno de los libros que le había entregado a Keshat. –Según las anotaciones de mi padre, así como por lo que se sabe de la décima vía, cualquiera es capaz de adoptar la forma que desee en la Boca del Alma pero, ya sea en su propia mente ya en la de un hechicero, ésta es la primera vez que oigo de alguien “acepte” a otra presencia allí.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¿Habría tenido suerte y la pillé en un muy buen momento? –preguntó Keshat mientras se preparaba su lecho bajo el carro.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Teniendo en cuenta nuestro primer encuentro con ella, lo dudo muchísimo –replicó él. Su gesto era harto preocupante. –La primera vez nos notó al poco rato porque acababa de despertar. Sin embargo, ahora estaba bastante distraída. Generalmente, cuando alguien que conoce las artes de la décima o la décimo quinta vías nota como alguien ha entrado en su mente discretamente, se suelen usar medidas de fuerza, como mínimo suelen dar un castigo ejemplar a quien haya osado semejante estupidez o de intentar matarlo directamente en el caso de que no quiera que difunda la información extraída.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-A lo mejor se fía de mí –bromeó ella al tiempo que se sentaba sobre su lecho para quitarse los pasadores de su pelo, el único adorno que lucía todos los días. –O quería gastarme una broma para que volviera más confiada luego, o&#8230; o se enamoró de mí al confundirme con un hombre –Keshat rió agradablemente mientras se echaba en su precaria cama. –No vale la pena darle más vueltas: LO que sabemos es que no me pasó nada y que hasta dentro de un tiempo no necesitaremos volver a usar el Ojo. La información que encontré es certera y precisa, demos un par de rodeos, distraigamos a su guardia, enfilemos a Sterbo y acabemos con todo este asunto –y no añadió más: Cerró los ojos para pasar la mitad de esa noche durmiendo mientras el desconfiado Baki montaba guardia.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">La verdad es que era ella la que menos comprendía lo que había sobrevivido. Bromeaba acerca de ello pero lo cierto era que había sentido un miedo terrible ante la niña. Cuando sintió a la otra presencia, se le aceleró el corazón a un ritmo endemoniado y, por un rato, se quedó en blanco tratando de encontrar alguna solución a esa pillada.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Claro que, ¿qué clase de persona era esa tal Dea? Hasta el momento, sólo había oído hablar de ella indirectamente y la conocía principalmente por esa panda de incompetentes que eran los soldados de sus ejército privado. Pero, aparte de eso, no la conocía ni para desconfiar de ella ni para odiarla. En eso, al menos, Keshat era muy consecuente.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Dea no era una estúpida, eso ya lo sabía: Disponía de un autocontrol del que carecía el común de los mortales, según Baki. Tampoco era una persona temible puesto que la vio ejerciendo de juez ante dos personas de lo más normal que, si bien se mostraban levemente cabizbajos, no temblaban ante su presencia. La respetaban, no la temían. Lo más negativo que fue capaz de encontrarle era una simple apreciación personal: ¿A qué clase de persona se le ocurría ir vestida de esa guisa?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Esa niña que le había mostrado, ¿estaba fingiendo o sencillamente había querido mostrarse así como diversión? ¿O sencillamente no le gustaba enfadarse? ¿No quería alterarse delante de los presentes? ¿Eso era cuanto podía hacer en privado?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Nada era seguro. Hasta cierto punto, quería volver a ver a esa niña para cerciorarse si le había hecho algo realmente o si habría querido hacérselo&#8230; por alguna estúpida razón, tenía la certeza de que la habría dejado marchar sin más incluso si se hubiera quedado a dormir allí.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Como fuera, ya lo había dicho: Tendría un tiempo para hacer lo que quisiera antes de volver a consultar al Ojo. No dependía de él y lo sabía.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>Cuando se levantó, Keshat pudo comprobar que Baki no se encontraba allí. Seguro que se había retirado al riachuelo cercano para ir a refrescarse la cara después de esa noche en vela. </em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">“<em>Muy cortés él dejándome dormir toda la noche” pensó Keshat agradada por el carácter caballeroso del hombre. “Sólo recemos para que no se caiga del caballo durante el día”</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>Se alzó, estiró y arregló para seguir los pasos de Baki que, como imaginaba, se encontraba allí aseándose.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>-Buenos días&#8230; –la cara de trueno que tenía dejaba bien claro que arrastraba bastante sueño pero, por experiencia, parecía que estaba acostumbrado a ello.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>-Debiste despertarme y dormir un rato –dijo ella mientras se lavaba la cara. </em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>-Hola a ti también –Baki volvió medio tambaleante al carro para ir preparando las cosas para salir. –Ya que estamos lejos del enemigo, aprovechemos para ser sencillamente desconfiados y no paranoicos.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>En otras palabras, no esperaba que les atacaran durante el día, por eso se había permitido el lujo de pasar esa noche en vela para saber si todo iba como ella esperaba.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>Tras asearse y desayunar un par de bocados, los dos no tardaron en recoger sus cosas y ocultar los restos de ese campamento para salir cuanto antes en dirección este, hacia Eque. Tal vez en un par de días lograran cubrir la mitad del camino y, una vez perdidos en medio de la nada del extenso pantano Eque, comprobarían los planes de Dea otra vez. Por lo demás, sólo se guardarían del mal tiempo, de los asaltantes de caminos y de las fieras que vivían en ese bosque.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>-Me preguntaba –saltó Keshat un buen rato después de salir, –¿por qué quieres matar a Dea?</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>-Buena pregunta –comentó Baki desde su caballo. –Es simple lógica: Fue ella quien provocó la guerra civil que la hizo ascender al poder. Mi padre, el tuyo, mi tío y un par de amigos más, se enteraron al poco de lo que había sucedido realmente y fueron a por ella para derrocarla y recuperar el orden anterior. Sin embargo, en esa época de guerra en la que todo valía, no sólo nuestros ascendientes podían usar todo lo que tenían en sus manos: Dea también hizo lo propio. Mi tío fue el primero en morir, tu padre sufrió las consecuencias, el mío salió ileso de milagro y los compañeros que iban con ellos&#8230; bueno, uno acabó literalmente reducido a cenizas, otro quedó tullido de brazo y pierna izquierdos y el último no sé, creo que se unió a ella.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>-“Si no puedes con ellos, únete a ellos” predica el refrán Pero, por lo poco que sé, no me parece que haga mal su trabajo.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>-El fin no justifica los medios –replicó Baki notablemente molesto. –La razón principal por la que tu padre fue a por Dea fue porque la guerra mató a tu madre. Cada uno de los que allí lucharon tenía razones de peso.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>-Sé que no fue por capricho –Keshat no podía llorar a su madre, al fin de al cabo, de esa época nada podía recordar. Sin embargo, sabía reconocer en esa muerte una buena razón para acabar con la causante.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>-La guerra es la guerra y poco importa cuál sea la elevada razón por la que se provoque –continuó él. –Nosotros sólo terminamos lo que nuestros padres no pudieron acabar.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>-Me preguntaba, ¿y por qué el Ojo?</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>-¿Por qué se lo quitaron? –Keshat asintió. –Ya te lo dije en su momento: Dea es una Oculla de ojos negros. Los Ocullo no siguen las reglas de los hechiceros de las diecisiete vías y todo su cuerpo puede ser transmisor de sus poderes. Tu padre lo sabía bien porque él era un Ocullo de sangre pura por lo que fue directamente a por los órganos que manifiestan el poder de los Ocullos antes de que Dea pudiera hacer nada. El dolor que sintió Dea en ese momento bastó para que se retirara a la desesperada y,  de ahí, que ese “boliche” que siempre has llevado tenga esa forma de mandarina.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>Keshat no osó descubrir el Ojo para ver ese detalle pero recordaba bien su forma redonda ligeramente achatada, como si alguien le hubiera clavado un palo o flecha.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>-Entonces, ¿yo soy una Oculla? –preguntó ella.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>-¿Nunca te lo comentó tu padre?</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>-Nunca hablamos de mis orígenes y lo que menos deseaba era hablar de mi madre.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>-Según lo que sé, eres de sangre impura. Tu madre no era una Oculla pero tu padre sí, por lo que tu fuerza está más limitada que la de él. Por lo que sé, puedes comunicarte con las plantas gracias a ello, ¿verdad?</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>-Así es: Las escucho constantemente cuando estoy en el bosque. También sé hacerlas crecer a un ritmo infernal pero poco más que eso.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>-Así que una Oculla impura, ¿eh? –Keshat sintió como un escalofrío le recorría la espalda a toda velocidad. Deseó por un momento no estar allí para no tener que escuchar esa voz tan cerca de ella, estar en otro lugar para no tener que girarse&#8230; –No tengas miedo: Podría haber acabado contigo treinta y nueve veces mientras manteníais esta tranquila conversación conmigo –al girarse hacia su acompañante, vio como Baki ya no estaba allí, ni él ni su caballo. Al igual que los mulos que tiraban de su carro. No había  árboles en ese bosque, sólo una profunda niebla. Y entre todos los cambios, la niña que se había encontrado en la Boca del Alma de Dea. –No me mires así –comentó la niña sonriente.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;"><span style="font-weight:normal;">-¡Despierta, Keshat! </span><em><span style="font-weight:normal;">–logró escuchar la aludida.</span></em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>-Vaya, vaya&#8230; tu compañero se ha dado cuenta casi en seguida –comentó la niña riendo agradablemente. –Si quieres, puedes despertar ahora que está tan preocupado por ti.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>¿Despertar? ¿Es que estaba&#8230;?</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>-Estás soñando, por si no te has dado cuenta –como si le hubiera leído la mente, la niña completó su línea de pensamiento, ahora más seria. –Puedes despertar ahora o puedes hacerlo después de que hablemos un rato. Todo depende del miedo que tengas de mí –y, como la niña que aparentaba ser, se rió inocentemente.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>Cosa a la que la durmiente respondió abriendo los ojos de inmediato.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Gracias al cielo que te has despertado –suspiró aliviado Baki. –¿¡Qué te ha hecho esta vez!?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Keshat, desorientada, miró a su alrededor antes de responder: Aún era de noche y no era capaz de notar ninguna alteración. Los árboles que aún permanecían despiertos, no le daban ninguna señal de alarma y, por lo general, allí sólo estaban Baki y ella.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Estás ardiendo&#8230; –dijo él al apoyarle la mano en la frente. –Espera un segundo: Voy a por hielo –dicho lo cual, se fue hacia el riachuelo cercano mientras dejaba a la mareada Keshat en su lecho.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Una Keshat que comprendía cada vez menos lo que pretendía hacer Dea con ella.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Keshat sufrió fuerte fiebre durante la mañana siguiente por lo que fue Baki quien se tuvo que encargar de guiar los mulos mientras Keshat trataba de sobrellevar el fuerte calor de su cuerpo.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">La verdad es que semejante ataque de fiebre era muy anormal en ella: Por lo general no había enfermedad que le durara más de dos horas.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-No sé lo que te habrá hecho –comentó Baki extrañado. –Pero esta fiebre me suena más a advertencia que a otra cosa&#8230;</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¿Y para qué iba a querer darnos una advertencia si podía haber acabado con nosotros de inmediato? –preguntó ella sin dejar de sujetar la bolsa con hielo que le había preparado Baki. –Según tú, sólo quiere el Ojo. Y la mejor manera de conseguirlo es matándonos&#8230; ¿¡y cómo demonios logró entrar en mi sueño!?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-No grites, que te dolerá más –a buenas horas se lo decía&#8230; Keshat trató de aliviarse como mejor supo con ese pedazo de frescor que sujetaba contra su frente pero, aún así, ese pertinaz dolor al que tan poco acostumbrada estaba se le estaba haciendo insoportable. –Imagino que habrá apañado algo. Ni tu padre conocía todas las posibilidades de los Ocullos de ojos negros. Tienen una panoplia de poderes psíquicos digna de ser temida, mayor que la de los hechiceros de la décima vía; tan enorme, que no me extraña que la intrusión en sueños ajenos sea una de sus habilidades.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¿Cómo lograste darte cuenta de que estaba en problemas? –preguntó ella extrañada. –Todo podría haber pasado por una simple pesadilla.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Estabas agarrando el Ojo con una mano –aclaró él. –Una pose tan forzada mientras dormías y gemías como si trataras de recobrar la conciencia me extrañó. Por eso te desperté. Si me equivocaba al hacerlo, al menos habría salvado tu espalda de una contracción -pretendía ser gracioso pero el dolor le impedía a Keshat apreciar el dulce de ningún chiste.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Tú, ¿estabas en ese sueño? –preguntó Keshat mientras sufría otro fuerte mareo.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¿Estar? ¿A qué te refieres?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Es que el Baki que vi en ese sueño dijo muchas cosas que, me parece, sólo deberías saber tú.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Lo siento, pero no –sentenció él. –Estuve todo el rato despierto y, precisamente por eso, logré despertarte. Si me vistes allí, lo más seguro es que todo fuera una ilusión creada por Dea.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Es que lo que decías allí me sonaba tan lógico&#8230;</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Imagino que la primera vez que usamos el Ojo se enteró de todo lo que yo ya sabía. Tampoco es que sea demasiado e imagino que hasta Dea comprende por qué hago lo que hago.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-“El fin no justifica los medios”, ¿verdad?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Exactamente –suspiró él al tiempo que azuzaba a los mulos para que aceleraran el paso. –Sólo nos faltaría que esa mujer comprendiera lo que pasa.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¿Crees tú que nos dejaría matarla?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Ni en sueños&#8230; –suspiró él.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;text-align:right;"><em>Nueva entrega de Iris en la que, al fin, nos metemos en harina</em> <em>y se empieza a conocer lo que acontece en ese pequeño país que es Niwort, así como los manejos y sucesos de Keshat, Baki y la lejana Dea. </em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;text-align:right;"><em>De momento, los enfrentamientos son simples visiones mentales: Mucho falta hasta que la pelirroja y la dama tuerta lleguen a enfrentarse en duelo singular. Y haré que el viaje de Keshat sea lo más movido posible tanto en lo físico como en lo intelectual (en ese mundo me llaman Murphy&#8230;).</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;text-align:right;"><em>Aclaraciones:</em></p>
<ul>
<li><em>Vías: Las diferentes disciplinas mágicas en el mundo de Iris se subdividen en &#8220;vías&#8221; o &#8220;caminos&#8221;. Cada vía se centra en una materia que engloba a otras comunes tales como magia sobre la tierra, sobre el fuego, sobre el aire (la tercera vía que tanto se repite en este capítulo) o sobre cosas tan dispares como el cuerpo mismo, la mente o la misma &#8220;verdad&#8221; o &#8220;mentira&#8221;.<br />
Reciben su número por el orden de descubrimiento y, en esta época, se conocen ya diecisiete vías, cada cuál más compleja que la anterior.</em></li>
<li style="text-align:left;"><em>Carpeta Orou: Dispositivo influido por habilidades de la octava vía (espacio). Es como un portafolios o carpeta mucho más grande en su interior que en el exterior, permitendo guardar, sin aumento notable de peso, documentos que serían mucho más complejos de transportar de otra manera.</em></li>
</ul>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;text-align:right;"><em>De momento, estas aclaraciones bastan para explicar lo poco que he ido contando. En capítulos venideros iré explicando cuál es la materia que trata cada una de las diecisiete vías así que seguir en sintonía (*guiño guiño).</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;text-align:right;"><em>Espero que os haya resultado entretenido este escrito mío.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;text-align:right;"><em>Escuchando: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=ue29WayaMYQ">The Logical Song &#8211; Supertramp</a></em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;text-align:right;"><em>Ilustración: <a href="http://nethka.deviantart.com/">Nethka</a></em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;text-align:right;"><em>P.D.: Es curioso lo que cambian un par de gafas a una persona: Baki parece que no pase de ser un intelectual algo afeminado con las gafas puestas a ser, aparentemente, un tipo bastante fornido si no las lleva&#8230;</em></p>
<p><a href="http://trazosdejeshua.files.wordpress.com/2009/11/escanear0004.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-271" title="Baki (sin gafas)" src="http://trazosdejeshua.files.wordpress.com/2009/11/escanear0004.jpg?w=500&#038;h=693" alt="" width="500" height="693" /></a></p>
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			<media:title type="html">Baki (con gafas)</media:title>
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			<media:title type="html">Baki (sin gafas)</media:title>
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		<title>M&amp;R &#8211; Amable retroceso del invierno &#8211; Capítulo 9</title>
		<link>http://trazosdejeshua.wordpress.com/2009/11/16/mr-amable-retroceso-del-invierno-capitulo-9/</link>
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		<pubDate>Mon, 16 Nov 2009 23:29:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jeshuamorbus</dc:creator>
				<category><![CDATA[Amable retroceso del invierno]]></category>
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		<category><![CDATA[aventuras]]></category>
		<category><![CDATA[fan fic]]></category>
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		<description><![CDATA[
Tal como intuí, la tapa de la alcantarilla que señalé como mejor punto de entrada hacia la caverna de Doe, localizada en un callejón sin salida oculto de miradas indiscretas, había sido movida hacía muy poco. No tuve que molestarme en abrirla por lo que al poco ya pude contemplar las tinieblas que había en [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=trazosdejeshua.wordpress.com&blog=2469034&post=266&subd=trazosdejeshua&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm } --></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Tal como intuí, la tapa de la alcantarilla que señalé como mejor punto de entrada hacia la caverna de Doe, localizada en un callejón sin salida oculto de miradas indiscretas, había sido movida hacía muy poco. No tuve que molestarme en abrirla por lo que al poco ya pude contemplar las tinieblas que había en esa zona tan oscura.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Esperaba fervorosamente que Maribel no hubiera llegado, incluso le pedí al cielo que se hubiera perdido de mala manera en esos túneles para que no hubiese acabado con sus huesos en ese infierno. Todo era posible pero, de todas maneras, con sólo desearlo no iba a lograr que la chica desistiera. Ya tenía claro que era una mujer con esa clase de genio.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><a href="http://trazosdejeshua.files.wordpress.com/2009/11/merrycamisonc2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-267" title="merryCamisonC2" src="http://trazosdejeshua.files.wordpress.com/2009/11/merrycamisonc2.jpg?w=500&#038;h=687" alt="" width="500" height="687" /></a></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><span id="more-266"></span></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Aún habiendo mostrado mis conclusiones, todo lo que había dicho no pasaba de meras hipótesis. No sabía cómo era exactamente el lugar al que nos dirigíamos y no tenía la más remota idea de cómo era realmente la entrada. Al fin de al cabo, según Theodoros, sólo había una entrada, esto es, que sólo vigilaban por la entrada más conocida.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Eso me arreglaba un poco las cosas respecto a Maribel: Ella tampoco tenía ni idea así que al menos ya tenía ganado algo de tiempo.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Encendí mi lámpara y bajé las escaleras con cuidado hasta descender un par de metros bajo el suelo de la ciudad. De noche, bajo tierra y con una simple lámpara&#8230; ese lugar apestaba, no se veía casi nada y encima, todo estaba completamente cerrado. Mi carácter me llevaba a no soportar los lugares cerrados.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Me resigné y avancé mientras trataba de recordar bien cómo era el camino hacia las zonas circundantes a la mansión de Doe.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Avanzaba rápidamente aunque me costara mantenerme en pie y apenas me atreviera a respirar en según qué lugares pero, tras seguir un buen rato la ruta marcada en mi mente, avisté algunas marcas de pisadas y resbalones. Tras analizarlas escuetamente, supuse que eran de Maribel (al menos, el tamaño me recordaba al de sus pies). Maribel era muy discreta y apenas dejaba rastros. Si no fuese por un par de torpezas suyas, no habría encontrado ni la más mínima señal.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Aunque, para señal, la que acabé encontrando en una de las paredes: Una pared de ladrillo rota. Me acerqué a toda prisa nada más avistarla y vi como en varios lugares había agujeros bastante grandes.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Si mi memoria no me fallaba, ya debería estar justo debajo del jardín de la mansión por lo que supuse que era por las grietas que estaban delante de mí por donde la humedad se colaba al interior de la caverna. Continué avanzando para encontrar algún lugar por el que poder entrar y por el que Maribel pudiera haberse introducido discretamente.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">No tardé demasiado en hallar una gran grieta que daba paso a un pequeño y angosto túnel por el que se colaba un reguero de agua sucia. Por el aroma que desprendían esas paredes sucias no quería ni imaginar lo que era ese lugar en invierno.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Observé las paredes de esa cavidad con la lámpara y acabé de cerciorarme: Por las marcas que quedaron en la suciedad, Maribel ya había entrado.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Ya no podía dudar más: Me agaché y comencé a arrastrarme por ese diminuto túnel mientras a duras penas agarraba la lámpara con los dientes. Ya que no podía detener a Maribel, al menos iba a tratar de reconocer el terreno. Esperaba que, al estar allá dentro caminando tranquilamente los que estuvieran al servicio de Doe no me confundieran con “ese sacrificio que se les escapó ya tres veces” sino con alguien perteneciente a esa estúpida secta. Supuse que Maribel tendría la misma idea en mente pero no apostaba nada a que saliera realmente indemne si trataba de hacer algo.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Tras un buen rato peleándome por mover mi cuerpo a través de tan angosta grieta, desemboqué en una sala con el suelo medio inundado y con un olor a aire estancado que casi irrespirable. Tenía la falda perdida y mi gabardina estaba mugrienta pero no era nada que no pudiera solucionarse con un poco de paciencia.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Cuando salí a superficie seca, escurrí como pude mi falda y traté de borrar la suciedad más sobresaliente de mi ropa. Al final tuve que dejar allí la gabardina: Tan sucia como estaba, llamaría demasiado la atención con ella puesta.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Así pues, me aventuré más adentro lámpara en mano a través de un largo túnel descendente mientras trataba de mantener la calma para ver u oír a la gente que permaneciera en su interior.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">No sabía cuánta gente habría pero tenía la certeza de que, como aún no era la fecha de la gran celebración, no habría demasiadas personas presentes. La iniciativa jugaba a mi favor.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Tras un par de minutos de paseo cauteloso, llegué hasta una serie de túneles desde los que se percibía algo de luz. Traté de seguir en la oscuridad con la lámpara apagada y observé cuanto detalle captaran mis ojos mientras me adelantaba a los posibles movimientos de la gente de Doe.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Como en más de cinco minutos no noté nada por allí, caminé más resuelta y salí a la luz de las precarias bombillas tras dejar mi lámpara en un lugar donde pudiera recogerla fácilmente por si tuviera que salir de esa caverna a toda prisa.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">El trazado de esos túneles era bastante confuso pero, para mis privilegiados ojos, no fue muy complejo hacerme un mapa sencillo de todo lo que veía. La mayor parte de túneles que tomaba eran descendentes y todos ellos tomaban una trayectoria que se me antojó extraña para ser éstas cuevas naturales: Era como una larga espiral, como si estuviera descendiendo por una enorme caracola hacia el interior de la tierra.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Había múltiples bifurcaciones pero las luces, las conducciones de aire y las marcas de pisadas que había en el suelo señalaban claramente el camino hacia la gran sala de la que nos habló Theodoros. Y lo bueno era que no me encontré con absolutamente nadie por el camino, lo cual no quitaba que, a lo lejos, escuchara cierto rumor confuso. Era seguro que más abajo había gente y no precisamente poca. Pero no me importó: Ya sabía que ellos sabían que yo no debería estar allí. Mientras me confundieran con otra, no pasaría nada.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Al final, tras más de media hora de una bajada caracterizada por la más extrema cautela (y lentitud), aprecié como se ensanchaba el túnel. Al principio fue un ensanche casi imperceptible, luego pude notar como las paredes, poco a poco se alejaban de mí y, cuando vi a más gente allá abajo, podría decirse que de no ser por las luces no podría ser capaz de ver las paredes.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Como imaginaba, había relativamente poca gente, apenas veinte personas para tan enorme cavidad. Había hombres y mujeres pero ninguna de ellas era Maribel (había que reconocerlo: Su testa dorada sabía llamar la atención). Por lo que pude percibir, era el servicio de Doe que estaba limpiando el lugar.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Tras un rato de observación, encontré que, en la pared más lejana a mí, justo al otro lado de esa tropa de limpiadores, había una serie de cavernas de menor tamaño que llevaban más adentro aunque, al contrario que el resto del entorno, éstos eran túneles artificiales. En concreto, tres. Y encima de sus entradas, había una gran marca con forma de estrella de cinco puntas invertida esculpida en la pared.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">“Decoración muy sobria para un tipo tan excesivo como Doe” me dije mientras avanzaba al tiempo que sentía una presión desmedida en la espalda.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Sabía que andar por ese lugar aparentando estar desorientada sería mi perdición pero, al menos, aparentar lo contrario era mi especialidad: Fui directamente a la entrada que estaba a mi izquierda al tiempo que pasaba descaradamente entre los criados que estaban limpiando algo pegajoso del suelo (sabía lo que era&#8230; pero prefería no pensar en ello). Como imaginé, no me prestaron la menor atención y yo pude llegar hasta esa pequeña entrada esculpida.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Como las otras dos, era un pórtico decorado con dos columnas y un frontón. Éste en concreto representaba a dos figuras humanas dándose un abrazo. Desde mi posición pude percibir que los otros frontones representaban una espada el del centro y un objeto fálico en el de la derecha. Si lo que me dijo Hansen acerca de esto del satanismo era cierto, yo me estaba metiendo en una puerta que representaba el consuelo mientras que las otras dos eran la destrucción y la lascivia.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Y nada más entrar, una mujer se cruzó en mi camino.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¡Vaya! –comentó ella aparentemente sorprendida al verme. Sentí como si un escalofrío me dominara durante un instante pero pude sobreponerme. –¿Tú eres la nueva? –sorprendida pero curiosa, su pregunta impedía que pudiera seguir caminando sin despertar sospechas.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Así es –respondí con una sonrisa siguiéndole el juego, regodeándome en la suerte de que me hubiera confundido con otra. –¿Usted es&#8230;?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Llámame Lilith, por favor –pidió la otra con una amplia sonrisa en los labios.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Y yo me puse en guardia de inmediato. Mi primera impresión, desde luego, no era la de “mujer fría e impasible que sólo habla cuando es necesario” que me habían inculcado los artículos que había leído sobre ella. Era algo más bajita que yo y su cara era expresiva y vivaz. De cabellos castaño rojizos y de porte elegante a pesar de su aparente cara de despreocupación (casi decir que frivolidad), su mirada reflejaba algo de signo completamente distinto: Unos ojos grises de un color tan claro que me parecía que su mirada estaba completamente vacía.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¿Ocurre algo? –me preguntó la otra inclinando levemente la cabeza, como para remarcar cierto carácter infantil.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Nada&#8230; son tus ojos –comenté distraídamente mientras sentía como si pudiera ver a través de mí sin ninguna dificultad. –Una siente casi como si me tragaran –continué andando hacia el interior de ese túnel, tanto como para aparentar despreocupación como para alejarme del resto de la gente que había en la gran sala.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¿Vienes a ver al sacrificio? –Lilith me seguía como si no tuviera otra cosa que hacer.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Así es. ¿Acaso me he equivocado de entrada? –pregunté girándome muy segura hacia la otra.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-No, para nada: Es aquí –me asió un hombro y me llevó hacia el interior. –Pero venir por estos túneles sin un guía es cosa mala: Más de uno se ha perdido por aquí y en más de una semana no logramos saber de ellos.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Le dejé hacer, al fin de al cabo, no tenía ni idea de cómo sería el interior de esa zona. Como bien dijo, era enrevesada (mas no para mí) con multitud de altibajos y bifurcaciones. Los túneles, al principio artificiales, no tardaron en volver a aparentar ser naturales, como si esos las minas cavadas fuesen el punto de unión entre varias cavernas menores que había en esta zona del subsuelo londinense.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">La iluminación se fue haciendo cada vez más y más parca al tiempo que el suelo se hacía mucho más inestable. Pero eso no era algo que nos molestara ni a mí ni a ella. Así pues, al cabo de un buen rato de idas y venidas, acabamos en una caverna decorada con el peor gusto que jamás llegué a ver en ninguna parte.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Sencillamente imaginaos todos los tópicos referidos al satanismo y demás religiones “malas”. Eso lo estaba viendo allí: Estrellas de cinco puntas (derechas e invertidas), cuchillos de sacrificio, cabezas de cabra dibujadas en las paredes, sacrificios de pollos desangrados y un tipo vestido con gran boato y una máscara de cabra cubriéndole El rostro.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Pero fue la visión de la jaula de hierro negro que había en el centro de la sala, en la que había un niño dormido lo que me llamó la atención: Su expresión, aunque dormida, reflejaba terror y sus ojos se veían rojos tras horas de lloros sin parar. Sus brazos presentaban marcas de heridas largas realizadas con un cuchillo lo mismo que su cara, que presentaba trazos nada agradables a la vista. Sólo ver eso hizo que sintiera como la ira bullía dentro de mí pero supe que no era conveniente enfurecerse si eso no iba a reportar nada bueno ni al niño ni a mí.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Nada más crucé el umbral de esa pequeña sala, Lilith se quedó al umbral y me indicó con gestos que me acercara al hombre que me esperaba sentado al lado del chico.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Señor Tansa, supongo –saludé con todo el arrojo que pude sin evitar mostrar algo de miedo en mis palabras.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Así es&#8230; –dijo el hombre desde el otro lado de su máscara al tiempo que se levantaba. –Lilith, te agradezco profusamente el esfuerzo que has hecho para traer a esta mujer hasta aquí.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Es mi trabajo, jefe –dijo la otra con tono bastante menos simpático que antes. –Anda, mátala ya y nos ahorramos el trabajo de buscarla otra vez.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Impulsivamente llevé mis ojos hacia mi izquierda para ver a esa chica que hacía un segundo había sido tan simpática conmigo pero me contuve al ver que Tansa sacaba un cuchillo alargado de entre sus ropajes.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Ni que decir tenía que en ese preciso instante pensé con una fuerza desmedida que meterme en esa caverna para buscar a Maribel había sido una soberanísima estupidez, mayor incluso que la de la compañera rubia: Lilith me había reconocido desde el principio, probablemente porque habría visto alguna fotografía mía o porque lo dedujo de mis facciones exóticas. Lo único que había logrado con todo esto había sido que me encontrara ante el que se suponía que iba a ser mi ejecutor.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Pero, para su desgracia, yo no era de las que se dejaban matar: De inmediato me lancé contra Doe mientras éste trataba de levantar su largo cuchillo contra mí. Aprovechando nuestra cercanía, me moví hacia su izquierda, situándome fuera del alcance de su cuchillo y, antes de que iniciara el movimiento para seguirme, con toda la sangre fría que pude reunir, pasé mi pierna derecha entre las suyas. Cuando ese idiota se giró no pudo evitar trastabillar con mi zancadilla y caer. De inmediato me giré hacia la entrada de la sala y corrí a toda prisa para huir cuanto antes. Pero estaba el problema de Lilith. Me dio igual que estuviera delante por lo que la atropellé sin cuidado.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Cuando me encontré con esa mujer agarrándome los brazos mientras me aplastaba contra el suelo, completamente inmovilizada, me arrepentí de tomármela tan a la ligera.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Ni siquiera había visto venir una reacción tan inhumanamente rápida: Me agarró de los lugares precisos en los peores momentos, anulándome a base del miedo al verme pillada de mala manera. Y ni siquiera parecía haberse alterado, como si supiera de antemano todo cuanto iba a hacer.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Completamente inmovilizada, no era capaz de levantarme ni de contraatacar a esa mujer. Doe no tardó en levantarse y, por desgracia, lo primero que hizo fue ir a por el cuchillo. Ya me estaba resignando a mi suerte cuando, por un segundo, percibí cierta sensación de extraña calma. No lo comprendí demasiado hasta que vi la mirada oscura del niño que estaba en la jaula.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">“Huye&#8230;” resonó en mi cabeza. Y justo en ese instante, el cuchillo que el hombre fue a recoger, se movió violentamente y voló hacia Lilith, la cual, para evitar ser acuchillada por esa daga voladora, tuvo que soltar mi presa.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">El chico no tuvo que repetirme su mensaje: Me solté con todas mis fuerzas, librándome de Lilith de un empellón, para salir corriendo fuera de allí. Sin embargo, después de unos pocos pasos por los túneles de vuelta a la gran cavidad, vi como apagaban las luces. Me sentí levemente confusa tras ver que no era capaz de ver absolutamente nada pero, tras unos segundos de reflexión llegué a la conclusión de que no era para tanto: Ya me sabía el camino de memoria hasta en la más mínima piedrecilla.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Aún sin poder ver absolutamente nada, corrí por esos túneles sin chocar ni resbalar ni una sola vez, posando mis pies en los lugares donde había pisado antes, sin dudar ni un solo instante y sin dejar de avanzar hacia la salida.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Sin embargo, no dejé de notar como unos pasos precipitados me seguían de cerca. Pude ver como una luz me seguía los pasos. Lilith y Doe no me lo iban a dejar tan sencillo.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">No tardé en salir a la gran caverna iluminada, lugar donde estaban los criados limpiando. Cuando me vieron salir corriendo a toda prisa de la sala, se giraron hacia mí extrañados por las prisas que mostraba. Eso era un problema: Cuando Lilith saliera, daría la voz de alarma esos veinte me asaltarían sin dejarme tiempo a responder. Pero, como dice el proverbio, si no podía con ellos&#8230;</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¡Alarma! ¡Rápido! –grité lo más fuerte que pude para llamarles la atención. –¡Un intruso se ha colado en la sala del sacrificio! ¡La señora Lilith necesita ayuda!</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Tal vez por verme sucia después de una pelea, intuyeron que había peleado contra ese intruso por lo que, sin hacer preguntas, corrieron hacia el lugar del que había salido a toda prisa.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Lo mejor fue que cuando Lilith salió se encontró con una veintena de personas que iban en dirección contraria taponando tan angosto túnel. Reinó la confusión durante unos segundos, unos segundos preciosos para mí, que pude salir a toda prisa de la gran caverna y correr a toda prisa hacia mi salida. De nuevo me apagaron todas las luces pero, de nuevo también, yo ya me sabía todo el camino de memoria. Por muchas personas que enviaran tras de mí, ya estaba lejos de su alcance.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">En la oscuridad, recogí mi lámpara, llegué hasta mi salida, agarré la gabardina y salí de allí sin dejar de sentir una terrible presión en mi espalda. Después de un periplo por las alcantarillas en una dirección distinta por la que había llegado, salí y pude respirar de nuevo, al verme lejos del barrio de Marylebone.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Rezaba para que pensaran que aún seguía allí abajo mientras me erguía tras descansar un minuto de esa frenética carrera que me había dejado exhausta. Aún eran las tantas de la mañana por lo que la presencia de esa chica sentada en la boca de una alcantarilla no extrañó a nadie.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Me levanté, me puse mi sucia gabardina y agarré la&#8230; al ver mi lámpara vi como había una nota atada a la asa. La desaté y la leí extrañada:</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">“<em>Renko, si aceptas un consejo amistoso, hazme caso: NO VUELVAS A INTENTARLO. Lilith no es una mujer normal. Se basta y se sobra ella sola para vigilar todo el entorno de esa caverna de intrusos como tú. Sé como evitar su mirada que todo lo ve pero tú no serías capaz en toda tu vida de evitar sus ojos. He de reconocer que esa manera de huir de la sala donde está Aaron me ha sorprendido. Según Theodoros era casi como si pudieras ver en la oscuridad&#8230; pero eso ya da igual: Tienes que huir. Muy probablemente Lilith ya haya descubierto nuestra entrada así que colocará vigilancia allí. No es que me hayas destruido mi plan pero si vuelves a entrar, sólo me complicarás las cosas. Por favor, mantente al margen.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>P. D.: Por cierto, gracias por venir aquí sólo para buscarme. No todos los días alguien se juega el cuello así por una.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>P. D. 2: Vuelve a la casa del señor Romer y llévatelo contigo al sur de Londres. Theodoros dice que se encontrará  y se comunicará contigo en un nuevo refugio. No estoy segura de que ya sepan que trabajo para Romer pero, por lo que llevo oído, más vale tomar precauciones.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;"><em>P. D. 3: Si aún quieres ayudar, Theodoros te indicará, de una manera u otra, cómo llegar a mis contactos. Pero, por favor, no vuelvas a introducirte en este infierno. </em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Así acababa esa misiva de alargadas y afiladas letras&#8230; y yo, confusa, no comprendía cómo la otra había logrado ocultarse allá abajo. Tras leer su mensaje ya supe que toda esta historia me iba muy grande: No era capaz de competir con semejantes fuerzas. Maribel que hablaba con fantasmas, Lilith que en teoría todo lo veía; Aaron con esos poderes extraños&#8230;</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-&#8230;y tú con tus ojos fijos en las estrellas –escuché a mi espalda.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Me di la vuelta de inmediato pero no encontré a nadie allí. Esa voz&#8230; ¿no era la de la mujer que vi en sueños? Me sacudí la cabeza y pensé que sería por culpa de los mareos que me causaba mi falta de aire. Pero, aún así, lo poco que me dijo ese extraño susurro me subió la moral: Había sido capaz de huir tan sólo gracias a mi basta memoria. Mis “ojos fijos en las estrellas” me habían indicado el camino.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Jocosa, aunque cansada, me levanté al tiempo que pensaba que aquello que me dijo Maribel era muy cierto: Las personas que dominaban esa clase de fuerzas extrañas que nadie más sería capaz de manejar, se atraían unas a otras de una manera u otra.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Sin más preludios y después de respirar un poco, me puse en marcha. El pobre señor Romer tendría que volver a darse un paseo.</p>
<p style="margin-bottom:0;font-weight:normal;">
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Cuanto más miraba el cielo, menos comprendía lo que pasaba.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Ese bosque, esos prados, las colinas que había a mi alrededor, el mismo cielo&#8230; ¿dónde se suponía que estaba?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Yo, que pensaba que conocía mi pueblo a la perfección; yo, que siempre había guiado a los extraviados; yo, que conocía hasta la última senda&#8230; ¿perdida? ¿Estaba&#8230; perdida?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Miré espantada de nuevo a mi alrededor y no pude reconocer nada de lo que había a la vista. ¡Pero si se suponía que conocía hasta la última brizna de hierba de la región!</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Por primera vez en mi vida no supe qué camino tomar. Ir a la izquierda era lo mismo para mí que ir a la derecha pues no tenía la menor idea de a dónde podría acabar llegando. Confusa, desorientada y completamente perdida, me arrodillé y me encogí contra el suelo pensando en lo que debería hacer. Pero sólo era una niña: Temblaba y lloraba de terror. No pensaba nada más que en lo que me iba a pasar ahora que no sabía el camino de vuelta a casa.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Por primera vez recé para pedir a quien fuera que alguien me encontrara y me llevara de vuelta a casa pero mis rezos no fueron escuchados pues lo único que llegué a ver fue la silueta de un animal, una bestia enorme que corrió sin dudar hacia mí.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Incluso a la distancia que estaba, sentí su intención. Salí corriendo con torpeza al tiempo que chillaba espantada como la niña que era. Mis cortos pasos no fueron nada contra las rápidas zancadas de mi adversario que no tardó en cerrar distancias y llegar hasta mí&#8230;</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Sólo recuerdo tres cosas a partir del momento que llegó hasta mí: Un empujón que me derribó; los dientes de la fiera. Y una enorme flor en el cielo.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;border:medium medium 1px none none solid 0 0 #000000;padding:0 0 .04cm;">Cuando abrí los ojos después de mi caída, la bestia ya no estaba allí. En el claro de ese bosque sólo estaba yo llorosa y otra presencia: Una mujer de blancas vestiduras y dorados cabellos que me miraba con una dulce sonrisa dibujada en los labios. Y a su espalda, dos enormes alas me daban a entender que mis plegarias habían sido escuchadas.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Entonces, con su sonriente cara, abrió la boca y escuché&#8230;</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-&#8230;la tipa esta podría despertarse&#8230;</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Abrí los ojos, confusa al escuchar esas palabras.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Cuando no reconocí el lugar, traté de recuperar un poco el aliento y me concentré en recordar dónde estaba.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Me giré a mi alrededor para tratar de encontrar a quien me había hablado pero cuanto pude hallar fueron sillas viejas, libros acumulados, baúles, estanterías llenas de trastos y demás muebles que criaban polvo, aparte del canapé sobre el que había dormido. Sólo  era un viejo desván.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">De todas maneras, por muchas voces que escuchara a mi espalda y aunque reventaran de repente todas las paredes, no me iba a sorprender: Otro fantasma no me iba a asustar.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">“¿&#8230;cuántas veces van ya?” me pregunté soñolienta al pensar que este ya era mi quinto viaje a otra casa que había realizado en una semana. Me levanté, me calcé y fui hacia la salida de la sala para ir a asearme un poco.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-&#8230;ya podrías haberte levantado antes, leñe&#8230;</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Esa voz a mi espalda me pilló un poco desprevenida. Me giré de nuevo para ver quién podría estar ocultándose entre todo ese barullo pero no vi a nadie. No era esa voz femenina que había oído varias veces antes sino una mucho más masculina, de hecho, levemente distorsionada.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¿Hay alguien ahí? –pregunté sin tenerlas todas conmigo.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¡Claro que sí, bella durmiente! –se quejó la voz al tiempo que algo golpeaba con fuerza una mesita cercana. –Por favor, Dios mío si andas por allá arriba, haz que esta negada plana de pecho se entere de una vez que hay un desgraciado fantasma al que le ha tocado hacer de niñera.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¡Lo siento por ser plana! –me quejé amargamente al tiempo que pasaba entre las filas de trastos que allí había hacia el lugar de donde surgía la voz.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">La voz no volvió a sonar en un buen rato, tiempo en el que busqué al que hablaba.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¡Me has oído! –exclamó esa voz justo delante de mí. –¡Renko! ¡Soy yo! ¡Theodoros!</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Y por fin hallé la fuente de la voz: Una radio antigua. Era un modelo gigantesco, de por lo menos quince kilos de peso y más grande que una de mis piernas. Pero de ahí surgía la voz.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">No respondí de inmediato y miré un poco alrededor del aparato en busca de algo que tenía la intuición de encontrar. Y así fue: Un cable desconectado. Suficiente prueba para mí de que en esa radio había algo más que señales hertzianas y electricidad.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;"><span style="font-weight:normal;">-¿Y esto? –pregunté sonriente al poder ser capaz de escuchar lo que antes no era capaz de oír. –¿Qué pintas tú en una radio?</span></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;"><span style="font-weight:normal;">-No estoy aquí por gusto –se quejó el fantasma. –Esta casa no es mía y los autóctonos de aquí no es que sean muy hospitalarios conmigo. Vamos, me han metido en una caja de la que apenas puedo moverme. Pero, mira tú, me alegro de que me hayan encerrado precisamente aquí.</span></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Sin mediar palabra, cogí esa radio y la arrastré como pude justo delante del canapé para que pudiéramos hablar más cómodamente.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Reconozco que hablar contigo con esto es más sencillo pero no creo que sea capaz de arrastrar este cachivache a todas partes –me quejé al tiempo que me sentaba.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Con la ilusión que me hace que alguien me lleve a su espalda&#8230; –comentó sarcástico el habitante del aparato. –Tanto más da: ¿Ya estás descansada?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-No preguntes lo obvio. Vayamos directamente al grano: ¿Qué es lo que te ha pedido Maribel que me digas?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Como quieras: Necesita que te pongas en contacto con un hombre llamado Michael Bremen, aquel agente de la Scotland Yard del que ya te habló en casa de Romer.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-¿No dijo que ese agente prefería ignorarla?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Ahora que sabemos dónde está la guarida del que ha causado todo esto ya tiene un lugar por el que comenzar a investigar. Además, como estamos hablando de un caso de corrupción de los agentes de policía de un barrio entero, supongo que le interesará más aún. Maribel me dijo que si se resiste a cooperar, le menciones que después de esto no volverá a pedirle ayuda.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">-Vamos, el trabajo importante que me ha encargado es el de ser la recadera&#8230; –comenté con tono jocoso. –En fin, sea o no importante lo que haga, alguien vivo tiene que hacerlo –me levanté animada tras recoger el recado de Maribel. Pero justo antes de salir de esa gran sala me giré hacia la radio y advertí sonriente: –La próxima vez que hagas un comentario sobre mi anatomía, te vendo a una feria ambulante.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;">Sólo una risotada percibí por su parte. Así pues, sencillamente bajé a asearme un poco.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;text-align:right;"><em>Renko metiéndose en problemas y Maribel desaparecida. Esta historia, en realidad, está formada por dos historias: Una desde el punto de vista de Renko (la que nos ocupa) y otra desde el punto de vista de Maribel aparte de unas cuantas piezas cortas en las que se presentan personajes como Lilith, Hansen y alguna que otra sorpresa.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;text-align:right;"><em>Las historias de M&amp;R en mi cabeza son al menos seis (siete forzando un poco la máquina), tdas ellas basadas vagamente en las historias del gran Zun como ocurre en esta historia. En siguientes entregas descubriremos quién era esa blanca presencia en sus sueños.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;text-align:right;"><em>Sólo espero que cuanta letra haya salido de mis dedos haya sido de vuestro agrado.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;text-align:right;"><em>Hasta más leer.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;text-align:right;"><em>Escuchando: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=yzOJ0qMP7_w">Mad Fantasy</a></em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;text-align:right;"><em>Ilustración: <a href="http://nethka.deviantart.com/">Nethka</a></em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;text-align:right;"><em>No olvidéis lo que yo soy capaz de olvidar: <a href="http://www.morbitorio.com">Morbitorio</a> ahora tiene su propio dominio.<br />
</em></p>
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	</item>
		<item>
		<title>Los vecinos del quinto &#8211; Capítulo 8: Lo que queda por contar</title>
		<link>http://trazosdejeshua.wordpress.com/2009/11/14/261/</link>
		<comments>http://trazosdejeshua.wordpress.com/2009/11/14/261/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 14 Nov 2009 23:14:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jeshuamorbus</dc:creator>
				<category><![CDATA[Los vecinos del quinto]]></category>
		<category><![CDATA[asesinatos]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[gore]]></category>
		<category><![CDATA[monstruos]]></category>
		<category><![CDATA[novelas]]></category>
		<category><![CDATA[tortura]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Y qué puede quedar por contar de la historia de esos dos indeseables?
Yo, bestia aún innominada, pura fuerza salvaje al tiempo que de destreza inhumana, concluí la tortura de mi presa favorita. Era inevitable que ocurriera: Un día mi cuchillo profundizó demasiado y, como si hubiera pulsado un resorte oculto en el interior del cuerpo [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=trazosdejeshua.wordpress.com&blog=2469034&post=261&subd=trazosdejeshua&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p>¿Y qué puede quedar por contar de la historia de esos dos indeseables?</p>
<p>Yo, bestia aún innominada, pura fuerza salvaje al tiempo que de destreza inhumana, concluí la tortura de mi presa favorita. Era inevitable que ocurriera: Un día mi cuchillo profundizó demasiado y, como si hubiera pulsado un resorte oculto en el interior del cuerpo del idiota al que estaba otorgando el castigo del dolor, éste se apagó. Su rostro reflejaba el dolor que no iba a olvidar ni siquiera tras una eternidad en el Paraíso, un sufrimiento tal que, incluso si caía en el Infierno, no echaría de menos su tiempo en vida.</p>
<p>Como un niño con un juguete roto traté de devolverlo a la vida e incluso le pedí a mi mentora que me ayudara a arrastrarlo de nuevo al mundo de los vivos.</p>
<p><img title="Más..." src="http://www.morbitorio.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/wordpress/img/trans.gif" alt="" /><span id="more-261"></span></p>
<p>-Más quisiera poder realizar tu proeza de mantener a este sujeto con vida durante tanto tiempo -disfrutaba del sabor casi podrido de su mano izquierda gangrenada. -Pero, si algo conocemos los monstruos es que los muertos nunca vuelven. Y bien sé que éste no desea volver a un mundo en el que existas tú.</p>
<p>Sólo me quedaba una cosa por hacer: Deshacerme del cadáver. Esa pieza de carne ya no suponía ningún divertimento para mí y su olor podrido acrecentaba lo desagradable del metálico que dominaba su celda.</p>
<p>Como buen monstruo que era, pensé en comérmelo pero estaba en demasiado mal estado incluso para los gustos de un ghoul. Pensé que podría tallarme algún recuerdo con sus huesos pero tampoco era algo que me interesara después de cincelar con pasión sus fémures. Incluso pensé, en un acceso morboso, en lanzar sus restos a una picadora industrial para que sus carnes fuesen disfrutadas por decenas de personas en hamburgueserías de dudosa calidad a lo largo del orbe.</p>
<p>Pero fui condescendiente, hasta amable incluso: Le corté la cabeza, la metí en una caja, inscribí una dirección, le puse un sello, se la reenvié a sus padres. Y comí palomitas mientras observaba, desde las sombras, el horror que esos dos advenedizos que no habían sabido educar a su hijo encontraron al abrir ese sanguinolento pedazo de cartón.</p>
<p>-¿Querías que lograra notoriedad? ¿Esto sirve, linda Amele? -mi mentora me abrazó ese día, estimulando mi deseo hacia ella. Nuestro aprecio ya era mutuo pero los dos sabíamos que no era absoluto. El día que yaciéramos juntos estaba por llegar.</p>
<p>Cristal, la siempre sutil y paciente Cristal, la vampira que nos concedía el espectáculo sangriento más lento y delicioso, educó con parsimonia y eterno detalle a su esclava. Lo primero que hizo para ganarse su favor fue entregarle ropas de acuerdo con su clase: Mientras que la señora de la casa era María Antonieta, dama de fastuosas ropas y gustos excesivos, Alba era una miserable criada de negras prendas y mirada sumisa.</p>
<p>El siguiente paso en la dominación de esa alma hipócrita fue probar su lealtad hacia su señora: Cristal le arrancó todos los dientes y la dejó atrás mientras sufría retorciéndose en el suelo. Fueron horas de sufrimiento que la llevaron al borde de la muerte una vez más. Pero, a pesar de toda la sangre perdida no murió. Y a pesar de todo el dolor sufrido, siguió obedeciendo a esa dama de hierro que aplastaba sus manos quebradas con sus pequeños zapatos de tacón.</p>
<p>-Si no te importa atender a este capricho mío, por favor, otórgale mi don -ante la única que seguía pareciendo una niña era ante Amele. La serpiente apreciaba la humildad que mostraba la vampira, dejando claro quién era la poderosa de las dos y, a la vez, amaba a esa jovencita tanto como yo al lograr en tan poco tiempo lo que el más talentoso no podría dominar en más de una década. Era hábil, era inteligente, era genial en decenas de sentidos, llevaba lejos cualquier plan que propusiera y siempre era interesante. No era raro que se hubiese ganado nuestro más sentido respeto.</p>
<p>Amele llevó a cabo el capricho de su pupila: Agarró el casi desangrado cuerpo de Alba y lo arrastró más allá de las sombras, lugar en el que, con mis conocimientos en los más resistentes materiales y en la anatomía de su cuerpo, llevamos a cabo el resurgir de su perdida dentadura. Dientes que dejaron de ser de simple calcio y esmalte, dientes que dejaron de ser humanos: Colmillos estúpidamente enormes, tan afilados que partirían a una mosca en dos en pleno vuelo, cuchillas de materiales tales que podrían acabar incluso con su ama de un mordisco certero.</p>
<p>Su regalo fue ser una proto-vampira: Seguía siendo una baja humana pero poseía algunos caracteres de su ama tales como sus armas así como el instinto que Cristal no tardó en comenzar a imbuirle. Tal vez, con un par de años más, Cristal se decidiera a liberarla y así, conseguir a una compañera para toda su eternidad.</p>
<p>¡La sangre correría! ¡Las dos beberían! ¡Disfrutarían! ¡Cristal siempre dominaría y Alba siempre obedecería! ¡Que del odio que se profesaban naciera tan insidioso aprecio era algo que el mundo sufriría durante siglos!</p>
<p>-Tu hermanita está llegando a un punto en el que ya deberías tenerle envidia -Amele siempre trataba de chincharme con ese discursito mas&#8230;</p>
<p>-Tu hijita está llegando a un punto en el que ya deberías darle la patada de casa -yo respondía en los mismos términos. No sería tan listo ni tan retorcido como mi contraparte pero siempre aprendía algo nuevo. -Ni tú lograste ser un monstruo en siete días, ¿me equivoco?</p>
<p>Amele sonreía cuando le decía eso y me besaba sin ánimo lúbrico. Le gustaba como niño y trataba de atraer al hombre que algún día aparecería ante ella.</p>
<p>Yo no quería hacerle esperar.</p>
<p style="text-align:right;">
<p style="text-align:right;"><em>Ya tardaba en publicar algo nuevo de este trío ya convertido en cuarteto. Como siempre, sangre y dolor, poco explícito según quien me critica&#8230; cosa que he de conceder: No suelo leer cosas de este género.</em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Al menos lo que sí pretendo es que suene interesante a la vez que sea algo ligero de leer, con los detalles suficientes como para que os sea complicado imaginar cuánto ocurre a pesar de mis constantes referencias indirectas.</em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Sólo espero que cuanto hayáis leído haya sido de vuestro gusto.</em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Escuchando: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=V5SVVYJTLeI">Satori Maiden &#8211; 3th Eye &#8211; Versión FM</a></em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Recordad: <a href="http://www.morbitorio.com">Morbitorio</a> ahora tiene su propio dominio. No dejéis de visitar el blog de nombre fácil de recordar.<br />
</em></p>
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			<media:title type="html">Más...</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Goth &#8211; Capítulo 8</title>
		<link>http://trazosdejeshua.wordpress.com/2009/11/10/goth-capitulo-8/</link>
		<comments>http://trazosdejeshua.wordpress.com/2009/11/10/goth-capitulo-8/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 10 Nov 2009 23:56:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jeshuamorbus</dc:creator>
				<category><![CDATA[Goth]]></category>
		<category><![CDATA[demonios]]></category>
		<category><![CDATA[fantasia]]></category>
		<category><![CDATA[infierno]]></category>
		<category><![CDATA[novelas]]></category>
		<category><![CDATA[trap]]></category>

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		<description><![CDATA[
Todo camino lleva a un final
Todo final marca siempre algún nuevo principio
Haciendo caso omiso de la senda que seguimos, meramente existimos
&#160;
-¡Señorito Abraham! ¡Estese quieto, por favor! -Si existía una tarea exasperante en mi trabajo como profesor era, precisamente, cuidar de que los niños de menos de ocho años se estuvieran quietos mientras trataba de enseñarles [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=trazosdejeshua.wordpress.com&blog=2469034&post=259&subd=trazosdejeshua&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm } --></p>
<p style="text-align:center;"><em>Todo camino lleva a un final</em></p>
<p style="text-align:center;"><em>Todo final marca siempre algún nuevo principio</em></p>
<p style="text-align:center;"><em>Haciendo caso omiso de la senda que seguimos, meramente existimos</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-¡Señorito Abraham! ¡Estese quieto, por favor! -Si existía una tarea exasperante en mi trabajo como profesor era, precisamente, cuidar de que los niños de menos de ocho años se estuvieran quietos mientras trataba de enseñarles a escribir en condiciones.</p>
<p>El ruido de la ciudad, sin embargo, también me distraía a mí. Me costaba mantenerme concentrado después de tanto tiempo en medio de un pueblo inundado en el silencio como el que había abandonado un mes atrás. ¿Razones para abandonar ese lugar que me resultaba tan paradisíaco? Una, y muy simple: Terminación del contrato. Como buen demonio que era el señor Marken, seguía a rajatabla los contratos que firmaba y el mío no era una excepción.</p>
<p><span id="more-259"></span></p>
<p>Seguía ejerciendo la enseñanza gracias a que, por mi buen hacer, mi anterior jefe me había recomendado a gran cantidad de amigos suyos.</p>
<p>-La cosa es no perderle de vista, señor Dickinson -cuando me disponía a despedirme de él, me dirigió estas palabras. -Sabe perfectamente en cuánta estima le tenemos en esta mansión. Cuando el momento llegue, requeriré sus servicios de nuevo y, probablemente, podamos volver a vernos en una situación menos incómoda que la de esta aldea en permanente sitio contra el infierno.</p>
<p>Creía sin dudar que apreciaba mi habilidad para lidiar con gran cantidad de situaciones de lo más dispar y que, con pacto demoníaco de por medio o con un simple contrato civil, no me dejaría marchar así como así. No me resultaba incómodo; de hecho, me apetecía volver a esa aldea sin nombre. Pero hacerlo por nada, cuando ya había enseñado cuanto se me había indicado y ya había terminado de ordenar la caótica biblioteca de la mansión, no tenía el menor sentido.</p>
<p>Sabía que, al menos, cuatro de las hermanas habían intercedido en mi favor pero fui yo quien se negó a ser un simple mantenido. Sorprendentemente, Verónica fue la que comprendió mejor mis razones para mi marcha y, con un discurso que mezclaba lo mejor de su vocabulario con los más chabacano de su repertorio, convenció a todas las que deseaban seguir viéndome a diario. Tal vez por su carácter fiero no deseaba verme en su casa como una simple mascota o, quizás, sabía que acabaría regresando. Cualquiera de las dos razones me valía porque daban a entender su integridad e inteligencia.</p>
<p>Aún así, lo que les había estado enseñando durante todos esos meses no pasaba de ser simple cultura general mezclada con algunos conocimientos avanzados en diversas disciplinas. Era una educación con una gran cantidad de agujeros que, si bien era concienzuda, no resultaba más que en un medio para no aparentar ignorancia, una educación de fachada que a mis alumnas les servía para que todo les sonara de algo sin profundizar en nada.</p>
<p>Nada que ver con las lecciones del chaval que estaba bajo mi tutela en esos momentos. En parte, me aburría un poco: Me gustaba más despertar la curiosidad en quien era receptor de mi saber que contagiar mi aburrimiento. Pero, fuera como fuese, este contrato estaba logrando que mi vida fuese en una dirección mucho más boyante de la que habría imaginado doce meses atrás, cuando aún me arrastraba de pueblo en pueblo, en busca de algún mecenas que me dejara enseñar ciencias o, a secas, ayudarle a recoger nabos.</p>
<p>Mis palabras continuaron tratando de captar la atención de mi poco interesado alumno durante las horas que nos separaban de la hora del almuerzo, momento en el que, por fin, pude descansar del soporífero plan de estudios al que tenía que atenerme.</p>
<p>-Señor Dickinson -estaba estirándome, creyéndome solo en la sala, cuando una de las doncellas apareció al tiempo que Abraham salía. -Acaba de llegar una carta para usted.</p>
<p>Y de curioso remitente: Alisa Vorgel Jeremiah.</p>
<p>Mientras abría el sobre, me la imaginé implorando a su padre de todas las maneras imaginables que le dejara saber cuál era mi nueva ubicación para enviarme un saludo, uno al que yo deseara contestar. Sin embargo, esa carta perfumada y escrita con su letra firme y casi cuadrada, como si fuesen letras de molde, me mostró un muy corto mensaje:</p>
<p>“<em>Hemos venido. Ya nos saludaremos como iguales por la calle.”</em></p>
<p>Ésta sí que no me la esperaba. De golpe comprendí todo el proceso en el que había participado los anteriores meses, educando a esas chicas para este mismo momento. Su padre podría ser muy influyente en sus decisiones pero ni él gustaba de controlar a todo el mundo a base de pactos y órdenes. Ante todo, era padre antes que demonio y él amaba a sus hijas. No pensaba obligarlas a vivir en esa aldea desconocida pues ellas tenían todo el derecho del mundo a decidir sobre sus vidas. O, al menos, eso entendí del carácter del señor de la aldea.</p>
<p>La carta, con sus aromas característicos, también me aclaraba una cosa: Alisa estaba cerca. Muy cerca. Conocía demasiado su carácter y sabía que no iba a dejar de perder la oportunidad de pasar a saludarme, tal vez no en ese momento pero sin tardar demasiado.</p>
<p>Lo que ya no me quedaba tan claro era lo de “como iguales”. ¿Habían empezado a trabajar por el mundo como lo hacía yo? Me imaginaba algo semejante de una fiera como Verónica pero no de una señorita como Alisa. Ésta tenía buena educación pero, por desgracia, pocas habilidades sociales. Conmigo era muy abierta pero, si algo le había notado, es que era mujer de pocas palabras y de cerrazón constante a pesar de su popularidad en el pueblo.</p>
<p>Preferí dejar de pensar en ello: Lo que pudiera acabar pasando con Alisa sería algo con lo que me habría de encontrar, no algo que yo pudiera buscar y hallar. Tras recoger mis cosas y guardar la carta entre ellas, me despedí de las doncellas hasta el día siguiente y me dirigí a mi hostal, lugar en el que, por suerte, había encontrado servicio que cuidara de mi buen caballo.</p>
<p>Nada más llegué, dejé mis cosas preparadas para poder planear la clase del día siguiente y no tardé en bajar a ver a Roque al establo. Como de costumbre, me recibió con un suave piafar aunque, tras tantos años como eterno compañero de fatigas, comprendí que llevaba un tiempo en el que había algo que lo distraía bastante. Sin importar lo que fuera, no parecía ser algo que lo incapacitara para que pudiéramos dar un pequeño paseo por las afueras de la ciudad así que fui en busca del encargado del establo para que me ayudara a ensillarlo. Sin embargo, tras mirar hasta en la última esquina del hostal, no pude encontrar a mi hombre.</p>
<p>-¿Busca a Lucas? -una voz femenina evitó que fuera directamente a por el dueño para preguntar por su empleado. -Ahora mismo está enfermo así que me ocupo yo de su trabajo. -Le habría indicado que me ayudara con Roque de no ser por cuántas veces había escuchado esa voz en los últimos meses.</p>
<p>-¿Alisa? -de inmediato, me giré hacia ella&#8230; hacia él.</p>
<p>-Albert, si no le importa -pelo corto, ropas masculinas, porte firme pero, sin duda alguna, su voz, sus ojos y, ante todo, su cara, eran las de mi antigua alumna. -El hecho de que no se haya dado cuenta de mi presencia hasta ahora quiere decir que no se me nota demasiado cómo visto en mi casa, ¿me equivoco?</p>
<p>La feminidad se le olía incluso vestida con la ropa menos estilizada que utilizaba para cuidar del establo pero, cierto era: Ya nos habíamos cruzado muchas veces pero, hasta ahora, nunca me había fijado en ella como el hombre que era de nacimiento.</p>
<p>-Imagino que andarás algo enfadada&#8230; -no lo imaginaba: Estaba casi seguro de que lo primero que haría en esos momento sería darme una señora bofetada por haber ignorado a quien mejor había conocido su cuerpo en los últimos meses.</p>
<p>-En absoluto -&#8230;aunque mucho me quedaba por conocer a esa persona que ahora sonreía delante de mí. -Me gusta saberme anónimo y que no me señalen por ser hijo de quién -se giró y me señaló que le siguiera. -Por lo demás, si voy de esta guisa es porque, en este lado de la frontera, resulta mucho más fácil vivir sin mentir que ocultando lo que soy de nacimiento. Por lo que me ha explicado usted, por aquí hay cosas que la gente no es capaz de entender. Aquí soy Albert, ¿me hará el favor de recordarlo?</p>
<p>Me resultaba algo complicado no acceder a lo que me pedía sino a reaccionar tal como deseaba: Tanto tiempo escuchando su voz que no era capaz de dejar de asociarla a la de una mujer. De hecho, sólo había cambiado un poco por fuera, todo lo demás, era tan femenino como en la aldea.</p>
<p>-Haré lo que esté en mi mano&#8230; y, ya que estamos, ¿no habrá tenido algún problema una vez ha llegado a este lado de la frontera?</p>
<p>-No ha de preocuparse por mí: Sé cuidar muy bien de mí mismo -una vez en el establo, saludó a Roque y se dispuso a colocarle la silla. -Una pelea contra simples seres humanos no representa ningún problema para mí.</p>
<p>Así que reconocía que sí había peleado a causa de su amaneramiento&#8230; reí al recordar las masacres que había montado en la rencilla que había ocurrido poco antes de marcharme de la aldea: Tal como me dijo en aquel paseo, era capaz de lidiar con esos monstruos con las manos desnudas y vestida con sus mejores y más incómodas galas. Ahora que iba vestido de hombre, menos problemas le iban a dar unos simples idiotas a los que les molestaban sus gracias femeninas.</p>
<p>-Me sorprende que haya accedido a trabajar en un lugar semejante -Alisa, o Albert, tal como decía llamarse ahora, no dejó de colocar los aperos sobre Roque con una profesionalidad tal que me sorprendió un poco.</p>
<p>-No tenía mucha opción, la verdad. Tras tantos años educada entre algodones, ¿cree que sé hacer mucho más? He recibido buena educación pero, para ir directamente a un empleo necesité tirar de lo que mejor sabía hacer.</p>
<p>-¿Cuántas de vosotras estáis ahora en este lado de la frontera?</p>
<p>-Yo, Llim, Verónica y Meredith. Ada ya ha pasado por esto antes y María es demasiado joven para estas lides así que mi padre insistió en dejar su marcha para otro año. Yo habría salido antes de la aldea de no ser porque mi padre pensaba que necesitaba ser educada en algunas cosas antes de poder relacionarme con la gente de más allá. Por esta razón usted fue contratado -en esos momentos, Albert terminó de colocar todos los aperos y sacó a Roque del establo para dejar las riendas en mi mano. -Imagino la pesadilla por la que pasó mi padre para encontrar a alguien como usted, señor Dickinson: Él no es alguien que deja las cosas a medias y que siempre busca lo mejor para cada situación. Puede sentirse orgulloso de la deriva que ha seguido su vida si mi padre le ha elegido como representante de lo que es un verdadero superviviente, alguien que, aparte de impartir enseñanzas, nos dio ejemplo con los relatos acerca de su vida.</p>
<p>-¿Otra vez con las mismas? -cogí las riendas y subí a Roque de inmediato. -Recuerde que el último en estar orgulloso de su propia vida soy yo mismo. No pienso desdecirme de lo que llevo dicho: He vivido, sí, pero demasiadas vidas he segado para que pueda haber personas que se enorgullezcan de conocerme. Prefiero ser recordado como un buen profesor antes que como gran vividor -dirigí a mi caballo hacia el exterior y, con un leve asentimiento, me despedí de Albert hasta que nos volviéramos a encontrar tras el paseo.</p>
<p>Veía a Alisa ser capaz de muchas cosas pero, ¿ayudando en un simple hostal? ¿Limpiando inmundicias en un establo? Pasar de princesa mimada a simple y bajo trabajador era algo que jamás habría imaginado en ella. ¿Meredith estaría viviendo del violín al que tanto tiempo dedicaba? ¿Y Llim? A ésta no me la imaginaba de otra manera que no fuese dirigiendo a siete personas a la vez con su fuerte carácter.</p>
<p>Y Verónica&#8230; un escalofrío me recorrió el espinazo. Pensar en la más joven de las hermanas que ahora estaban más allá de la frontera viviendo tan peligrosamente como en los relatos que le referí acerca de mi vida, eso era lo que menos le deseaba a mi lanzada alumna.</p>
<p>“Mientras no se meta en duelos idiotas, nadie morirá&#8230;” esperaba que hubiese llegado a entender que la violencia no resolvía nada antes de dirigir sus pasos hacia este lado de la frontera.</p>
<p>Mantuve mi mente divagando mientras dirigía distraído y sin rumbo fijo a mi montura hasta que me di cuenta de que hacía largo rato que habíamos salido de la ciudad y que, en lo alto de una colina, podíamos ver los edificios de la bulliciosa urbe mientras el sol lanzaba sus últimos rayos. Frené a Roque de inmediato y me bajé allá para descansar mis piernas tras todo ese movimiento que había ignorado por completo.</p>
<p>Tras atar a Roque a un pequeño árbol, me senté en una roca y esperé a que la ciudad quedara iluminada por los faroles que estaban siendo encendidos en ese momento. Era de las pocas cosas que me relajaban en esos momentos. No me acostumbraba a perder el silencio y, sólo lejos de la ciudad y gracias a Roque, me podía permitir respirar unos minutos antes de volver a las calles vacías para poder dormir esperando que al día siguiente no pudiera percibir ningún ruido más allá del que resonaba en mi cabeza y que me empujaba a despertar como cada mañana.</p>
<p>&#8230;en el fondo, deseaba volver. No cabía duda de que añoraba esa excéntrica aldea como si fuese el antiguo hogar de mi infancia. No por el trato que recibía, no. Tampoco por las numerosas amantes que me había ganado y que, estaba seguro, deseaban mi regreso. No era ni por la sensación de que allí me sentía útil, ni tampoco por esa enmascarada paz. No era por ninguna de estas causas. O quizás era por todo al mismo tiempo, no lo sé. Sólo tenía la certeza de que la tutoría por la que estaba pasando para mí resultaba no ser más que una “pequeña temporada” lejos de lo que ya consideraba mi hogar. Pero, ¿volver para encontrarme sin un lugar para mí allá? En parte, ver cómo el alter ego de Alisa vivía tan cerca de mí, no me agradaba. Me provocaba una nostalgia apremiante que, sabía, no me iba a dejar concentrarme felizmente en mi trabajo.</p>
<p>Noté cómo Roque tiraba de las riendas, en un deseo de soltarse y acercarse a mí. Me apresuré a soltarlo y, a los pocos segundos, tiró de mí. Tenía prisa en volver al establo&#8230; estaba nervioso. Por instinto, me subí a su grupa y seguí sus deseos: Él había notado algo, algo que yo no tardaría en captar también. Después de tanto tiempo sintiendo a demonios debajo de cada piedra, no podía evitar notar cómo al menos seis ojos nos estaban observando en ese momento. Cuando comenzamos a trotar, mis sospechas se tornaron ciertas: Sentí movimiento tras esas miradas. Fuera lo que fuese eso, despertaba en mi una agresividad muy familiar y a la que no deseaba volver a acercarme.</p>
<p>Fue un paseo silencioso y rápido en medio de la oscuridad de la noche sólo rota por las leves luces de la ciudad a lo lejos. Mis leves movimientos de cabeza lograron disuadir a los observadores de que iniciaran el ataque, lo mismo que Roque se mantenía firme y sereno gracias a su carácter y a mi atención. Nos sabíamos en un peligro que no comprendíamos del todo y nuestra única arma era la entereza que nos impedía entrar en pánico, una que disuadía de cualquier envite a quien nos estuviera observando.</p>
<p>Una detonación provocó que el cuerpo de Roque se sacudiera. De inmediato, le detuve y esperé un segundo: La bala del rifle que acababa de sonar no fue dirigida a nosotros. Antes de que pudiera volver a dar un par de toques para que mi caballo se pusiera de nuevo en marcha, otras dos detonaciones sonaron. Esta vez pude captar de dónde venían los disparos y me giré hacia su fuente.</p>
<p>Allí parados, sin ningún movimiento a nuestro alrededor, sin miradas que atravesaran nuestros cuerpos y en mitad de una oscuridad desde la que sólo se veían leves puntos luminosos en la lejanía, esperé a que el francotirador diera la cara. Sabía que alguien estaba allí expresamente para cazar a esas criaturas, que no era un simple cazador que se había encontrado con tres raros lobos. Pero, por la razón que fuera, mi salvador sólo hizo un pequeño amago de acercarse a mí para luego, darse la vuelta y marchar en dirección al monte. Desapareció con la misma prontitud con la que me salvó y, cuando quise darme cuenta, ya estaba completamente solo con Roque.</p>
<p>Mas no precisamente tranquilo: Esas sensaciones, esos olores y, ante todo, lo pensamientos que ahora bullían en mi cabeza, algo me decía que lo que acababa de pasar no era muy diferente a lo que había vivido en la aldea sin nombre: Bestias, monstruos o demonios, eso era lo que había estado acechándome. Gente de fuera.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-Oh, eso -Albert no parecía demasiado sorprendido de lo que le conté. -Cierto que la aldea hace las veces de paso fronterizo pero ni nosotros somos capaces de contener el paso de un infierno entero. No podemos evitar que alguna vez un diablillo o dos sean capaces de atravesar la frontera -Cada uno de nosotros, ocupándose de sus asuntos en el establo, hablábamos amigablemente. -Si alguien los mató, imagino que sería alguno de los cazadores de la aldea.</p>
<p>-Esto es, aunque pasen, tampoco es que los dejéis ir demasiado lejos.</p>
<p>-Tampoco es eso: No podemos interferir demasiado en este mundo para evitar atraer miradas hacia los nuestros así que tratamos de acabar con ellos discretamente. Aún así, algún demonio hay que es lo bastante listo como para no hacer públicas sus acciones y que llega incluso a llevar una vida aparentemente normal entre la gente de más allá. Los hay que acaban mimetizándose con los seres humanos de tal manera que acaban siendo, literalmente, seres humanos o bestias sin más. Perros que hablan o personas que surgen de ninguna parte tú has oído hablar de ellas, ¿verdad?</p>
<p>-Suele ser una historia recurrente en algunos pueblos, sí&#8230;</p>
<p>-A los que ningún mal causan, los dejamos en paz puesto que se acaban en convertir en algo similar a lo que es mi padre. Luego están los que son demasiado listos y comienzan a usar de sus privilegios demoníacos. A ésos los llamamos “pactadores”.</p>
<p>-Con qué alegría venden algunos su alma -en la aldea alguna vez había escuchado comentarios acerca de los pactadores y, ahora que Albert me hablaba de ello, confirmaba lo que pensaba.</p>
<p>-Su alma o su vida&#8230; mal que nos pese, mi padre fue uno de esos demonios que logró atravesar la frontera y vivió entre vosotros. Se acabó convirtiendo, por suerte, en un pactador vitalista: Nunca reclamará el pago de tu alma a menos que faltes a la hora de pagar con tu vida.</p>
<p>-Imagino que lo de pagar con la vida es una condición <em>sine qua non</em> para poder lograr los deseos que promete, ¿verdad?</p>
<p>-Los deseos son de quien los pide y es de su propia vida de donde surgen las fuerzas que llevan a que logres lo que deseas. Dicho de otra manera, mi padre extrae lo que necesita de la persona y le devuelve lo otorgado con la forma que ha deseado. ¿Que deseas vivir tras una herida mortal? Tu voluntad es más que suficiente para remediar cualquier causa letal. ¿Que deseas tener un hijo a pesar de tener todas las posibilidades en contra? Cuando mi padre use todas las posibilidades que circulan en tu interior, despertarán con un feto en tu interior&#8230; seas hombre o mujer -Albert rió, como recordando un episodio divertido. -También habrás visto en la aldea que hay personas que manejan lo que un ser humano normal no puede, ¿verdad?</p>
<p>-Vi las capacidades de algunos pero preferí no hablar demasiado de ello con sus poseedores.</p>
<p>-Siempre con esa manía de creer que te estás metiendo donde nadie te llama -Albert, tras acabar sus labores habituales, se fue a sentar junto a mí mientras acababa de cepillar y limpiar a Roque. -Estimulas la curiosidad pero es lo que más te falta a ti Pero a su manera está bien: Al menos no abres viejas heridas.</p>
<p>-¿Por ejemplo?</p>
<p>-La única persona en toda la aldea que se habría negado a decirte de dónde vino su deseo es Eve. De hecho, la única persona que me ha llegado a golpear durante mi infancia entre algodones fue ella por ser tan idiota de preguntar sin ningún tacto&#8230;</p>
<p>-Bien recuerdo cuán recia es su mano -no hace falta decir que, por sugestión, los dos nos llevamos la mano a la mejilla en la que Eve una vez estampó su mano con todas sus fuerzas. -Casi prefiero que no me cuentes nada para evitar sacar el tema ante ella si nos volvemos a encontrar.</p>
<p>-Algún día, incluso yo le pediré un deseo a mi padre -Albert se levantó tras ese corto descanso y se dispuso a atender al vecino de Roque. -Aún no sé qué podría pedirle pero es una ventaja tan grande el poder acabar poseyendo lo que más deseas que nunca dejas de lado la posibilidad.</p>
<p>-No puede hacer excepciones ni por sus hijas, veo&#8230;</p>
<p>-Ya lo dije antes: La verdadera fuente del deseo somos nosotros mismos. Mi padre sólo es el catalizador de esa fuerza que transforma nuestra voluntad en lo que hemos pedido.</p>
<p>-Y vosotras, hermanas hijas de Vorgel, ¿no podéis hacer realidad los deseos de los demás tal como hace vuestro padre?</p>
<p>-Por desgracia, esa es una posibilidad muy lejos de nuestro alcance. Mal que nos pese, nuestro legado humano niega casi por completo el poder base de los demonios. Cierto que poseemos alguna ventaja sobre los meros humanos gracias a la sangre de nuestro padre pero no deja de ser eso: Simples ventajas. Nosotros seis tenemos las cartas ganadoras, nuestro padre, el comodín -Albert se asomó más allá del siguiente establo con cara de sorna. -¿No estarás pidiéndome un deseo a mí? Si fuese tan fácil, haría meses que te habría tentado hasta tenerte a mi servicio.</p>
<p>Sólo supe reírme ante la evidencia y me olvidé de vender mi vida a ese hombre que estaba ante mí. La tentación era existente y siempre sopesaba la posibilidad de acabar pactando algo: Poder vivir sin necesidades nimias como el alimento, ser capaz de dominar mi mente hasta alcanzar la santidad mental, tener una vida feliz&#8230; incluso que Roque pudiera hacer realidad todos sus sueños, tal era mi devoción por él. Pero todo ello era alcanzable o, al menos, solucionable. Terminaba por no desear nada porque había aprendido a no necesitar nada secundario, nada que no pudiera lograr por mis propios medios.</p>
<p>Si deseaba silencio, sólo tenía que alejarme del mundanal ruido.</p>
<p>Si deseaba alimento, ya como ser humano, ya como mera bestia bien podría conseguir medios de subsistencia.</p>
<p>Si deseaba mujeres, todas mis amantes no fueron las de esa mansión.</p>
<p>Albert me lo dejó bien claro: Todo estaba dentro de mí. Yo era la llave para las posibilidades más inalcanzables. Sólo era decisión mía lograrlas por mis propios medios mediante ayudas externas.</p>
<p>Y, si por algo me caracterizaba, era por mi innecesidad de pedir ayuda.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align:right;"><em>Ya tocaba actualizar esta historia. Por culpa de diversos problemas argumentales a largo plazo, no supe muy bien cómo encarar este capítulo. Puede ser que el siguiente se retrase tanto como éste pero puede ser que tenga un golpe de suerte y sea capaz de escribirlo en menos tiempo del que imagino si logro visualizar bien cómo ordenar las acciones&#8230; en fin, no trataré de escribir una excusa por adelantado.</em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Espero que cuanto hayáis leído haya sido de vuestro agrado.</em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Hasta más leer.</em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Escuchando: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=xDRUhhBVrng">Haunted Graveyard</a></em></p>
<p style="text-align:right;"><em>No olvidéis tal cual yo haría que existe un nuevo <a href="http://www.morbitorio.com">Morbitorio</a>&#8230; exactamente igual pero con menos letras que escribir en la barra de direcciones.<br />
</em></p>
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		<title>Iris &#8211; Capítulo 2: La caza</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Nov 2009 17:17:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jeshuamorbus</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iris]]></category>
		<category><![CDATA[asesinato]]></category>
		<category><![CDATA[caza]]></category>
		<category><![CDATA[cazador]]></category>
		<category><![CDATA[fantasía heróica]]></category>
		<category><![CDATA[novelas]]></category>

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		<description><![CDATA[La chica, tras otear su objetivo desde una esquina oscura del tejado de una casa, se asomó un poco y, con eterna paciencia y atención, observó con cuidado que no había nadie a la vista. Una vez verificada la inexistencia de peligro, salió por completo de su escondrijo, saltó dentro del edificio, cogió unas ropas [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=trazosdejeshua.wordpress.com&blog=2469034&post=255&subd=trazosdejeshua&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p>La chica, tras otear su objetivo desde una esquina oscura del tejado de una casa, se asomó un poco y, con eterna paciencia y atención, observó con cuidado que no había nadie a la vista. Una vez verificada la inexistencia de peligro, salió por completo de su escondrijo, saltó dentro del edificio, cogió unas ropas que había a la vista y, de la misma manera que entró, salió a toda prisa.</p>
<p>Tras esconderse en otro tejado, se cambió de ropa lo más rápido que supo y, tras pelearse un buen rato con esos extraños cierres que tenían esas telas, se vio vestida con una falda y una especie de rara camisa, ambas pardas. Tuvo suerte de encontrar un par de polainas con los que calentar sus ya heladas piernas aunque, por desgracia sus sandalias ya no daban para mucho más.</p>
<p>Tras terminar de cambiarse, determinó que su aspecto no difería demasiado de la apariencia que lucían los demás viandantes de esa ciudad por lo que no tardó en dejarse ver a nivel de calle: Saltó del tejado y frenó su caída con la ayuda del aire. Nadie pareció darse cuenta de este hecho y ella aprovechó para confundirse con la multitud. Trató de encontrar un camino por ese extraño lugar mientras pasaba desapercibida a ojos de todos.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-254" title="Zenny&amp;Mine" src="http://trazosdejeshua.files.wordpress.com/2009/11/zennymine.jpg?w=500&#038;h=627" alt="Zenny&amp;Mine" width="500" height="627" /></p>
<p><span id="more-255"></span></p>
<p>La verdad es que poco entendía de lo que pasaba: Recordó cómo un gran grupo atacaba a su tribu, cómo ella lograba escapar y, aún así, era herida de gravedad, la cara de un hombre que no había visto nunca y a una mujer de profundos ojos verdes. Cuando se dio cuenta, estaba en la habitación de un gran edificio que no conocía de nada, vestida con un montón de vendas y harapos, aparte de llevar una bolsa llena de monedas. O al menos eso creía: Nunca había llegado a utilizar dinero en toda su vida por lo que era muy poco ducha en estas lides. Porque, al fin de al cabo, toda su vida la había vivido en el bosque. No sabía nada de poblaciones que no fueran su tribu y, menos aún, de ciudades.</p>
<p>Por alguna razón, sabía que debía hallar el camino de salida de ese lugar cuanto antes. Una prisa acuciante le daba la impresión de que aún seguían buscándola por lo que cuanta más tierra pusiera de por medio, mejor.</p>
<p>Se pasó sus buenas horas deambulando, paseando entre callejas y avenidas, yendo de los barrios más desfavorecidos a los más lujosos, sin lograr encontrar la salida de ese laberinto petreo. Aunque, la principal razón para tanta vuelta era tan simple como que se había desorientado. No era de extrañar: Todas las calles le parecían iguales y casi todos los edificios, también. Era capaz de distinguir cuánto trabajo se había invertido en cada uno de ellos pero, aparte de eso, poco más. No era capaz de encontrar ninguna vía que la sacara de allí. Sentía una enorme tentación a elevarse del suelo y así encontrar un camino de salida desde las alturas, pero sabía que eso llamaría demasiado la atención a quien pudiera estar tratando de encontrarla. Además, ese día hacía demasiado viento: Si se elevaba demasiado, quién sabría donde podría acabar.</p>
<p>Así pues, no encontró otra manera de superar este bache que no fuera esperando a que llegara la noche: Cuando todo oscureciera, se elevaría por encima de los tejados y desde allí buscaría un camino sin que nadie pudiera llegar a identificarla como un posible ser humano volador.</p>
<p>Trató de recordar lo poco que sabía acerca de las ciudades que le había sido explicado en su tribu y fue de tienda en tienda buscando algo de comer. Su tío Eric, prácticamente la única persona que salía con asiduidad de la tribu, le había dado alguna pista de lo que debería hacer en el caso de que se viera obligada a quedarse algún tiempo en una ciudad.</p>
<p>Se alegró de haber atendido, agradeció esos consejos así como no pudo encontrar palabras suficientes para expresar el alivio que sintió a quien le hubiera dejado esa bolsa con dinero que llevaba encima: Gracias a ellos se pudo agenciar una comida después de ir de puesto en puesto.</p>
<p>Tras comer un poco de empanada y un par de frutas, se dirigió a un parque que había visto durante sus paseos mas, por el camino, se encontró con caras conocidas. O, mejor dicho, con máscaras conocidas: Seis hombres vestidos con ropas oscuras, corazas, armas en ristre y con extraños cascos con viseras que no permitían verles los ojos, caminaban por las calles mientras iban vigilando o buscando algo.</p>
<p>Lo que buscaban, ella no lo sabía, pero estaba segura que fueron ellos quienes asaltaron su tribu. Por instinto, se dio la vuelta y corrió en otra dirección, en busca de algún refugio. Pero lo único que encontró fue más hombres enmascarados. Por las reacciones que mostraba la gente al ocultarse de esos sujetos pero no negándose a hablar cuando éstos lo exigían, sabía que eran temidos. La chica no podía esperarse ninguna ayuda por parte de nadie en esa ciudad por lo que no le quedaba otra que encontrar un escondite bien oculto hasta que llegara la noche.</p>
<p>Así pues, fue rápidamente hacia una construcción muy alta que había visto durante su paseo matinal y ascendió discretamente por sus muros, torres y tejados cónicos a la vez que altos como el más enorme de los árboles, manteniéndose oculta en las sombras. Una vez en lo alto, oculta entre estatuas, oteó la gran plaza que había frente al altísimo edificio y vio como la cantidad de soldados enmascarados había aumentado sobremanera: Si su buena vista no la engañaba, había al menos treinta circulando como hormigas en todas direcciones sólo en esa plaza. Los habitantes de la ciudad hacía tiempo que se había retirado a sus casas: Allí abajo sólo había enemigos para ella.</p>
<p>Se alegró de haber conservado los harapos con los que había aparecido en esa ciudad: El rojo de sus cabellos era demasiado llamativo como para pasar desapercibida en ese lugar con colores tan fríos. Le servirían de camuflaje así como de abrigo mientras el sol se ponía. Una vez llegaran las tinieblas nocturnas, alzaría el vuelo y, hubiera o no viento, saldría de allí sin causar el menor ruido, volando por encima de las murallas de la ciudad. Y sobre las cabezas ignorantes de sus enemigos.</p>
<p>-¿Sólo setenta pieles? –preguntó el comerciante decepcionado. –Me esperaba más de ti, Senishiro.</p>
<p>-Setenta son, mas de alta calidad –replicó el cazador algo herido en su orgullo. –Quince de oso gris, veinte de lobo de la llanura de Ceres, y el resto, de búfalo de la llanura. Sabes perfectamente que casi nadie es capaz de cazar nada decente en las llanuras de Ceres en esta época: A todos (menos a mí) se les escapan las presas antes de que puedan tenerlas al alcance. Además, recordemos que esto sólo es un trabajito para conseguir comida para un par de días más. No necesito cazar tantos como para hundir un carro por culpa del peso.</p>
<p>El comerciante, aunque molesto por tan escasa captura para tan hábil cazador, acabó por dar por buena la caza y pagó lo estipulado a su proveedor.</p>
<p>-¿Piensas volver hoy mismo al bosque? –preguntó el mercader una vez le hizo entrega de las monedas.</p>
<p>-No, aún no –respondió el cazador sin perder de vista cuánto le había sido entregado, con el cuidado que sólo alguien especialmente tacaño pudiera tener. –Vivir en el bosque me es agradable, pero se me está haciendo aburrido, así que iré a hablar con Fraus. A lo mejor tiene algún trabajito para mí.</p>
<p>-Tú mismo: Sencillamente evita que te maten –dicho esto, se despidieron y Senishiro salió a la calle, con ánimos de tomarse algo dulce antes de atender a más asuntos laborales.</p>
<p>Sin embargo, fue dar dos pasos fuera de la casa del comerciante y darse cuenta de que el ambiente había cambiado mucho desde que entró: Apenas había gente a la vista, sólo algún curioso que se asomaba a alguna ventana para ver cómo la Guardia de Dea iba en busca de algo.</p>
<p>Senishiro sencillamente continuó su camino: Sabía que él no tenía nada que ver con esa gente por lo que no le molestarían salvo, quizá, para hacerle alguna pregunta acerca de lo que rastreaban. Imaginó que sería algún fugitivo o algún osado que se había atrevido a jugar con lo que Dea había establecido que no se podía tocar.</p>
<p>Caminó por las calles del barrio viejo de Naukon sin ser molestado por nadie, en dirección a la casa de Fraus, frente a la catedral de la ciudad. Con suerte pillaría algún trabajo que lo enviara a Gentar o a An-Saró: Se acercaba la época de lluvias y era mejor pasarla en zonas un poco más cálidas que Naukon o Ceres.</p>
<p>Pero, tras un buen rato de paseo, se dio cuenta de que allí estaba pasando algo bien raro: Normalmente la Guardia de Dea movilizaba a pocos efectivos. Y sin embargo, allí se encontraba él, rodeado por más de sesenta que corrían de un lado a otro registrando hasta la última casa.</p>
<p>“¿Un batallón entero?” Senishiro no cabía de su asombro. “¿A qué viene esto? ¿Quién demonios es el monstruo que han venido a abatir todos éstos?”. Fuera cual fuese la razón, la Guardia de Dea no hacía preguntas, sólo registraba meticulosamente cada casa que encontraba con la profesionalidad propia de ese ejército, así como con el silencio que la caracterizaba. Era una enorme tropa silenciosa cuyos movimientos le sonaban en demasía al cazador.</p>
<p>Analizó sus movimientos, más por curiosidad que por otra cosa, y no tardó en deducir dónde estaría su oficial al mando. Se olvidó por un momento de su objetivo de ir a buscar trabajo a casa de Fraus y siguió su instinto hacia las calles que derivaban de la avenida que llevaba a la salida de la ciudad. Como imaginó, allí había menos efectivos, más que nada, porque todos los soldados habían formado un amplio círculo alrededor de esa zona. Quien los estuviera dirigiendo tenía la certeza de que a quien buscaban, estaba en una zona muy cercana. Así pues, Senishiro se retiró a un callejón a la espera de que se aceleraran los acontecimientos: Ver a la guardia de Dea en acción era algo que ocurría muy poco a menudo así que aprovecharía esa noche para ver qué era capaz de hacer un grupo tan grande y disciplinado como ese, como quien ve una noche de rayos: No es algo común pero siempre, espectacular.</p>
<p>Pasó las horas comiendo unos pocos pistachos para hacer tiempo mientras veía como la luz iba disminuyendo de intensidad. Si era cierto que buscaban a alguien, también debería ser cierto que a quien buscaran estaba esperando el mejor momento para huir. ¿Y qué mejor momento que la noche?</p>
<p>Sabía que con tanta gente por ahí, podía esperarse cualquier cosa pero supo que la cosa iba en serio cuando notó como el Sérem le recorría el brazo. Esto era anormal: Generalmente sólo se manifestaba cuando él quería y, ahora, ahí lo tenía dando guerra al moverse sin sentido por todo su cuerpo.</p>
<p>Se agarró los brazos y se encogió ligeramente mientras trataba de tranquilizar al Sérem con toda su voluntad. Por suerte, sólo estaba nervioso, aunque eso no evitó que Senishiro se preocupara de verdad por lo que pudiera ocurrir.</p>
<p>Si el Sérem estaba nervioso era porque Namadur le había imbuido ese miedo al hacerlo aparecer ante él. Entonces, ¿se suponía que ya había llegado el momento de cumplir la promesa?</p>
<p>Justo en ese instante, el sol ya estaba casi puesto. Las sombras dominaban esas callejas, sólo iluminadas por las lámparas de los soldados de la Guardia de Dea. Éstos ignoraban la presencia del cazador, que permanecía quieto encima de esa caja, como desde hacía horas. Probablemente le habían tomado por un sin techo, un pedigüeño más. Por eso no se molestaban en vigilarle.</p>
<p>Pero, para cuando pudieron darse cuenta, él hacía largo rato que había dejado de estar ahí.</p>
<p>Después de tantísimas horas allá arriba, la chica sentía un frío terrible. Los vientos no habían cesado de soplar en todo el día y estaba segura de que, si seguía allí, acabaría pillando un señor resfriado. Pero, como fuera, las cosas se estaban disponiendo a su favor: Los soldados que vigilaban hasta la última esquina de la ciudad ni siquiera habían alzado la cabeza hacia la fachada occidental de ese gran edificio, atestada hasta arriba de estatuas, grabados y gárgolas y, aunque lo hubieran hecho, seguro que no se habrían fijado en esa pequeña figurita que se ocultaba entre las sombras. Y, lo mejor de todo: Apenas se era capaz de ver un leve fulgor en el horizonte occidental, por lo que no costaría nada huir de esas alturas.</p>
<p>Esperó un poco más, hasta que la luminosidad fuese lo menor posible. Tenía suerte de que la luna no estuviera en estado muy avanzado por lo que esa noche sería complicado que la encontraran.</p>
<p>Cuando vio que ya no había luz, no lo dudó y saltó, paró su caída y comenzó a planear en dirección a las afueras de la ciudad. Si allí había más soldados, ya no le importaba: Si era cuestión de esconderse entre árboles, su poder de vuelo le permitiría huir a más velocidad que una turba que no dejaría de chocar contra los árboles.</p>
<p>Mas, su viaje aéreo se complicaba por momentos: Soplaba demasiado viento y, cada dos por tres, las ventoleras sacudían su pequeño cuerpo casi al azar, enviándola de un lugar a otro sin ningún control.</p>
<p>Ya había realizado la mitad de su recorrido cuando vio que había descendido demasiado: Los vientos la habían tirado hacia abajo y, aunque tratara de volver arriba, éstos la volverían a lanzar hacia el suelo. No tuvo más remedio que posarse sobre un tejado y seguir su camino desde ese punto. Al menos, ahora sí tenía una idea concreta de a dónde dirigirse por lo que, supuso, no le costaría salir de la ciudad&#8230;</p>
<p>&#8230;craso error: No pasó ni un minuto antes de que una saeta silbara a pocos centímetros de su cabeza. Dedujo rápidamente de dónde venía el disparo y, tras ver la cantidad de soldados que había apostados en los pisos superiores de los edificios, prefirió descender un poco para volar a través de las calles.</p>
<p>Aceleró cuanto pudo a través de todos esos pasillos entre edificios, apoyándose en las paredes y en las corrientes que circulaban por tan largos pasillos artificiales para lograr más velocidad mientras que, a sus pies, no dejaban de surgir más y más atacantes. ¡Eran como unas malditas hormigas que no dejaban de hostigarla! Cuanto más se esforzaba en escapar, más veces la encontraban y, por mucho que se escondiera en recovecos extraños de los edificios, no pasaba ni medio minuto antes de que un par de soldados advirtieran de su presencia y la obligaran a remontar el vuelo en otra dirección.</p>
<p>Aunque tuviera el viento a favor en medio de esas calles, ellos tenían a su favor que eran demasiados&#8230; tantos como para acabar derribándola sin demasiado esfuerzo con una continua lluvia de flechas.</p>
<p>Cayó casi sin control, hasta llegar al suelo, lugar donde frenó su caída con todas sus fuerzas, sólo para ver como a su alrededor se arremolinaban más de veinte soldados con las lanzas apuntando a su cabeza.</p>
<p>Con una saeta clavada en el tobillo derecho y una flecha en el antebrazo derecho, no podía siquiera pensar en remontar el vuelo.</p>
<p>-Ha acertado otra vez, general –dijo una voz entre todas esas presencias que se mantenían en perfecto silencio. –¿Cómo sabía que&#8230;?</p>
<p>-Calla –ordenó una segunda voz, mucho más firme y fría. Los soldados dejaron paso al hombre que acababa de hablar, el único que no iba con el uniforme que todos los demás mostraban. Por sus ropajes, más distinguidos y caros, aunque igual de secos que los de sus soldados, cabía pensar que tenía autoridad sobre todo ese grupo.</p>
<p>Se arrodilló ante ella, que apartó la vista, dolorida por las heridas que le habían provocado. Él la obligó a que le mirara a los ojos, cosa que ella no pudo evitar y, tras un rato de análisis, sacó un cuchillo de su cinto.</p>
<p>-La señora Dea desea tu muerte –dijo secamente, como si matarla fuese una labor de rutina. Su vida no le importaba nada a ese hombre. –No nos guardes rencor –y alzó el cuchillo. La chica cerró los ojos, impotente ante la amenaza.</p>
<p>Pero un sonido metálico resonó justo al lado de su cabeza. Antes de que se diera cuenta, una fortísima ventolera sacudió su cuerpo de tal manera que salió rodando. Esto no hizo más que agravar sus heridas pero, al abrir los ojos, vio que el viento había derribado a todos sus enemigos. Trató de levantarse de inmediato,aún a pesar de sus heridas pero, antes de que pudiera sentir ningún dolor, alguien se la subió al hombro sin nada que pudiera hacer para resistirse.</p>
<p>-Has tenido suerte de que pasara por aquí, chiquilla –rió el hombre que la había agarrado. –Dentro de un rato me ocupo de esas flechas. Hasta entonces, aguanta un poco.</p>
<p>Quien habló corría a toda velocidad, atravesando las calles, aparentemente al azar&#8230; pero no lo era tanto: Aunque sus rutas eran caóticas, lo cierto es que no volvieron a tener ningún encuentro con soldado alguno en más de cinco minutos. Retrasaban su salida de la ciudad sólo para evitar tener un encontronazo con esos hombres.</p>
<p>Sin embargo, mientras cruzaba una calleja estrecha, su salvador se detuvo.</p>
<p>-Tch&#8230; buenas, Mostag –dijo el hombre, al tiempo que la dejaba en el suelo. –No te preocupes: Con éste acabo rápido –enarboló la lanza que había estado llevando todo ese tiempo ante el recién llegado, el mismo “general” que estuvo a punto de acuchillarla poco rato antes. Éste blandía una espada alargada y fina que, aunque era más corta que la lanza de su salvador, no era nada despreciable.</p>
<p>-¿Por las buenas o por la malas, Zenny? –dijo Mostag sin manifestar cambio alguno en su seca expresión.</p>
<p>El aludido replicó lanzando un ataque punzante en lugar de una respuesta. El atacado, apartó la lanza con una mano, nada impresionado, y contra-atacó metiéndose en el espacio de la lanza. Como estaban en un pasillo estrecho, Zenny fue incapaz de retirar rápidamente el arma, cosa que le dejaba a merced de la espada de su enemigo, el cual ya la enfilaba hacia su cabeza. Pero ese tal Zenny, en un movimiento que su contrincante no esperó, soltó la lanza, se introdujo dentro del ámbito de la espada y estampó su puño, con todas sus fuerzas al tiempo que gritaba algo que ella no logró comprender.</p>
<p>Lo que fuera: Mostag no sólo recibió un golpe terrible en plena boca sino que una furiosa ventolera le arrojó bien lejos de ese callejón.</p>
<p>-¡Hora de correr! –Zenny volvió a coger a la chica y se puso en marcha de nuevo a toda velocidad poniendo tierra de por medio sin que ningún perseguidor les volviera a dar la vara.</p>
<p>Ignoraba cuánto tiempo había pasado desde que salieran de la ciudad pues, a medio camino, la falta de sangre y el dolor hizo que cayera inconsciente. Sin embargo, cuando despertó, se encontró en una pobre cabaña&#8230; no, una mejor definición sería chabola; postrada sobre un camastro hecho con restos de lana y cubierta con unas cuantas cálidas pieles. No era más que el refugio de un cazador, vistos los restos de animales muertos, así como el penetrante olor que no había sido capaz de limpiar su dueño.</p>
<p>Se levantó pero, cuando se apoyó en el brazo, notó un dolor agudo en el hombro derecho: La herida, aunque bien tratada, seguía ahí.</p>
<p>Se giró a su alrededor pero, aparte de unas cuantas herramientas, una hoguera ya apagada y un arcón bien cerrado, allí había poco que ver. La puerta se encontraba entreabierta y más allá de sus rendijas se podían ver los árboles del bosque. Al lado de su camastro se encontró algo de comida, la cual devoró sin ningún reparo.</p>
<p>-Te veo ávida, pequeña –comentó su salvador desde la puerta mientras ella comía todo cuanto había en esa cesta.</p>
<p>Por primera vez se fijó bien en su aspecto: Relativamente joven, de cabellos rubios, vestía ropa cómoda aunque, por alguna razón, bastante más elegante que esa desarrapada chabola. Su porte denotaba fuerza aunque su esbelto cuerpo pudiera sugerir todo lo contrario.</p>
<p>-Te llamabas Zenny, ¿no? –preguntó ella dejando a un lado la cesta, ya vacía.</p>
<p>-Prefiero Senishiro, gracias –replicó él ligeramente molesto. –¿Y tú, joven dama? Me gustaría conocer el nombre de la persona a la que he salvado.</p>
<p>-Mine –respondió ella más animada.</p>
<p>-No sé yo si es buen momento para sonreír de esa manera –opinó él, extrañado al ver tan larga sonrisa en su cara. –Aún deben estar persiguiéndote.</p>
<p>-Imagino, pero no creo que anden cerca si tú sigues aquí parado –tranquila estaba porque así lo estaba él. Poco podía decir aparte de que confiaba en su buen hacer. –Si lo que estás diciendo es que quieres que me marche, comprendo el mensaje&#8230; –dicho esto, se concentró un poco y elevó su cuerpo lo suficiente como para que su propio peso no incomodara a su tobillo herido.</p>
<p>-Tú, quieta aquí –Zenny agarró a la chica bruscamente y la obligó a sentarse de nuevo en su camastro. –Sólo un par de detalles antes de marchar: Primero, que estás muy tocada y no creo que seas capaz de llegar a ninguna parte tal como estás; y, segundo, no me gusta salvar a la gente sin saber cuál fue su problema primero.</p>
<p>-Eres muy caballeroso –comentó ella agradada. –¿Acaso viste a una dama en apuros y&#8230;?</p>
<p>-Lo que vi fue a una cría ser linchada por más de treinta personas –interrumpió él sin ninguna delicadeza. –Normal que eso me mosquee bastante. Y, como dije, ahora me gustaría saber por qué demonios te atacaban: La guardia de Dea no las monta tan grandes por niñas como tú.</p>
<p>-No era sólo por mí –Mine se sintió molesta. ¿Niña? ¿A dónde estaba mirando ese tipo?. –Atacaron mi aldea y yo logré escapar. Aún no sé cómo estarán los demás.</p>
<p>-¿Tu aldea? ¿Cuál? –preguntó extrañado él. –Creo que controlo todo lo que pasa en los bosques de Naukon pero no recuerdo que Dea tuviera nada contra&#8230;</p>
<p>-Tratamos de mantener nuestra presencia en secreto –interrumpió ella alegremente. –Cuando no estamos quietos, vagamos por el mundo sin demasiado objetivo en mente. Y ahora que nos hemos separado todos, imagino que tendremos que realizar el peregrinaje de costumbre –de nuevo ella se levantó y, de nuevo también, él la obligó a sentarse. –¿Pero no decías que era peligroso que estuviera aquí?</p>
<p>-Eso lo has dicho tú. Más peligroso me parece que salgas tal como estas a buscar a tus vecinos: Aparte de lo que te deben doler esos flechazos, has perdido demasiada sangre. No creo que aguantes mucho allá fuera, así que, de momento, haz el favor de descansar un poco y esperar a que se te cicatricen las heridas.</p>
<p>Ella no supo replicar, aunque él no le dejó tiempo: Salió antes de que pudiera añadir nada.</p>
<p>-Decías que ibas a reunirte con tus compañeros –dijo él desde fuera mientras afilaba algo. –¿Tenéis algún punto de encuentro o similar?</p>
<p>-Así es –respondió ella, ya convencida para quedarse en esa cama. –Mi tribu no es la única que existe pero, para todas las facciones existe un terreno tradicional en una llanura desértica al este. Cuando ocurren cosas como ésta, que más de siete familias se separen completamente, viajamos todo ese largo camino y nos reunimos allá.</p>
<p>-¿El desierto de Gentar?</p>
<p>-En su zona occidental, más allá del río Egera –aclaró ella.</p>
<p>-Ya veo&#8230; -Senishiro reflexionó acerca de las señas que le había dado. -No es un mal lugar para esconderse pero, por el tiempo que ha pasado, no creo que nadie haya llegado allí todavía y, créeme, si Dea te buscaba a ti y a los tuyos, lo más seguro es que ya sepa a dónde te diriges.</p>
<p>-¿Quién es esa tal Dea?</p>
<p>-La actual regente de Niwort –Zenny dejó ver una espada corta ligeramente sucia más allá de la puerta y comenzó a repasarla de nuevo con la piedra de afilar. –Antes era la oráculo del reino pero, por culpa de la guerra civil de hace doce años, acabó ascendiendo a lo más alto del poder. Muchos nobles siguen jugando a la guerra así como no hay señor feudal que aguante a esa “nena salida de ninguna parte” pero parece que ella sabe mantener bien el control.</p>
<p>-Tal como hablas de ella, casi parece que la admires.</p>
<p>-Independientemente de las masacres que pueda llegar a causar, sí que es cierto que ha evitado el resurgimiento de la guerra civil al menos cuatro veces. No puedo negar que hace bien su trabajo. De todas maneras, en algunos asuntos es algo excéntrica y poco dada a las contemplaciones como, por ejemplo, tu caso. La tuya no es la primera aldea que quema hasta los cimientos. ¿Qué crees que tenía tu aldea para que la atacara? ¿Guardabais algún secreto digno de ser ocultado?</p>
<p>-No que yo sepa. Los Ocullo hemos estado por ahí cientos de años sin ocultar nada destacable. Sólo somos nómadas.</p>
<p>-¿Ocullo dices? –el sonido de la piedra sobre el filo cesó. –Creo que leí algo sobre vosotros cuando era pequeño.</p>
<p>-¿Ah, sí? ¿Algo destacable? ¿Algo temible que haga que alguien como Dea nos tema?</p>
<p>-“Samuel Ocullo y los siete colores del arco iris” –respondió Zenny jocoso. –Era un cuento infantil y no creo que a partir de él Dea pueda extraer algo que haga que llegue a temeros realmente. ¿O acaso lo que se contaba en esa historia era cierto?</p>
<p>-¿De qué iba ese cuento? No me suena nada ese nombre.</p>
<p>-Acerca de un hombre que debía conseguir siete tesoros para conseguir la liberación de su amada de las manos de una extraña criatura cuasi-divina. En pocas palabras, la típica historia del guerrero que salva a una princesa del dragón sólo que aquí el dragón es una torre viva. Lo que me llamaba la atención era que usaba poderes poco dados en el común de los mortales. Cada vez que se le cambiaban de color los ojos, era capaz de controlar una fuerza diferente.</p>
<p>-Y según ese cuento, ¿qué poder tendría yo?</p>
<p>Zenny se asomó por la puerta y miró a Mine.</p>
<p>-Poder volar y controlar el viento en cierta medida: Ése es el poder de los Ocullos de ojos azul cielo –respondió casi de inmediato. –Y, tras verte volar por los cielos de Naukon, creo yo que ese cuento algo de verdad tendría.</p>
<p>-Así es –confirmó ella. –Heredé estos ojos de mi madre y, tanto ella como yo, podemos volar libremente.</p>
<p>-Cuando se te veía girar como una peonza por culpa del viento, creo yo que ese “libremente” sobra –rió Zenny sin ningún tacto.</p>
<p>-No es culpa mía que aún no pueda controlar el clima –bufó ella disgustada. –Aún soy muy joven para controlar bien las fuerzas de la presión.</p>
<p>-Tú lo has dicho: Eres joven e inexperta. Y, aparte de para controlar el clima, también lo eres para realizar el viaje que pretendes –Zenny volvió a pasar la piedra sobre la hoja de su espada. –Cuando te hayas recuperado, iremos a Eque y enfilaremos al desierto. Una vez allí, ya veremos lo que se puede hacer contigo.</p>
<p>-¿Por qué me ayudas? –preguntó extrañada ella: Desde luego no parecía que sintiera la más mínima atracción hacia ella y sin embargo se mostraba servicial y caballeroso con ella. –Hasta yo sé que ese viaje es muy largo.</p>
<p>-Está a punto de llegar el invierno –respondió él al instante, sin asomarse. –Prefiero pasarlo en Gentar, que está más cerca de la costa antes que en este lugar: No sabes cómo enfría Naukon en invierno.</p>
<p>Se notaba que hacía un buen rato que tenía la respuesta preparada y Mine supo reconocerlo, logrando que Zenny le arrancara una sincera sonrisa.</p>
<p>Senishiro, tras un par de días cuidando con suma atención a la convaleciente Mine, salió a cazar algo y, tras conseguir un par de capturas decentes, vigiló un poco los linderos del bosque. Mine aún estaba algo débil para iniciar el el camino que se había propuesto así que ella se quedó en su chabola mientras él realizaba alguna captura para sufragarse los gastos que se pudieran ocasionar en el viaje.</p>
<p>De todas maneras, tal como era Mine, Senishiro dudaba que realmente le diera muchos dolores de cabeza: Casi parecía que se alimentaba de aire y, por más que se lo exigió, ella salió fuera de la chabola para dar algún paseo aéreo no muy lejos de del claro en el que tenía instalado su campamento. Sabía que en parte ella se sentía incómoda por estar viviendo allí de gorra sin causar más que molestias a su salvador. Por ello, trataba de ayudar lo más posible llamando lo menos posible la atención; aunque también tenía mucho de verdad que estaba más que impaciente por iniciar su peregrinaje.</p>
<p>Cantidad de veces que ella le habló de sus compañeros de peregrinaje por el mundo, la tribu de los Ocullo, todos con fuerzas extrañas que les permitían controlar desde el fuego que moldeaba sus herramientas hasta el clima, tal como lograba la madre de Mine sin aparente dificultad.</p>
<p>-En la tribu todos somos, de una manera u otra, familia –comentó ella una tarde mientras Zenny preparaba el almuerzo. –Todos heredamos siempre los ojos de uno de nuestros padres y, al igual que nuestro antecesor, controlamos lo mismo que ellos.</p>
<p>-¿Y hay alguna razón para que podáis tener semejantes fuerzas a vuestro servicio? –preguntó él por seguir ese tema de conversación que tanto le gustaba a la jovial Mine.</p>
<p>-¿Razón? Nacemos así, eso es cuanto sé. ¿Hace falta saber cómo funcionan las cosas para saber que realmente funcionan? Si fuese así, yo nunca manejaría un cuchillo porque no tengo la menor idea de por qué corta.</p>
<p>Senishiro se sonrió cuando recordó esa frase y su Sérem se agitó también, como riendo. Sin embargo, las risas acabaron cuando tanto él como el Sérem notaron algo.</p>
<p>Senishiro sabía que no habían dejado de perseguir a Mine, por eso salió de cacería a ver si podía, de paso, controlar los movimientos del enemigo. Y tuvo suerte al deducir que no tardarían en aparecer por el sur del bosque: Tres patrullas de cuatro hombres estaban en la fronteriza aldea de Ter-De-Peilz. Habían rodeado el lago Emerada unos para continuar con su patrulla más allá de la aldea y otros para rastrear algo más allá del lindero del bosque. No le preocupaban demasiado esas patrullas puesto que ya había borrado toda prueba de su paso por allí pero, si seguían buscando por alrededor del lago sin encontrar pistas, lo más seguro sería que acabaran llegando al bosque. Aunque, teniendo en cuenta a quien tenían al mando, lo más seguro es que Mostag se hubiera metido personalmente a buscar dentro de la floresta desde algún otro punto no previsto por el experimentado cazador.</p>
<p>Mientras llevaba a sus abundantes presas a su espalda, vigiló con cuidado el suelo que pisaba y toda señal que dejara traslucir que por allí había pasado alguien antes. No encontró nada durante las más de dos horas que estuvo caminando de vuelta a su casa y, cuando llegó, se encontró su chabola tal cual estaba cuando marchó: Apoyada en una roca, con un pequeño fuego encendido.</p>
<p>Entró sin más y se la encontró vacía. Y habría pensado que Mine había salido a dar otro de sus paseos si no fuera por la marca con forma de equis que había dejado en el suelo de tierra de la chabola. Si le dio tiempo a dibujar eso, imaginó que también le había dado tiempo a escapar, ergo estaría escondida en algún lugar cercano. Sin embargo, el mayor problema residía en que sabía perfectamente que ya estaba rodeado y ni siquiera sabía a cuántos enemigos se enfrentaba.</p>
<p>Así pues, llamó a su Sérem y le ordenó que explorara la zona: Golpeó el suelo con el puño y Sérem salió a toda velocidad mientras Zenny se pertrechaba de flechas y su vieja espada corta. Antes de que terminara de asegurarse el cinto con el carcaj, el Sérem volvió y le informó de la situación de los enemigos más cercanos: Como había intuido, eran al menos siete, de los cuales, tres se encontraban apuntando a la puerta de la chabola mientras que los otros cuatro se mantenían a la espera en los laterales.</p>
<p>Con esta información en mente, llamó al Sérem a su mano y, tras ordenarle su siguiente acción, alzó el puño y lo descargó contra la pared occidental de su casa. Ésta voló por los aires y, antes de que los arqueros de fuera se dieran cuenta, una sombra verde salió a toda velocidad y se ocultó entre los árboles a una velocidad inusitada. Los primeros enemigos en caer fueron los dos arqueros apostados allí: Gracias a su iniciativa, pudo atacarles antes de que pudieran blandir otra arma que no fuera el arco. Los dejó sufriendo por sus heridas, dejando que sus gritos llamaran a sus compañeros. Si era Mostag quien los dirigía, sabía que sólo acudiría uno a ayudar mientras los otros tres se quedarían a la espera, cubriendo al médico. Así pues, no le siguió el juego y dio un rodeo mientras enviaba repetidas veces al Sérem a explorar los alrededores.</p>
<p>En los seis viajes que le hizo dar, el Sérem descubrió que había unos quince más, en los alrededores, de los cuales unos seis reconocían el terreno en busca de algo, imaginaba que Mine. Los demás iban a por él.</p>
<p>Entre los buscadores reconoció a Mostag, que aunque estaba completamente quieto, dirigía mentalmente a sus tropas de manera bastante efectiva. Por lo visto, ni aún con el tiempo que había pasado ni con los poderes que Dea le había otorgado, era capaz de percibir al Sérem. De todas maneras, tras el ataque de Senishiro, había hecho los ajustes necesarios para rodearlo con las tropas de las que disponía. Y lo logró antes de que Senishiro pudiera despistar a sus perseguidores.</p>
<p>No era gran cosa para Zenny: Gracias al Sérem era capaz de predecir mayormente los movimientos de las tropas y, si se diera el caso de batalla, podría rechazarlos con facilidad. El problema estribaba en que, ni con todos esos viajes, Sérem no encontró a Mine por ninguna parte. Podía asegurar que el Sérem tenía muy buena vista pero a Mine parecía que se le había tragado la tierra.</p>
<p>Dejó ese punto para más tarde: Ya tenía a un par de soldados delante. Prefirió esquivarlos y tratar de completar su rodeo para, al menos, tener a todos los enemigos en una sola dirección. Al ir con menos protección y estar en un terreno que conocía bien, lo logró en un instante y ya sólo tuvo que esperar a que llegaran en una cuesta boscosa en el que su ropa, junto un pañuelo pardo en la cabeza, le ayudaban a confundirse con el entorno. Entre ataques directos amparado en su disfraz y pequeñas trampas que había estado colocando a lo largo de los días en los que Mine se había estado recuperando, cuatro soldados de Dea cayeron. Y cuando ya iba por el quinto, Sérem notó como los soldados se retiraban y Mostag se acercaba cubierto por un arquero.</p>
<p>-Igual de osado que siempre, viejo compañero –comentó Mostag mientras se acercaba a Zenny, aún sin verlo directamente. –Tú lo sabes y yo lo sé: Dea quiere a la niña muerta así que, haz el favor y nos ahorramos el problema de matarnos entre nosotros.</p>
<p>-Lo siento pero no –replicó Zenny mientras sacaba el arco y preparaba una flecha. –Mine me cae bien.</p>
<p>-Tengo que acabar mi trabajo y lo sabes. Ella es la última de su pueblo y, como tal, cuando descubra lo que le ha pasado a su pueblo, sólo sufrirá más.</p>
<p>-Mostag alegando al sufrimiento humano, qué emotivo –Zenny llamó al Sérem a su flecha y, antes de seguir su perorata, la disparó hacia el cielo. –Ése no es mi problema ni el suyo: Lo único que importa es que ella siga viva. Si luego se mata ella misma, deja de ser mi problema.</p>
<p>Un quejido sonó a la espalda de Mostag, el del arquero que se suponía que le estaba cubriendo: La flecha dirigida por el Sérem había acertado. Y, a pesar de ello, Mostag no se alteró, es más, aprovechó que Zenny aún tenía el arco en la mano para iniciar su ataque: Había utilizado la conversación para determinar donde estaba gracias al sonido de su voz. Casi acertó con su primera y certera estocada que el cazador esquivó con presteza al tiempo que lanzaba un golpe contra la mano del general con el mismo arco que aún llevaba en sus manos.</p>
<p>Mostag se alteró poco pero no pudo evitar lagrimear un poco por el dolor, cosa que aprovechó Zenny para desenfundar su espada corta: Fintó, Mostag atacó, Zenny se apartó, cogió la ropera de su enemigo con su espada corta, la llevó hasta el suelo, le dio un golpe en la muñeca con el guardamano de la suya y, finalmente, le dejó el filo pegado a su cuello.</p>
<p>-Siempre impaciente, compañero -al cazador no le faltaba confianza en sí mismo.</p>
<p>-Lo dudo –Zenny no tuvo tiempo para reaccionar: Justo cuando Mostag pronunció esas dos palabras, el leve sonido de un arco sonó a su costado y una flecha se le clavó en el hombro izquierdo.</p>
<p>Mostag aprovechó el gesto de dolor de Zenny para recuperar la posición dominante: Tiró a su adversario al suelo y lo mantuvo contra el suelo, colocando la punta de su espada en el cuello.</p>
<p>-Nunca pelees a menos que estés seguro que vas a ganar –comentó Mostag al tiempo que alrededor de ellos dos, los soldados que en teoría se habían retirado, volvían a ese punto. –¿Dónde está la niña?</p>
<p>-Ahí me has pillado –comentó Zenny con u tono más ácido. –No tengo la menor idea&#8230;</p>
<p>-¿Dónde está? –volvió a preguntar al tiempo que aplastaba la flecha de su hombro con un pie, arrancándole un grito de dolor a Zenny.</p>
<p>-¿¡Cómo quieres que lo sepa!? ¡El bosque es bien grande! ¡Imagina!</p>
<p>-Por tercera y última vez –dijo Mostag al tiempo que levantaba la espada, –¿dónde está?</p>
<p>-Me parece que alguien va a tener que limpiar su espada esta noche&#8230; –un sarcasmo más al que Mostag respondió descargando su arma sobre su cuello&#8230;</p>
<p>&#8230;pero no pudiendo acabar su movimiento al tragarse, literalmente, la tierra una de sus piernas. Y no sólo a él: Todos sus soldados, de repente, fueron tragados por la tierra de ese bosque, como si ella les reclamara en su seno. Los que buscaron al enemigo, acabaron plantados; los que trataron de huir, se encontraron en una incomodísima posición al quedarse con sólo una pierna dentro de la tierra mientras que la otra permanecía fuera y los pocos que evitaron el destino de sus compañeros, fueron los dos que lograron subirse a un árbol antes de que el suelo los llamara a su interior.</p>
<p>Pero, aún así, no pudieron escapar: Una mano surgió de debajo del suelo y le arrebató la espada a Mostag sin que éste pudiera hacer nada, para luego hundirla en la tierra. El filo de esa espada fue cortando uno a uno todas las cuerdas de los arcos de los soldados y, al final, un cuerpo saltó fuera de la tierra blandiendo su arma contra los dos únicos que seguían armados fuera de la tierra.</p>
<p>-Hacedme el favor de ir con los demás –pidió amablemente Mine al tiempo que les apuntaba con la espada de Mostag desde su posición más elevada. –Si no os importa, me gustaría que nos lleváramos bien –a lo que añadió una sonrisa sardónica, a la par que agresiva.</p>
<p>Aún por las armaduras de los soldados, éstos sabían perfectamente cuánta potencia podía alcanzar la punta de la ropera de su superior así que, antes de perder la vida de forma estúpida, se lanzaron al suelo donde sufrieron un destino similar al del resto de sus compañeros.</p>
<p>Zenny se levantó y, dolorido, fue a por Mine mientras ella bajaba del árbol con la espada en la mano. Alegremente fue hacia él, hasta que le tiró el arma al suelo de un golpe.</p>
<p>-Las niñas no manejan estas cosas –dijo al tiempo que se dirigía de vuelta a su choza. Mine, sin palabras, no pudo replicar nada pero, igualmente, le siguió con todo su ánimo.</p>
<p>Zenny andaba un poco turbado y, lo único que se le ocurrió para alejar la confusión de su mente, fue actuar así de grosero. Porque ahora los ojos de Mine no tenían ese tono azul claro que tenían cuando se conocieron: Ahora eran de un castaño oscuro muy profundo. Y, fuera como fuera, Mine parecía aceptar como si tal cosa que pudiera navegar en la tierra con suma facilidad.</p>
<p>“Una Ocullo, ¿eh?” pensó Zenny mientras pensaba qué tendría que hacer con la flecha que le atravesaba el brazo. “Si esto es lo que es capaz de hacer una simple niña de esa tribu, no cuesta imaginar por qué Dea los prefiere muertos. Aunque, ¿para qué la querrá Namadur?”</p>
<p>Aún a pesar de su sorpresa por el extraño poder de Mine, Zenny asumió todo con normalidad y calma: Tenía cosas más importantes en las que pensar en ese momento como curarse y preparar su viaje a toda prisa, antes de que Mostag y sus soldados lograran liberar sus piernas de la presa de la tierra.</p>
<p>Sencillamente suspiró a sabiendas de que acompañar a Mine hacia Eque iba a ser un viaje de lo más cansado.</p>
<p style="text-align:right;"><em>Nueva entrega de esta historia de fantasía heróica. Ahora tenemos a un cazador y a una &#8220;princesita&#8221;. Ninguno de los dos es lo que aparenta pero, de momento, todo un poco tópico.</em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Las escenas de acción no son lo mío, tal vez meto demasiados detalles que no vienen a cuento&#8230; pero imagino que es la consecuencia habitual de leer a Masamune Shirow: Pensar que hasta el vuelo de una mosca de es una importancia vital. </em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Ya a partir del siguiente capítulo, Dea ya tendrá más protagonismo y los personajes acaban metidos en harina. Espero que estos capítulos de presentación no os hayan resultado aburridos.</em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Esperando que os haya gustado, me despido hasta más leer.</em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Escuchando: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=9vimqO1pl8o">Flight &#8211; Panzer Dragoon</a></em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Ilustración: <a href="http://nethka.deviantart.com/">Nethka</a></em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Y, para los que hayan caído en esta versión de la página, mencionar el nuevo <a href="http://www.morbitorio.com">Morbitorio</a>, exactamente igual, pero con un dominio a la altura de mi nula memoria.<br />
</em></p>
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		<title>Crónicas de Morbitorio &#8211; Lejos de sus brazos</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Nov 2009 15:33:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jeshuamorbus</dc:creator>
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		<description><![CDATA[
Quería hundirse, desaparecer. Dominado por la desesperanza, no quería saber nada del futuro y se obsesionaba con vivir el presente en un falsamente placentero hedonismo.
No tenía que dirigir su mirada muy atrás para recordar cuán optimista era cuando su realidad era la paz, la miel, la gloria y la ambrosía. ¡Qué ilusiones más manidas! ¡Ahora [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=trazosdejeshua.wordpress.com&blog=2469034&post=252&subd=trazosdejeshua&ref=&feed=1" />]]></description>
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<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;">Quería hundirse, desaparecer. Dominado por la desesperanza, no quería saber nada del futuro y se obsesionaba con vivir el presente en un falsamente placentero hedonismo.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;">No tenía que dirigir su mirada muy atrás para recordar cuán optimista era cuando su realidad era la paz, la miel, la gloria y la ambrosía. ¡Qué ilusiones más manidas! ¡Ahora que se enfrentaba a auténticos dilemas sólo deseaba rendirse! ¡El que prestaba sus oídos a los problemas ajenos estaba en medio de una debacle similar a la suya!</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;">Y, por desgracia, no consentiría que nadie le ayudara. No iba a alzar la voz para pedir consejo, no se quejaría de nada y, mucho menos, iba a aceptar que nadie se moviera por él puesto que suyo y sólo suyo era el problema.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;">Pero, incluso él sabía que su actitud era estúpida e irracional, incoherente con su forma de ser pero, por su carácter, no deseaba que sus angustias se convirtieran en piedras en el camino de los demás. Tampoco deseaba su lástima, despreciaba su condescendencia y evitaba sus palabras de ánimo.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;">Sólo quería desaparecer. Y, a pesar de todo, sentía que aún era necesario. Esta contradicción eternizaba su problema. No tenía el valor de dar el último paso a causa de la pesada cadena que lo unía con el mundo de la luz. Existir y dejar de ser&#8230; estaría pasando por la tormenta más fuerte que su alma había soportado pero, en medio de la desesperación brillaba la débil luz del futuro.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;">No podía abrazar su máscara. No podía ser un Lobo. Permanecería como un simple humano más hasta que las negras nubes de su desolación borraran el último rastro de su brillante futuro.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;">Nunca antes.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;"><span id="more-252"></span></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;text-align:right;"><em>Nueva entrega de estas cortas Crónicas de Morbitorio. Tal como le decía ayer a un amigo, me ayudan a mantener mi cabeza activa puesto que, no sólo de historias largas puedo extraer experiencia. Además, siempre resulta práctico escribir sobre aspectos menores y ocultos de las vicisitudes del Mundo Cebolla (nombre provisional a la espera de encontrar uno que infunda más respeto).</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;text-align:right;"><em>Sólo espero que cuanto salga de estos cortos y torpes dedos míos sea de vuestro agrado. Dicho esto, hasta más leer.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;text-align:right;"><em>Escuchando: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=D5-40QVMUtc">Eternal Steam Engine ~ Mashup</a></em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;text-align:right;"><em>P.D.: No olvidéis la nueva dirección de esta aldea olvidada llamada Morbitorio:<a href="http://www.morbitorio.com"> www.morbitorio.com</a><br />
</em></p>
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		<title>M&amp;R &#8211; Amable retroceso del invierno &#8211; Capítulo 8</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Nov 2009 00:22:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jeshuamorbus</dc:creator>
				<category><![CDATA[Amable retroceso del invierno]]></category>
		<category><![CDATA[M&R]]></category>
		<category><![CDATA[fan fic]]></category>
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		<category><![CDATA[misterio]]></category>
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		<description><![CDATA[Me desperté temprano pero no antes que mi anfitriona a la cual me encontré hablando con el dueño de la casa mientras éste me miraba sin ocultar su desconfianza hacia mí.
-¿En medio de la noche y sin avisar? –preguntó él, tenso, mientras me desperezaba. –¿Estás segura de que no está con Tansa? -agotado a la [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=trazosdejeshua.wordpress.com&blog=2469034&post=247&subd=trazosdejeshua&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p>Me desperté temprano pero no antes que mi anfitriona a la cual me encontré hablando con el dueño de la casa mientras éste me miraba sin ocultar su desconfianza hacia mí.</p>
<p>-¿En medio de la noche y sin avisar? –preguntó él, tenso, mientras me desperezaba. –¿Estás segura de que no está con Tansa? -agotado a la vez que nervioso, no dejaba de lanzarme miradas acusatorias.</p>
<p>-Completamente segura –afirmó la otra. –Aparte de que está siendo perseguida, me ha traído gran cantidad de documentos acerca de los sucesos acaecidos estos días. Sea quien sea, sé que es de fiar y que, seguro, nos resultará ser de utilidad.</p>
<p>-En fin, como digas&#8230; –replicó el otro, renqueante, mientras se giraba de vuelta a su habitación. –Siéntete en casa y todo eso -sin añadir una palabra más, se volvió a su habitación y cerró la puerta con tanta desgana como poca fuerza.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-248" title="Renko dormida" src="http://trazosdejeshua.files.wordpress.com/2009/11/renko-dormida.jpg?w=499&#038;h=407" alt="Renko dormida" width="499" height="407" /></p>
<p><img title="Más..." src="http://www.morbitorio.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/wordpress/img/trans.gif" alt="" /><span id="more-247"></span></p>
<p>-Pobre hombre –me comentó Maribel una vez el otro se encerró en su habitación. –El señor Romer apenas ha podido dormir desde que secuestraron a su hijo.</p>
<p>-Si tiene la escopeta en brazos incluso mientras duerme, he de imaginar que le hicieron algo más que llevársele el hijo –comenté distraídamente mientras me dirigía al baño a asearme un poco la mala cara.</p>
<p>-Tiene bastante intuición, ¿sabe? –dijo la otra en parte sorprendida.</p>
<p>-La justa y necesaria para no andar preguntando perogrulladas todo el rato –dije mientras cerraba la puerta del baño. -Lo que está claro, no necesita de preguntas pedantes todo el tiempo -tras refrescarme un poco la cara, sentí como volvía a la vida diurna.</p>
<p>Maribel no dijo nada y me pareció escucharla retirarse hacia la cocina.</p>
<p>Cuando terminé de lavarme, me la encontré sirviendo el desayuno.</p>
<p>-No es mucho, pero es todo lo que hay –se excusó ella al presentarme tan escasa ración. –El señor Romer no está muy animado para salir a comprar y servidora no pudo salir en mucho tiempo. Espero que os resulte de&#8230;</p>
<p>-Maribel decías que te llamabas, ¿no? –interrumpí de golpe.</p>
<p>-&#8230;eh&#8230; sí, ¿por qué? –preguntó ella algo extrañada por la interrupción.</p>
<p>-Si para vos no es demasiada molestia y no os supone un esfuerzo excesivo, os pediría que me tratarais de tú para así no sentirme tan anciana de repente –respondí jocosa a la par que tocada. Esa manera tan rematadamente educada a la hora de expresarse me estaba sacando de mis casillas.</p>
<p>-Perdone&#8230; perdona –se corrigió rápidamente –que no sepa expresarme de otra manera: Así fui educada.</p>
<p>-De familia rica he de suponer, ¿verdad? –pregunté mientras me sentaba en la mesa. –En fin, si has acabado trabajando en esta clase de cosas, no seré yo quien te pregunté cómo ocurrió.</p>
<p>-Cambiando de tema -por su tono, imaginé que no le gustó la mención a su familia. -¿Cómo ha conocido a Theodoros? –me preguntó sin abandonar su tono fino. –No creo que sea médium pero el señor Theodoros dice que le trata como yo a él.</p>
<p>-Quiso echarme de casa –dije después de tragar lo que tenía en la boca. –Aunque creo que eso ya lo sabías.</p>
<p>-Al fin de al cabo, es un quicksilver: Poltergeist de poca entidad pero molesto. Sus asuntos tendrá en este mundo para que no se haya ido todavía y parece que para ello necesita su antigua casa.</p>
<p>-En el fondo no es tan molesto el chaval –dije para acabar de comer lo poco que tenía en el plato. –Si no me hubiese expulsado de casa, los de Tansa me habrían encontrado, lo cual me hace preguntarme una cosa: Theo, ¿entraron también en su casa?</p>
<p>Maribel permaneció un rato callada para luego responder:</p>
<p>-No, en mi casa no entraron –respondió ella por el fantasma. –Parece que aún no saben donde vivo. Es cosa buena que sepa ocultar mis rastros, lo cual es un alivio, si tenemos en cuenta todo lo que guardo allí.</p>
<p>-Ya sé que soy como una mala piedra en el zapato ahora que he venido tan de repente –dije mientras metía el plato en el fregadero –pero me gustaría saber si tienes algún plan para este asunto. Si no sales de esta casa será por algo, ¿no?</p>
<p>-Así es: Estoy esperando a que un par de espíritus de las víctimas de Tansa vuelvan aquí para informarme de sus movimientos. Sin embargo, hace mucho que no recibo ningún mensaje suyo. De todas maneras, gracias a tu ayuda, ya sé donde puede vivir ese bergante.</p>
<p>-Así me gusta, que me tutees&#8230; Pero, aunque sepa donde vive, él está en el barrio de Marylebone y, por la actuación de la policía de la zona, puedo asegurarte que la tiene bien comprada. Encima, teniendo en cuenta la manera que tenían de perseguirme, estoy segura de que no son precisamente pocos los adeptos de Tansa.</p>
<p>-Según la “desfasada y poco fiable información de este pobre jardinero”, dice Theodoros, los adeptos pueden pasar, sin problemas, de los dos centenares. Si lo que cuentas es cierto, actualmente puede que sean más del triple.</p>
<p>-¿Qué sabe Theodoros acerca de Doe?</p>
<p>Maribel permaneció un par de minutos callada, mirando a una pared mientras escuchaba algo que no era capaz de oír, cosa que me hacía sentir incómoda, incluso tonta, al no ser capaz de tener unos sentidos tan afilados como los de mi rubia vecina.</p>
<p>-Trabajó para él, eso ya lo sabes –dijo adoptando, con algo de esfuerzo, un tono más convencional. –En el primer año en el que estuvo a su servicio, su jefe no era especialmente excéntrico, tal vez algo soberbio pero no mala persona. Pero un día, a finales de verano, pareció cambiar de repente y comenzó a exigir cosas extrañas a sus sirvientes como que comenzaran a llamarlo “Tansa” y que se unieran a su causa para llamar al “Señor” a este mundo. A Theodoros le pareció una locura transitoria a causa de su intenso trabajo.</p>
<p>-Pero se equivoco.</p>
<p>-Mucho, según él: Cada cierto tiempo, Doe iba a visitarlo para “convencerle” de que se uniera a la secta. Le vigilaba, le seguía y no escatimaba esfuerzos para presionarle. Incluso le mostró su “Santuario”, una enorme cavidad que había debajo de su casa. Por lo que me ha contado, la mansión de Doe se construyó encima de una enorme caverna. “Una horripilante, profunda, tenebrosa, oscura y, sobretodo, húmeda cueva” según él. Por su descripción, no soy capaz de hacerme una idea de cuál es su auténtica profundidad.</p>
<p>-¿Y allí abajo, se hacía algo más que gritar a los cuatro vientos “traedme las tripas de diecisiete personas”?</p>
<p>-El señor Theodoros presenció uno de los “oficios”. Y, como entendida, de de opinar que una misa negra nunca es tan rematadamente desorganizada, de veras -no pude evitar notar como se sonrojaba un poco. -Allí todo el mundo iba (y, muy probablemente, aún van) a lo mismo.</p>
<p>-¿A qué? –pregunté curiosa aunque sospechando la razón del color en sus mejillas.</p>
<p>-En el auténtico satanismo se siguen unos pasos concretos para guiar las celebraciones y los oficios los cuales se guían por los tres principios del Baphomet: Consuelo, destrucción y, en fin, lascivia&#8230; –esta última palabra la suspiró para darme una imagen bastante clara de lo que se montaba allí abajo. –Como gran sacerdote, Tansa no vale ni dos peniques pero, en según que asuntos sí que sabe como llamar la atención.</p>
<p>-No, si ya dicen que tiran más dos&#8230;</p>
<p>-Ejem&#8230; -algo que incomodaba a Maribel: El tema de la procreación ociosa. -La cuestión es que para cuando se dio cuenta de lo que le pedía el señor Doe, Theodoros prefirió separarse de él y cambiar de jefe.</p>
<p>-¿Le pidió algo en concreto?</p>
<p>-Que buscara un corazón, literalmente. En teoría, lo que Doe pretendía era convertir a Theodoros en su ejecutor personal. Cuando se negó y le amenazó con denunciar las “amoralidades” que se celebraban allí abajo, Doe decidió convertirse él mismo en el ejecutor. El resto es historia. Por lo que pude leer de los borradores de los artículos acerca del señor Theodoros, Doe o tenía muchos buenos abogados o tenía suficiente dinero como para sobornar a medio cuerpo de policía. Él y su ayudante Lilith son los dos sumos sacerdotes de su orden.</p>
<p>-¿Tiene algo que ver el hijo de el señor Romer con ellos? ¿Por qué lo han secuestrado a él precisamente?</p>
<p>-El señor Romer fue uno de los sirvientes de Doe hace ya cuatro años, justo antes de que su señor comenzara a desvariar. Por razones que no vienen al caso, decidió abandonar el trabajo y abrió su propio negocio. Así pues, su mujer, él y su hijo acabaron aquí..</p>
<p>-¿Qué pasa con este lugar?</p>
<p>-Piensa un poco en el camino que has tenido que realizar hasta legar aquí: ¿No parece este lugar un poco apartado de las calles principales? Está como medio aislado en medio de la ciudad.</p>
<p>Bien mirado, llevaba razón. Yo me había metido por allí para despistar a la gente de Tansa entre ese mogollón de callejuelas. El hecho de encontrarme con Maribel justo en ese laberinto fue algo que nunca me habría esperado.</p>
<p>-Tal vez sólo cambiaron su vivienda a causa de su hijo –continuó ella. –Digamos que es un joven bastante especial.</p>
<p>-¿En qué sentido? ¿No será la encarnación de algún amiguete que vive allá abajo?</p>
<p>-No, es más bien alguien parecido a mi persona: Por lo que el señor Romer me ha permitido saber, alrededor de su hijo Aaron ocurren cosas “extrañas”. Cosas como que empiecen a flotar los objetos a su alrededor, que hable con las paredes o que responda incluso antes de que se le haga una pregunta. Según parece es un médium de alto nivel, con un potencial incluso mayor que el mío. Tal vez sea por eso que les parece tan especial.</p>
<p>-¿Sabía Doe algo acerca del chico?</p>
<p>-Eso es lo que me extraña: Doe no debería saber nada del hijo de Romer porque nunca habló de los fenómenos causados por su hijo con nadie aparte de su esposa, además de que ni siquiera debería saber que tenía un hijo. Lo cual me lleva a la segunda sospechosa: Lilith. Según lo que me ha estado contando Theodoros y lo poco que dejó traslucir el adepto que huyó de la secta, es una mujer algo extraña que llegó poco después de que enloqueciera su jefe. Al parecer, es algo parecido a su secretaria o ayudante aunque su cargo nunca ha quedado muy claro. Sólo sé que es una persona muy inteligente y que apoya la habilidad de Doe con los negocios a la perfección. Al menos, en teoría, eso es todo. Sin embargo, nada más llegó, comenzó a ayudar a Doe en los oficios aunque casi nunca llegara a participar realmente en ellos. La única vez que Theodoros vio una de esas misas, percibió claramente que Lilith se mantenía discretamente en una esquina mirándolo todo pero sin hacer el más mínimo viso de entrar en el grupo. A sus ojos, hasta parecía hastiada y aburrida. Cuando tocaba hablar, ella lo hacía sin reparos pero lo que era “disfrutar” de esas celebraciones, no lo hacía.</p>
<p>-Por lo que tengo leído acerca de ella, es una mujer de pocas palabras aparte de muy fría.</p>
<p>-No creo que sea como el resto de la gente. Puesto que es la ayudante más directa de Doe, he de pensar que ha sido ella quien descubrió las rarezas de Aaron y dirigió a sus hombres a por él. Si no intuyo mal, ella también es una médium.</p>
<p>-¿Por qué será que de repente la ciudad de Londres parece que está llena de fantasmas, sectas raras y mediums en cada esquina? –opiné extrañada. –No negaré que Theodoros existe, no negaré tu capacidad para hablar con él y no diré que no cuando digas que Doe es idiota pero&#8230;</p>
<p>-No te extrañe: La mayor parte de los psíquicos y mediums que existen, ocultan su condición por una u otra razón. Y los que no soportan ocultarlo, buscan a sus semejantes con los que compartir sus sufrimientos y padecimientos.</p>
<p>-“Dios los cría, ellos se juntan” -sin duda, el mejor refrán para este caso. -Aún así me extraña que eligieran al hijo de este pobre hombre.</p>
<p>-Si eso, ya le preguntaré yo misma de dónde sacó la información acerca de Aaron. Tal vez lo supo por medios alternativos pero no hay nada seguro.</p>
<p>-De todas maneras, eso no es lo que importa: Aunque sepamos dónde está sigue estando vigilado por más de doscientas personas. No creo que nos dejen entrar en esa mansión por las buenas y en la policía apenas podemos confiar.</p>
<p>-Tengo un par de ideas –comentó ella. –Por lo que me ha contado Theodoros y por las indicaciones de algunos informadores, Doe celebra los oficios cada domingo por la noche, sin falta. Allí se congregan sus adeptos sin falta. Y cuando digo todos, me refiero a absolutamente todos, incluidos los policías que tiene en nómina. Los domingos, entre las ocho de la tarde y las dos de la mañana, es el día en el que puedo pasear sin problemas por esa zona sin peligro a que me detengan.</p>
<p>-Pero aún así no podrás entrar.</p>
<p>-Me servirá para comprobar rutas y planificar estrategias. En este trabajo, toda información siempre es poca.</p>
<p>Y, sin más, se levantó a por la carpeta con la información que había traído para revisarla concienzudamente.</p>
<p>Maribel era muy meticulosa y lo suficientemente sistemática como para apuntar todas las indicaciones que le daba Theodoros acerca de las características de la mansión y de la caverna. En cosa así de unas cuatro horas, no sólo sabía cómo acceder a la mansión sino que, además, tenía un mapa detallado de todo el lugar desde el segundo piso hasta todo el camino de la caverna.</p>
<p>Yo ayudé con mi habilidad natural para interpretar mapas, corrigiendo incoherencias en el plano, cosa que sorprendió gratamente a mi rubia vecina. Al final fui yo la encargada de corregir la cartografía del lugar, logrando dibujar un mapa “fidelísimo” a lo que recordaba Theodoros.</p>
<p>El jardín, según la información permanentemente actualizada de Theodoros, era un lugar donde era muy sencillo ocultarse. El problema residía en la vigilancia de las entradas principales: Doe había contratado a más de treinta guardas jurados que vigilaban el perímetro de la mansión como auténticos perros de caza. Era sencillo acercarse pero ya no tanto entrar, ya no digamos lo que podría ser intentar salir a toda prisa.</p>
<p>El interior era más sencillo: Según mi fantasma particular, había permanecido completamente intacto desde que abandonó este mundo. El servicio del interior de la mansión se había simplificado por lo que la vigilancia interna era sencilla. El problema residía, realmente, en el sótano y la caverna: No había manera humana de entrar sin ser descubierto pues sólo existía una única entrada, no precisamente holgada. Tres personas bien armadas la vigilaban constantemente, dos cubriendo la entrada y una tercera, aislada en una cámara segura, cerca de las alarmas.</p>
<p>-¿Cómo lo ve? ¿Alguna idea? –preguntó Maribel cansada tras idear toda clase de estrategias para acceder pero sin encontrar ninguna solución factible.</p>
<p>Pensé largo rato en cientos de posibilidades, cada cual más absurda que la anterior (hasta pensé en hacerme con alguna arma pesada y entrar a saco matando a todo aquel que me mirara mal pero eso era demasiado exagerado hasta para mi alocada imaginación). Pensé, ideé, imaginé, recapacité, intuí&#8230; pero nada logré inventar para poder entrar y luego salir sin problemas.</p>
<p>-Será horripilante pero sólo por la gente que hay allí –comenté con voz queda mientras meditaba sentada en el sillón, –su profundidad sólo es una molestia; la oscuridad es una ventaja y la humedad&#8230; –de repente, al pensar en ese detallito, se me hizo la luz y fui a preguntar directamente al fantasma. –Theodoros, cuando dices que es húmeda, ¿dices simple sofoco al respirar o hablas de auténticos regueros de agua?</p>
<p>Maribel no tardó en dar una respuesta:</p>
<p>-Tienen que usar hasta bombas de agua para drenar lo que llega a fluir hacia allá abajo.</p>
<p>-Nunca te has introducido demasiado, ¿verdad?</p>
<p>-No le gusta el lugar, le da escalofríos y, cuanto más baja, más terror siente de encontrarse algo indeseable –respondió Maribel.</p>
<p>-La humedad no se da en el sótano de la mansión sino un poco más abajo en la caverna, ¿no?</p>
<p>-¿Por qué lo preguntas?</p>
<p>-¡Intuye un poco, chiquilla! –exclamé con alegría en mi voz. –Estamos en medio de una ciudad: Aunque todo esto esté lleno de edificios, eso no niega que en el subsuelo haya todo un trazado de conducciones de agua, cloacas y túneles de metro. Si mi intuición es correcta, esa humedad que se da en la caverna de Doe se podrá deber a uno o varios escapes de alguna cloaca o conducción de agua. Si hay alguna zona especialmente húmeda se deberá a que en esa parte, la pared es más delgada que en otras y que, con el tiempo, se ha abierto una vía de agua hacia la caverna..</p>
<p>-¿Dices que pretendes entrar haciendo un agujero desde las cloacas? Eso es fácil de decir pero no creo que ninguna de nosotras dos conozcamos lo más mínimo ese terreno&#8230;</p>
<p>-Los mapas de esa clase de lugares no son secreto estatal –afirmé sonriente. –Un paseo al ayuntamiento, reviso los mapas y tendremos la ruta directa para entrar en la caverna de Doe.</p>
<p>-Pero&#8230; si tendrías que comparar los mapas interno y superior, ¿no sabes que&#8230;?</p>
<p>-¿&#8230;es complicado? –interrumpí al tiempo que me ponía la gabardina y el sombrero. –Los mapas los leo mejor que la poesía; los caminos largos me parecen senderos agradables y yo, jamás de los jamases, me he perdido. Nunca he perdido el norte así que déjame esto a mí y, para esta noche, tendrás una ruta perfectamente planificada&#8230; lo cual lleva a preguntarme –dije al acordarme de un detalle que había estado obviando todo el rato: –¿Cuándo pretenden matar al niño ese?</p>
<p>-Si nos guiamos por toda la serie de tópicos que aplica Doe, muy probablemente la noche del 31 de octubre, la Noche de Walpurgiss.</p>
<p>-Dentro de tres días –me dije sopesando cuánto tiempo implicaba ese límite de tiempo. –Muy bien. Espero que la presión me ayude en este trabajo. Volveré por la noche.</p>
<p>Y, sin más dilación, salí de esa casa sin dejar de notar la fría presencia de mi compañero fantasma.</p>
<p>No me costó demasiado lidiar con los funcionarios y, con un par de excusas, una historia convincente y sin demasiados problemas, pude pasarme toda la tarde revisando los mapas. La verdad es que no necesité más de media hora para encontrar todo lo que necesitaba: Encontré los diferentes colectores que se acercaban a la casa, las conducciones de agua importantes, los túneles de metro que había más allá. Lo miré todo a fondo, memoricé todos los caminos que existían en el subsuelo de Marylebone y después planifiqué rutas tanto de entrada como de huida. Supuse que allá abajo no se estaría precisamente a gusto ni que fuese un camino de rosas pero al menos conocería el terreno mucho mejor que mis posibles perseguidores.</p>
<p>Al salir, me di un paseo de vuelta a casa del señor Romer, con discreción, para tomar un poco el aire después de todo ese tiempo en interiores.</p>
<p>Estaba preocupada. No tanto por mí, o por Aaron o por el destino de mi jefe. Me angustiaba pensar en el siguiente paso que tendría que dar. Sí, tenía la ruta, planes, notas acerca de los que estaban allí dentro, detalles acerca de la vigilancia y todo eso&#8230; pero, ¿ahora qué? ¿Es que acaso pretendía entrar allí en plan heroína y salvar a quien fuera? Si Doe tenía tanto poder, supuse que no le costaría demasiado salirse con la suya y, más tarde o más temprano, la sangre de algún otro niño correría. Aunque lograra salvarme de esta locura no me sentía nada cómoda.</p>
<p>De repente, se me vino a la cabeza la nefasta idea de que nada de lo que hacía me iba a servir para nada en absoluto, que no podría huir, que debería ocultarme toda la vida de ese loco imbécil desalmado&#8230;</p>
<p>“Suficiente aire por hoy” me dije deprimida e intranquila y me encaminé a la casa del señor Romer para pasar la tarde que quedaba comentándole mis planes a Maribel. Otra cosa no me quedaba por hacer.</p>
<p>Cuando llegué, me la encontré leyendo al tiempo que, cada pocos segundos, apartaba la mirada hacia la ventana, como si estuviera esperando a que alguien llegara volando para hacerle entrega de un importante mensaje.</p>
<p>Me recibió con su más que típica cortesía y le expliqué mis ideas con voz algo apagada.</p>
<p>-¿Estás cansada?</p>
<p>Su tuteo me pilló algo desprevenida. Yo estaba explicando objetiva y con sequedad mis indagaciones y, de repente, me saltó con eso. No supe qué contestar inmediatamente por eso seguí explicando mientras hacía un gesto de negación al tiempo que sonreía no muy convencida.</p>
<p>-¿No te habrán estado siguiendo?</p>
<p>-No, para nada –dije al fin sin ocultar mi desagrado ante mis expectativas. –Maribel, ¿qué se supone que haremos allá abajo? –suspiré mientras miraba los mapas que había transcrito a partir de mi memoria fotográfica para los mapas. –¿Llegamos y rescatamos a Aaron, luego logramos que detengan a Doe y ale, ya está?</p>
<p>-Es agradable que te lo tomes con tanto humor –dijo ella con una cortés media sonrisa. –No he pensado hasta hace muy poco una incursión allá dentro. De hacerlo, lo más probable es que no salga viva de ese lugar pero la muerte es algo que a mí ya poco me preocupa. No tienes por qué venir: Para mí, esto es algo profesional, no vocacional.</p>
<p>-No me refiero a eso: Aunque lograras tus objetivos, ¿qué harías con Doe?</p>
<p>-Una de dos: O dárselo a autoridades de confianza o matarlo –se me heló la sangre al escucharla pronunciar esa palabra con esa cara tan impasible. Era casi como si matar a sus enemigos fuese para ella algo común. –Desgraciadamente, la segunda opción está cobrando fuerza pues ninguna de esas autoridades es de ninguna zona cercana a Marylebone. Podría contactar con un conocido de la Scotland Yard pero, sabiendo de él, mucho me temo que no lograría ninguna respuesta hasta dentro de una semana por lo menos.</p>
<p>-Si tiene que ver con estos asesinatos, ¿por qué no iba a hacerte caso?</p>
<p>-Ya ha sido degradado una vez por mi culpa –respondió ella incómoda al tiempo que apartaba la mirada. –He hecho muchos trabajos a favor de los de su pueblo pero sus problemas profesionales no se los quita nadie. Cualquiera que se decida a ayudarme tiene que estar muy seguro de querer arriesgar su empleo.</p>
<p>-Aún así, te estarías metiendo en terreno lleno de gente en tu contra. Ellos ya te conocen y no creo que pasaras muy desapercibida por allá.</p>
<p>-Siempre hay que intentarlo todo cuando no sólo se está trabajando –dijo ella seriamente. –De un tiempo a esta parte, mi vida me importa bien poco mientras pueda sentirme realmente útil.</p>
<p>-¡Habló la optimista! –exclamé desagradada.</p>
<p>-Así vivo, por desgracia.</p>
<p>Como todo lo que había que explicar ya estaba explicado, me retiré al sillón para pensar con calma y alejar todos esos fantasmas que dominaban mis pensamientos.</p>
<p>Aún era tarde temprana pero el cielo estaba tan encapotado que invitaba a dormir una siesta. Pero no estaba para siestas aunque mis párpados me pesaran y mi cuerpo estuviera tan tenso.</p>
<p>Me arriesgué a pensar en lo que más nerviosa me ponía y traté de sacar conclusiones no logrando más que inquietarme más aún bajo la sombra de mi sombrero sobre mi cara&#8230;</p>
<p>-Andas azorada, veo –dijo una voz femenina a mi lado de repente.</p>
<p>Me sobresalté y mi sombrero se cayó al suelo, pudiendo así ver la cara de quien me había dicho eso.</p>
<p>-Oh, ¿estabas dormida? –preguntó la otra, una mujer con unos cuantos años más que yo, de largos cabellos rubios y elegante vestimenta de color tal como sus ojos, ojos de un extraño y a la vez intenso color violeta. –No pretendía asustarte.</p>
<p>Miré la sala y vi como Maribel no estaba.</p>
<p>-¿Dónde ha ido Maribel? –pregunté al tiempo que me enderezaba. –¿Y quién es usted?</p>
<p>-La buena de Merry no está aquí, eso es cuanto sé –la otra se encogió levemente de hombros, como si no fuera con ella. –Cuando llegué, aquí dentro sólo estabas tú. Aunque la pregunta debería ser: ¿Quién eres tú? ¿Familia del amigo Romer?</p>
<p>-No, sólo una víctima más de ese tal Tansa.</p>
<p>-Ah, el idiota ese. Entonces estamos en lo mismo –sonriente, se sentó a mi lado. No me resultaba desagradable. –Es un agobio pensar tanto en cómo vencerlo, ¿verdad?</p>
<p>-Tú lo has dicho –dije restregándome los ojos y limpiándome la babilla que se me había escapado por la comisura de los labios. –¿A ti también te ha atacado Tansa?</p>
<p>-Aún no. De hecho, ni me conoce pero, digamos que me resulta “sumamente molesto”. Si bien sé que no me pueden hacer nada porque aún no me conocen, no me siento tranquila cada vez que me despierto cada mañana.</p>
<p>-Así es y así será.</p>
<p>-¿Por qué lo dices? –preguntó ella aparentemente extrañada aunque con una expresión lo bastante falsa como para que pensara que lo que acababa de decir era una tontería.</p>
<p>-Si conoces alguna manera de quitarle todo su dinero a Tansa y que no vuelva a hacer de las suyas por el mundo, a lo mejor me siento más animada.</p>
<p>-Siempre queda la opción de que se mate&#8230;</p>
<p>-El asesinato no es lo mío –interrumpí asqueada al ver que la solución pasaba por el deceso de ese loco.</p>
<p>-Ah, niña mía, nadie ha dicho nada de matarlo: Lo que por mis labios salió es que se matará –afirmó la otra con un abanico que abría y cerraba con habilidad y velocidad. –Probablemente ni Merry lo sepa pero lo que está convocando ese idiota no es a su señor Satanás y, aunque así fuera y lograra traerlo (Lucifer lo quiera), no creo que tolerara la presencia de ese advenedizo.</p>
<p>-Merry&#8230; ¿te refieres a Maribel?</p>
<p>-¿No te resulta así más sencillo decir su nombre? Para ser japonesa, parece que se te da muy bien el inglés.</p>
<p>Me extrañó la familiaridad con la que me trataba pero me gustó mucho que, por una vez, alguien no me tratara de “china”.</p>
<p>-¿A qué te refieres con eso de que no convocará a Satanás? –a pesar del detalle, no abandoné el tema.</p>
<p>-A lo dicho: Merry ha recibido una intensa educación en estas lides pero, aún así, no lo conoce todo ni todas las posibilidades de los ritos humanos.</p>
<p>-¿Cómo voy a saber lo que sabe si nunca me ha contado nada?</p>
<p>-Puedes preguntarle lo que quieras: No es alto secreto –replicó la otra al tiempo que ocultaba su sonrisa tras un abanico. –Fronteras hay en todas partes y la pequeña Merry es capaz de verlas casi todas. La que Tansa pretende abrir es una de las que ella no conoce.</p>
<p>-¿Qué clase de frontera es esa?</p>
<p>-Tansa va a abrir una puerta hacia donde no hay nada –respondió ella seriamente.</p>
<p>-Pues vaya chorrada de frontera.</p>
<p>-No, no&#8230; no es tontería lo que mento –negó ella cerrando de golpe su abanico. –Imagínate ese agujero que lleva a donde no hay nada y piensa en este mundo que esta lleno de cosas: ¿Qué crees que podría pasar si no se cierra bien ese agujero? –no respondí pues me costaba entender lo que decía esa mujer. –Piensa en esto como si fuese un desagüe&#8230;</p>
<p>-¿Pretendes decir que todo lo que hay en este mundo irá a parar al vacío?</p>
<p>-No exactamente pero muy cercano a eso sí. En ese vacío hay toda clase de criaturas no precisamente benignas y si mis sentidos no me engañan, la que quiere venir ha engañado a Tansa. Vamos, lo que suelen hacer los demonios en las leyendas: Engañar a los pobres e inocentones humanos.</p>
<p>-Pues no me animas demasiado contándome eso&#8230; –la otra me miró extrañada, sin hacerme preguntas. Fue un largo rato de silencio bajo su escrutadora mirada hasta que me atrevía a hablar. –¿Qué?</p>
<p>-¿Nosotras nos conocemos de antes? –preguntó sin dejar de mirarme fijamente. –Tú cara no me suena pero me extraña que seas capaz de aceptar lo que cuento con tanta entereza.</p>
<p>-¿Te extraña que una chica normal como yo se haya acostumbrado tan rápido a esta clase de historias?</p>
<p>-Estos ojos&#8230; –musitó. –¿No recuerdas haberte perdido alguna vez? ¿Nunca te has confundido de caminos o te has quedado atrapada en algún lugar del cual no conocías la salida?</p>
<p>Solté una risita irónica y contesté con la cabeza bien alta y realmente segura de mi misma:</p>
<p>-Yo jamás me he perdido en toda mi vida –sin embargo, los ojos violeta de mi interlocutora, más que mostrarse jocosos por no creerme o sorprendidos por hacerlo&#8230; mantuvieron su gesto extrañado.</p>
<p>-No lo recuerdas, ¿verdad? –preguntó ella acercando una mano a mi ojos. –Una vez viste las estrellas en otro lugar&#8230; –me tapó la vista antes de que pudiera replicar. –Una vez, sólo una vez, no lograste encontrar el camino de vuelta a casa.</p>
<p>-¿Pero qué dices? –pregunté apartando su mano de mi cara&#8230; para encontrarme con que ya no estaba ahí.</p>
<p>Ya era de noche y yo seguía echada sobre el sillón. Maribel ya no estaba allí por lo que estaba completamente sola en ese salón. Y lo que creía que era la mano de la otra era el sombrero que había colocado sobre mi cara antes de dormir.</p>
<p>“¿Un sueño&#8230;?” me pregunté mirando en todas direcciones para tratar de encontrar a esa mujer de cálida expresión pero fría presencia. Aún sentía sus dedos sobre mis ojos y hasta creí notar el aroma gélido que desprendía. Pero todo indicaba a que por allí no había pasado nadie en un buen rato.</p>
<p>Me limpié la boca, me ordené el pelo y me levanté para estirar mis agarrotados brazos, ya medio dormidos. Salí de la sala y me encontré con que la casa estaba completamente vacía por lo que volví allí y, en medio de las tinieblas, vi como había una nota sobre la mesa.</p>
<p>Encendí la luz y leí esa misiva de Maribel:</p>
<p>“<em>Gracias por mostrarme el camino hacia la casa de Doe. No hace falta que te preocupes más por el caso. Gracias a tu ayuda y a las indicaciones de Theodoros, ya sé cuál debe de ser mi plan a seguir. El señor Romer ha ido a avisar a las autoridades pertinentes y yo me dispongo a infiltrarme en la mansión de ese mal nacido.</em></p>
<p><em>Mañana, si no surgen problemas, habré liberado a Aaron.</em></p>
<p><em>No te preocupes por esforzarte más de lo que ya has hecho. No se me da bien tratar con la gente pero sé perfectamente cuando alguien ya ha llegado a su límite moral y tú ya hace mucho que ya lo has alcanzado.</em></p>
<p><em>Descansa.</em></p>
<p><em>Antes de una semana podrás volver sin problemas a tu casa.</em></p>
<p><em>Firmado: Maribel Han</em></p>
<p>Cuando acabé de ver esa nota simplemente sentí alivio; un alivio efímero que se transformó en una cerval preocupación por esa mujer.</p>
<p>¿¡Pero qué pretendía hacer!?</p>
<p>¡Meterse de lleno en la boca del lobo! ¡Esa idiota estaba totalmente chiflada!</p>
<p>Antes de darme cuenta, ya me había puesto la gabardina y rebuscaba en una caja de herramientas una palanca que, sin duda, iba a utilizar.</p>
<p>“¡Esa maldita tonta no aprecia su vida lo suficiente!” me dije al tiempo que salía de la casa. “Creo que ya es hora de que alguien le cante las cuarenta&#8230;”</p>
<p>Y no pasó demasiado tiempo antes de que una sombra más se perdiera entre las brumas nocturnas de Londres.</p>
<p style="text-align:right;"><em>He aquí una nueva entrega de esta historia de fantasmas y sectas que interpeta de la manera más libre imaginable a los personajes de Maribel y Renko del nunca suficientemente ponderado Zun.</em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Creo que será a partir de la siguiente entrega que empezaré a usar las palabras necesarias para que os déis cuenta de a qué autor acabé haciendo referencia aún sin haberlo conocido (aunque, ni mucho menos, puedo comparar mi prosa con la suya). Hasta el momento ya he dejado muchas pistas así que, imagino, al menos uno se habrá dado cuenta de a quién me refiero.</em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Sólo esperando que cuanto haya escrito sea de vuestro agrado, me despido hasta más leer.</em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Ilustración: <a href="http://nethka.deviantart.com/">Nethka</a></em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Escuchando: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=yYlPTYBhtOI">Eight Melodies</a></em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Postdata: No sé si alguien se habrá dado cuenta pero, actualmente, estoy llevando a cabo las labores de webmaster también en una segunda página con un dominio más acorde a este blog:</em></p>
<p style="text-align:right;"><em><a href="http://www.morbitorio.com">www.morbitorio.com</a></em></p>
<p style="text-align:right;"><em>El contenido es el mismo pero, al tener un nombre más sencillo de escribir, es más fácil de localizar. Espero que os guste lo que allá os encontréis.<br />
</em></p>
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		<title>Iris &#8211; Capítulo 1: Llegada a Naukon</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Oct 2009 22:11:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jeshuamorbus</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iris]]></category>
		<category><![CDATA[asesinato]]></category>
		<category><![CDATA[aventura]]></category>
		<category><![CDATA[nethka]]></category>
		<category><![CDATA[novelas]]></category>

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		<description><![CDATA[Ya se estaba ocultando el sol tras los montes Envero cuando una carreta llegó a las puertas de la ciudad de Naukon. Su ocupante, encapuchado de pies a cabeza, parecía que llevaba prisa. Llevaba abundante carga y parecía que había tenido problemas con los bandidos a juzgar por el mal estado que acusaba su carreta. [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=trazosdejeshua.wordpress.com&blog=2469034&post=242&subd=trazosdejeshua&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p>Ya se estaba ocultando el sol tras los montes Envero cuando una carreta llegó a las puertas de la ciudad de Naukon. Su ocupante, encapuchado de pies a cabeza, parecía que llevaba prisa. Llevaba abundante carga y parecía que había tenido problemas con los bandidos a juzgar por el mal estado que acusaba su carreta. Al verlo en esa tesitura, los guardas apenas hicieron medio registro y le dejaron entrar sin muchas cortapisas.</p>
<p>El buhonero agradeció el gesto y entró rápidamente a ocultarse entre las calles y callejas de Naukon. Tan pronto como llegó a los barrios bajos del oeste de la ciudad, pudo respirar un poco. Si bien ese lugar no era lo más seguro, al menos sí que estaba oculto. Poco le importaba en ese momento que le robaran el cargamento: Tenía otras cosas en mente antes que fijarse en las cuatro cuatro fruslerías baratas que llevaba en su carro.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-243" title="Keshat" src="http://trazosdejeshua.files.wordpress.com/2009/10/keshat.jpg?w=500&#038;h=687" alt="Keshat" width="500" height="687" /></p>
<p><span id="more-242"></span><img title="Más..." src="http://www.morbitorio.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/wordpress/img/trans.gif" alt="" /></p>
<p>Mientras avanzaba con discreción por entre edificios y caminos tan estrechos como abandonados de toda presencia honrada, pudo sentir las miradas que se fijaban en el carro. Mas no notó hostilidad alguna por lo que continuó su camino sin incidentes. De todas maneras, le extrañaba que nadie se dignara tan siquiera a preguntar cuál era su cargamento&#8230; tal vez lo estuvieran confundiendo con algún suministrador habitual. O eso o&#8230;</p>
<p>&#8230;o ellos le estaban esperando en una de esas callejas. Tres hombres, vestidos con gualdrapas negras que cubrían sus corazas, armados con lanzas y alabardas y llevando esas extrañas máscaras que les cubrían toda la cara y tapaban los ojos con cristales espejados. Era imposible saber qué estarían mirando aunque, quien iba en ese carro, sabía perfectamente a qué venían.</p>
<p>No lo pensó dos veces: Cogió su más preciado cargamento en brazos y bajó del carro en dirección contraria. Mas, cuando vio que por el camino por el que había venido caminaban más soldados en su dirección, cogió la primera salida que encontró en otra dirección: Un portal. Entró en él, subió las escaleras y llegó a toda velocidad al desván del edificio mientras escuchaba los pasos precipitados de sus perseguidores siguiendo sus pasos. Taponó la entrada del desván con lo primero que encontró y fue hacia la claraboya más cercana. Tras abrirla, cogió el bulto que había estado cuidando todo ese tiempo y salió al techo para continuar su fuga por los tejados.</p>
<p>Pero ni en semejante escenario sus perseguidores cejaron: Las defensas que había montado en la puerta del desván no tardaron en verse vencidas y la guardia de Dea salió al exterior para darle captura.</p>
<p>El encapuchado,a pesar de su avanzada edad, continuó su fuga a toda velocidad, cada vez más cansado por llevar un bulto tan pesado en brazos. Sin embargo, y por suerte, les tenía mucha ventaja a esos soldados por lo que, cuando pudo, bajó por tejados contiguos hasta caer a nivel de la calle y escapar por otras callejas.</p>
<p>Su respiración era entrecortada y pesada. Pero no por ello era menos rápido.</p>
<p>Pero no lo suficiente: No había recuperado el resuello cuando delante de él ya se encontraban dos guardas de Dea y detrás de él, otros dos más cortándole la retirada. Y en esa calle no había ni portales, ni ventanas ni escalera alguna que le permitiera encontrar una vía de escape.</p>
<p>Ya desesperado por la situación, sacó su daga y se dispuso a pelear por su vida y por el bien de lo que trataba de proteger en sus brazos.</p>
<p>Sin mediar palabra, dos soldados, uno de cada lado, se acercaron a él, alabardas en ristre. El asaltado dejó el bulto en el suelo y se lanzó contra el más cercano quien lo derribó sin esfuerzo alguno con un golpe plano de la cuchilla. El encapuchado quiso levantarse pero antes de que pudiera hacer nada, el otro soldado le había puesto la punta de su arma contra el cuello, impidiendo su movimiento.</p>
<p>El otro comprobó lo que había entre las telas que tanto se empeñaba en proteger su víctima y descubrió su contenido: Una chica joven que aparentemente dormía plácidamente pero que, tras descubrir un poco más su cuerpo, se podía ver que tenía gran cantidad de burdos vendajes cubriéndole gran parte de su piel.</p>
<p>Quien la descubrió se giró hacia uno de los que vigilaban y le preguntó con las manos. El aludido sencillamente asintió y continuó vigilando mientras su compañero, sin abrir la boca para nada, sacaba una daga de su cinto y la dirigía contra el cuello de la chica.</p>
<p>Pero tan armonioso movimiento fue interrumpido cuando una estaca se estampó contra su cabeza, derribándole en un instante. El encapuchado atrapado contra el suelo, apenas fue capaz de ver a esa sombra moverse a toda velocidad por la oscuridad de esa calleja mientras, con una larga vara de madera, iba reduciendo, uno a uno, a todos esos poderosos soldados.</p>
<p>-Hay que ver, buen Tamo&#8230; –suspiró la chica que había acabado con todos esos soldados. –Te tenía por un hombre un poco más prudente.</p>
<p>El aludido trató de levantarse pero el dolor en su cara y piernas le costó más esfuerzo del que hubiera deseado. La recién llegada le ofreció amablemente su mano para que se pudiera alzar.</p>
<p>-Y yo por una chica más inteligente&#8230; ¿te has dado cuenta de lo que acabas de hacer, Keshat?</p>
<p>-&#8230;déjame pensar&#8230; patear un par de culos a unos cuatro imbéciles que estaban tratando de matar a un viejo amigo y a&#8230; –la mujer de penetrantes ojos verdes se giró hacia la niña y la miró fijamente un rato antes de continuar su frase –&#8230;¿su hija? ¡Tamo! ¿¡Cuándo se supone que te has casado!?</p>
<p>-¿Crees que este viejo está para atraer a mozas jóvenes? Anda qué&#8230; a ella me la he encontrado mientras venía para acá. Como ves está un poco tocada y me estaba dando prisa para que la curara alguien de por aquí&#8230;</p>
<p>-Pero los de Dea te comenzaron a atacar, ¿no?</p>
<p>-La verdad es que al principio pensaba que eran simples bandidos así que huí de ellos. Pero cuando vi que incluso por aquí no me dejaban en paz, vi que no eran normales&#8230;</p>
<p>-Entonces, no sabes quién es la niña, ¿no?</p>
<p>-¿Lo sabes tú? –preguntó Tamo sorprendido.</p>
<p>-En absoluto –respondió Keshat casi de inmediato, al tiempo que descubría su cuerpo y le quitaba las vendas para poderle ver bien las heridas. –Pero creo que también lo sentiría mucho por ella si se muriera aquí –dicho esto, le arrancó todas las telas y gasas que tenía encima y pudo ver los cortes, las heridas, las contusiones y quemaduras que habían mellado el cuerpo de la pequeña. Tras un análisis más profundo, determinó que todo en ella estaba bastante tocado, tanto por fuera como por dentro. Era un milagro que aún respirara.</p>
<p>Recogió algo de su sangre en sus dedos y se dibujó un punto con ella en la frente tras lo cual impuso sus manos sobre las heridas externas, las cuales se fueron cerrando poco a poco mientras se iba ocupando del resto de desórdenes corporales: Las heridas se cerraron, los morados desaparecieron; la respiración de la chica, ya serena, se tranquilizó más aún al curarle Keshat los pulmones y el estómago y, finalmente, las quemaduras que le alcanzaban hasta el pelo, se curaron completamente, todo ello rematado con una regeneración espontánea de sus cabellos, una larga melena roja como el fuego.</p>
<p>Cuando Keshat acabó, se borró la mancha de su frente y recogió el pelo de la chica en una coleta.</p>
<p>-Ale, curada –comentó ella satisfecha de su trabajo. –¿Sigo contigo, viejo?</p>
<p>-No te molestes –opinó el anciano. –Imagino que incluso, tal como estoy, podré&#8230; –una flecha en su cabeza cortó su frase súbitamente.</p>
<p>Antes de que Keshat pudiera hacer nada por él, el cadáver de su viejo amigo yacía en el suelo y cuatro soldados más, dos arqueros y dos espadachines, se acercaron a ella a toda prisa para recuperar a la chica a la que acababa de salvar.</p>
<p>Keshat pensó de inmediato en tratar de reducirlos para poder curar a su viejo amigo de inmediato pero, siendo ellos cuatro y al escuchar los repiqueteos de muchas armaduras acercándose al lugar, no tuvo más remedio que dejar el cadáver allí. De todas maneras, se esforzaría en ocultar a la chica que tanto esfuerzo había puesto el viejo Tamo en proteger.</p>
<p>Con ella al hombro, aún inconsciente, escapó de esa calleja y corrió a toda velocidad para dejar atrás a toda esa gente que, de repente, parecían estar saliendo como setas de todas partes. Cuando se dio cuenta de la magnitud de esa persecución, estaba corriendo por un tejado siendo perseguida por siete personas allá en las alturas y más de veinte a nivel del suelo.</p>
<p>Cierto que Keshat siempre había tenido problemas con la guardia de Dea pero jamás le habían enviado tantísimos efectivos a reducirla. Ni que decir tiene que pensó de inmediato que la principal razón de ello era la chica que llevaba al hombro. Y Keshat sabía que conocía la razón de ello. Pero en ese momento, tenso y conflictivo, no podía pararse a pensar: Tenía a demasiados enemigos encima.</p>
<p>Entre salto y salto y carreras precipitadas por lugares tanto angostos como abiertos, Keshat vio su principal objetivo para salir de esa situación airosa: Una pequeña clínica. Observó a su alrededor y dedujo de inmediato que los había perdido de vista y que ahora estarían rastreándola. Perfecto para ella: Corrió hacia el discreto edificio, entró por una ventana, encontró una cama libre donde dejó a la chica, le dejó una bolsa a la que quedaban unas cuantas monedas por si se daba el caso de que quisieran que pagara por su estancia y salió de allí a toda velocidad antes de que esa gente se diera cuenta de qué movimiento había jugado.</p>
<p>Ahora que tenía las manos libres, podía atajar esta situación a su manera: Colocó su daga más a mano para acompañar la acción de su bastón, se aseguró las vendas en las manos y fue directamente hacia sus perseguidores.</p>
<p>A la mañana siguiente, más de veinte cadáveres aparecieron muertos con heridas poco agradables.</p>
<p>Y cierta mujer no salió de su habitación en una posada hasta casi el mediodía&#8230;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Keshat, ya descansada tras esa larga noche de acción, lo primero que hizo después de salir de la posada fue ir a ver qué tal le fue a la chica que Tamo había defendido con su vida.</p>
<p>Lo sentía mucho por el anciano pero, cuando volvió a por él, ya era completamente insalvable: La guardia de Dea se encargó no sólo de matarlo con esa flecha sino que, encima, le habían atravesado el corazón para rematarlo. Ahora, lo que le interesaba a la mujer era saber por quién había pagado con su muerte.</p>
<p>Pero, cuando llegó a la clínica y preguntó por la chica que había dejado allí, nadie parecía haberse apercibido de que nadie hubiera pasado por allí. Extrañada, Keshat entró a la habitación en la que la había dejado. Pero, aparte de la cama desecha, sólo se encontró la ventana abierta. Parecía que la desconocida había escapado nada más se levantó.</p>
<p>Le molestaba pero, hasta cierto punto, lo comprendía: Imaginó que aún la estaban persiguiendo o que estaba capturada y por eso huyó cuando encontró la primera oportunidad.</p>
<p>Keshat, algo contrariada, salió del lugar pero, en lugar de comenzar a explorar, fue hacia la fachada de la clínica. Allí se encontró con varios brotes de hiedra. Entró en contacto con ellos y transmitió su pregunta:</p>
<p>-¿A dónde ha ido?</p>
<p>Desgraciadamente, la hiedra sólo pudo responderle que a esas horas estaba durmiendo. Ergo, ya no era capaz de rastrear a la chica esa.</p>
<p>Keshat suspiró: Otra vez sería. Imaginó que, si la perseguían con tanto tesón, no tardaría en notar algún tumulto un día de esos. Mientras esperaba a ello, se dispondría a encargarse de lo que había venido a hacer: Buscar a Magus Owahi. Si lo que el padre de Keshat decía era cierto, él sabría que hacer con el boliche que tenía colgado en su cintura.</p>
<p>Esa maldita bola rugosa de color negro la había tenido en jaque todos esos años, ¿y ahora resultaba que podrían haberla dejado en manos de ese tipo? Había veces que no entendía ni para atrás el comportamiento de su ahora difunto padre.</p>
<p>Desgraciadamente, lo único que sabía de ese tal Magus era su nombre: Por mucho que deseara deshacerse de esa maldita bola, antes tendría que encontrarlo. Lo cierto es que se sentía más que tentada por enterrar el ojo en cualquier parte y olvidarse para siempre de la orden de su padre, pero sus advertencias siempre habían sido muy precisas. Nunca debía intentar eso: Si la guardia de Dea descubría el Ojo, ocurrirían cosas terribles. O eso repetía él constantemente. Tremendista o no, al menos ella cumpliría con su última voluntad.</p>
<p>Lo primero que hizo en ese día, fue ir a la posada a buscar todas sus mercaderías y venderlas en el mercado. El dinero le iría bien si deseaba comprar información, aparte de que su ropa ya estaba un poco demasiado ajada, incluso para sus estándares.</p>
<p>Y así pasó el día: Vendiendo pieles, terciopelo, huesos tallados, carne seca, especias de la costa norte, unos cuantos instrumentos musicales arcaicos construidos a base de huesos y restos de madera, frutas extrañas que se daban muy lejos de Naukon, instrumentos de labranza, y alguna que otra piedra preciosa que encontró en sus constantes paseos por los bosques del mundo. No fue la venta de su vida, pero la mayor parte de lo que había traído no tardó en ser comprado por los habitantes de esa ciudad.</p>
<p>Tenía la esperanza de que, si estaba en un lugar muy concurrido, esa chica que había salvado acabaría pasando por ahí. Pero, por mucha gente que pasó por esas calles, a quien buscaba no apareció.</p>
<p>Con los bolsillos llenos tras esa jornada de trabajo, volvió a su hostal a dejar los excedentes y comenzó a buscar a su hombre. Justo cuando el tabernero le sirvió su almuerzo, ella aprovechó para preguntar por Magus. Pero, para su desgracia, la noticia que recibió fue bastante desesperanzadora: Magus Owahi había muerto años atrás.</p>
<p>-&#8230;pero si tenías algún asunto pendiente que tratar con él –añadió el tabernero –podrías hablar con su hijo.</p>
<p>-¿Quién era Magus Owahi? –preguntó ella. –No pensaba que fuese tan conocido.</p>
<p>-Es que era bien conocido en esta ciudad –comentó el tabernero mientras hacía un poco de memoria. –Fue un gran centinela de Naukon hasta el día de su muerte. Como era el jefe de la guardia y el principal responsable de las murallas de la ciudad, es normal que más de uno por aquí haya oído hablar una o dos veces acerca de él.</p>
<p>-Ya veo.</p>
<p>-Su hijo no es centinela, sin embargo, y puede que te cueste un poco encontrarlo: Dicen que es una rata de biblioteca, tan apasionado que cuesta encontrarle entre las montañas de libros que acaba montando en la Biblioteca Central.</p>
<p>-Oh, ¿es un Sapenta?</p>
<p>-Eso es. Si no el mejor, sí uno de los más llaman la atención. Todo esto me lleva a preguntarme, ¿para qué les buscas, chica?</p>
<p>-Magus me debía dinero, nada más –Keshat sonrió: Siempre le hacía gracia responder eso cada vez que le preguntaban por sus razones para buscar gente. –Esperemos que su hijito se porte bien conmigo o perderá todos los dientes –restalló los dedos para acrecentar la broma, cosa que funcionó: El tabernero marchó con una sonrisa en la cara.</p>
<p>Y Keshat, sencillamente, fue cenando. Ya arreglaría sus asuntos con el hijo de Magus al día siguiente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-¿El hijo de Magus, dice? –el bibliotecario miró a la chica que le había preguntado por él pero, aparte de las dos bolsas que llevaba al cinto, no le vio nada raro. Por lo demás, era una chica más vestida de manera más extravagante que la media. –Imagino que no le hará nada, ¿verdad?</p>
<p>-Dos apuntes a su pregunta: No llevo armas y, ¿no es un poco estúpido preguntar si voy a hacerle algo cuando evidentemente voy a responder que no?</p>
<p>-Cierto es&#8230; siento la estupidez –el bibliotecario sencillamente se sonrojó de vergüenza y miró sus papeles. –Es que por culpa de no sé qué asunto, Baki nos ha traído algún que otro problema. Por lo demás, es un Sapenta bastante inteligente y culto. Por eso preferimos mantenerlo bien seguro.</p>
<p>-Le tienen en alta estima por aquí –opinó ella.</p>
<p>-Hace su trabajo y las hace bien. Los niños lo adoran como profesor y cuando se pone a investigar encuentra cosas bastante curiosas.</p>
<p>-Como todo buen Sapenta&#8230; pero, en fin, ¿está o no está?</p>
<p>-Está: Si lo que dice el registro es cierto, está en el fondo de la biblioteca siete. Lo que no puedo asegurar es si estará muy lúcido: No parece haber dormido ni comido nada desde ayer por la mañana.</p>
<p>-Gracias por la información. Si se me queda dormido, ya le echaré un jarro de “agua fría” –comentó ella mientras estiraba los dedos.</p>
<p>La biblioteca de Naukon era enorme aunque, por alguna extraña razón, muy poco transitada.</p>
<p>Naukon siempre fue conocida como una de las mayores capitales culturales del país. Siete grandes casas dominaban la ciudad, siete grandes nobles con enormes recursos que permitían el mantenimiento de una enorme cantidad de Sapentas, intelectuales al servicio de mecenas que investigaban tanto por libre como a sus órdenes.</p>
<p>Por lo poco que Keshat pudo descubrir del Sapenta al que estaba buscando durante el desayuno, sólo supo que era hijo de Magus y que estaba al servicio de Lim Qeriam Eteneo, un noble algo excéntrico que tenía a su servicio a tres Sapentas tan raros como él.</p>
<p>Porque raro era ese joven que leía sentado sobre libros y rodeado de dos grandes columnas de tomos apilados. No tendría ni veinte años pero ya tenía las ojeras de un sexagenario. De cabellos largos y claros, ropas demasiado llamativas para ser un simple intelectual y una cara de sueño que llamaba directamente a bostezar, Baki permanecía con la cabeza entornada y los ojos abiertos y perdidos en el libro que tenía apoyado en las rodillas que no podía leer a causa de la escasez de luz de esa esquina de la biblioteca.</p>
<p>Cuando se acercó, Keshat se dio cuenta de que el hombre tenía los brazos relajados y que su cabeza no estaba entornada porque quisiera sino que estaba así por su propio peso.</p>
<p>-Menudo tipo&#8230; –murmuró Keshat. –¡Se ha quedado dormido con los ojos abiertos!</p>
<p>Exactamente eso: Aún a pesar de que pestañeaba con regularidad, sus ojos perdidos daban a entender que no se estaba dando cuenta de lo que ocurría a su alrededor. Confirmó este punto cuando pasó su mano delante de sus ojos, sin percibir ninguna reacción.</p>
<p>Ella suspiró y, simplemente, apartó los libros para poder coger mejor a Baki y ponerlo a dormir sobre una mesa. Parecía que los Grandes estaban poniendo a prueba su paciencia.</p>
<p>Mientras esperaba a que ese impresentable despertara, miró un poco lo que estaba leyendo: Libros de historia antiguos. Un tema interesante, sí, mas no tanto como para dejar a alguien en vela hasta acabar completamente inconsciente. Miró el que tenía él en sus manos en el momento en el que lo encontró y vio que era una relación de la historia de diversos pueblos y tribus anteriores a la creación del estado actual.</p>
<p>-Ya sabía yo que había acertado&#8230; –ese carraspeo pilló por sorpresa a Keshat que se giró de inmediato a su autor: Baki, sobre la mesa, se estaba levantando. –Vamos a ver si mi intuición tiene razón por una vez: ¿Eres alguien que busca a mi padre?</p>
<p>-Correcto –aunque sorprendida, Keshat no manifestó nada.</p>
<p>-¿Cuál es la razón?</p>
<p>-Quiero ir a comer mazorcas –respondió ella.</p>
<p>Esta respuesta, tan aparentemente estúpida no era otra cosa sino una contraseña, frase a la que el aludido reaccionó de inmediato:</p>
<p>-Muy buenas pues, pequeña Keshat.</p>
<p>-Menos cachondeo, ¿vale? -de todos los apelativos que le habían colgado a lo largo de su vida, era “pequeña” el que llevaba peor por lo falso que sonaba en alguien de su tamaño.</p>
<p>-Ya me dijo mi padre que no eras de carácter precisamente paciente –opinó él con la voz en risa, al tiempo que se sentaba en un sillón cercano mientras se limpiaba con torpeza las legañas de los ojos. –Y ya me dijo que ibas a acabar acudiendo a mí para consultarme cierto asunto, ¿no es así?</p>
<p>-Venía a entregarte esto –Keshat cogió el paquetito que llevaba en una de las bolsas de su cinto y se lo lanzó al intelectual. Éste agarró ese objeto envuelto por un pañuelo y lo descubrió. Pero, cuando vio lo que había en su interior, su cara de sueño desapareció de inmediato para mostrar una cara de terror extrema.</p>
<p>-¡Aquí no! –el hombre tapó el Ojo de Ónice a toda velocidad y se levantó a toda prisa. Agarró a Keshat y comenzó a guiarla a la fuerza hasta una sala muy lejana a la biblioteca, una habitación oscura que era más un trastero que un lugar habitable. –¿¡Tienes la menor idea de lo que es esto, chica!?</p>
<p>-Algo que yo no quiero para nada y que te dejo a ti. No hay mayor misterio que ese.</p>
<p>-¡Ni borracho pienso quedarme con esto! –chilló él completamente aterrorizado. –¡Es el Ojo de Dea, maldita sea!</p>
<p>-¿El qué&#8230;?</p>
<p>La cara extrañada de Keshat sólo logró que Baki se exasperara más. Tratando de recuperar un poco la calma, se sentó en la cama.</p>
<p>-A ver, buena ermitaña que no tiene ni repajolera idea de lo que está ocurriendo hoy día en el mundo: ¿Qué sabes tú acerca de una tal Dea? –preguntó él con la voz ligeramente impaciente y ojos ya libres del sueño que lo atenazaba.</p>
<p>-Pues&#8230; que es la gobernante actual y que tiene una guardia con la extraña manía de enviar soldados tras de mí cada dos por tres para conseguir el Ojo de Ónice. ¿Me hace falta saber algo más?</p>
<p>-¿Sólo eso? ¿Nada más?</p>
<p>-¡Sólo sé que me da problemas! –se quejó ella con voz amargada. –¡Mi padre me ha tenido viajando de un lado para otro durante toda mi vida sólo para proteger esa cosa! ¡Y servidora ya está un poco harta de esa bola, así que ahora te toca cargar con ella!</p>
<p>-&#8230;ya veo&#8230; –Baki suspiró y descubrió el Ojo. –Desgraciadamente, no voy a aceptar esto. De todas las cosas que hay sobre la faz de la Tierra, ésta es la que más desea tener Dea: Su ojo perdido.</p>
<p>-A mí eso me da igual: Mi padre dijo que llevara el Ojo a Magus. Ahora que Magus no está, te toca&#8230;</p>
<p>-¿Pero te dijo que me lo entregaras? –interrumpió él. –Dime la verdad: ¿Te dijo o no que me lo dieras?</p>
<p>Era cierto que ella sólo deseaba desde lo más profundo librarse del Ojo de Ónice pero, de la misma manera, era una máquina de lo más racional. Recordó las últimas horas de su padre, sus últimos amagos así como sus palabras al final de su vida. Y, sí, era cierto: Nada dijo acerca de entregar tan peligroso objeto a nadie, sólo llevarlo ante la presencia de Magus Owahi.</p>
<p>-Mas, no pienses que no comprendo lo que te ocurre –dijo Baki mientras observaba esa bola negra, apenas más grande que una pelota que no cubría ni media palma de la mano. –Mi padre me habló muchas veces del tuyo y lo que tuvieron que hacer para conseguir esto. Mi tío perdió la vida para poder conseguir quitarle este ojo a Dea.</p>
<p>-No me vengas con batallitas ahora –se quejó ella, mucho más cansada de repente al saber que aún no había llegado el momento de librarse de ese maldito objeto. –¿Para qué quiere ella un ojo que hace tanto que dejó de servir como tal? No creo que quiera tener un ojo inútil como recuerdo de lo que perdió.</p>
<p>-No es inútil, créeme –dijo él poniendo el Ojo en la mesa. –Aparentemente no pasa de ser una inútil bola negra y seca sin ningún tipo de utilidad, ¿verdad? –Keshat asintió. –Pues lo siento mucho por ti: Aún está vivo. Y puedo apostar todo lo que quieras a que ahora mismo, la gran Dea nos está mirando desde su trono en Sterbo.</p>
<p>-¿Con esto&#8230;? –preguntó ella.</p>
<p>-Créelo: Por eso Dea es capaz de localizarte tan a menudo y por ello envía a sus huestes a por ti. De todas las caras que hay en este mundo, probablemente las que más conoce esa mujer son la tuya y la de tu padre.</p>
<p>Keshat, extrañada, miro el Ojo de Ónice, se acercó a él, lo miró fijamente&#8230; y le sacó la lengua.</p>
<p>-Para molestarte tanto el llevarlo, te lo tomas con mucho humor –opinó Baki sonriente.</p>
<p>-Reír por no llorar, porque me imagino que cargar con esto no va a ser lo único que voy a tener que hacer, ¿verdad?</p>
<p>-Si quieres librarte de este peso, así es –respondió él. –Desgraciadamente, la explicación va a tener que ser en movimiento: Dudo que Dea sepa dónde estás ahora porque nunca ha estado aquí pero, aún así, sigue siendo una mujer lista y no tardará en deducir dónde se encuentra su ojo perdido.</p>
<p>-Pues dame las explicaciones rápido e iré tirando.</p>
<p>-Muy bien pues –Baki tapó de nuevo el Ojo fue hacia la cama, que arrastró lejos de su posición originaria. Allí debajo Keshat pudo ver que una de las baldosas estaba ligeramente movida y, como imaginó, debajo de ella había una pequeña cavidad de la cual el hombre sacó dos libros. –Estos dos tomos son el fruto de las investigaciones de nuestros padres acerca de lo que es el Ojo de Dea. En ellos se explica cuáles son sus características, sus métodos de uso, trucos para evitar la detección y demás historias.</p>
<p>-¿Métodos de uso?</p>
<p>-¿Para qué crees que quiere tanto Dea esta cosa? Es una conexión directa con su propia fuerza. El poder de los hechiceros normalmente no suele ser propio sino un compendio de saberes que nos ayuda a hacer fluir diferentes fuerzas para que nos ayuden en nuestros propósitos. Sin embargo, Dea parece tener un poder propio con todo lo de que ello implica. Este Ojo perdido, aunque ya inútil como órgano, sigue respondiendo como si fuese parte de su propio cuerpo, por lo que con él podemos utilizar su propio poder como deseemos así como anular a Dea casi por completo. Evidentemente, ella no se suele dejar pero en estos libros se explica cómo engañar a sus sentidos para que no se dé cuenta de que le estás robando su poder o que sus ataques ya no surten ningún efecto sobre el portador del Ojo.</p>
<p>-Ya podría haberme dicho el idiota de mi padre que se podía hacer eso&#8230;</p>
<p>-Hace falta tener estado de ánimo y mucha fuerza de voluntad para soportar semejante carga, te lo puedo asegurar: Él no podía hacer uso de este Ojo por culpa de que, después de perder un pie, media boca y sufrir unas quemaduras terribles tras batalla que le dio conseguir esto quedó “un poco” tocado. Además, cuando tú naciste, ya estaba bastante viejo por lo que la carga habría sido el doble de pesada. Tú eres más joven y tu forma física es impecable: De quienes pueden manejar este poder, tú eres la más indicada. –Baki le hizo entrega de los tomos a Keshat y recolocó la cama.</p>
<p>-¿Y tú?</p>
<p>-También sé, por supuesto –replicó sonriente. –Nunca me he manejado con él, pero imagino que no me resultaría complicado. Aparte de Sapenta soy un hechicero ducho en varias de las sendas y conocido por más de tres gremios.</p>
<p>-Muy bien: Lo de seguir llevando el Ojo este ha quedado claro pero, ¿qué se supone que tengo que hacer con él?</p>
<p>Baki le quitó uno de los tomos a Keshat lo abrió por la primera página, la cual mostró a la mujer:</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><em>Todo sea por acabar con la gran traidora Dea</em></h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>-¿Queda bien explicado? –preguntó con una sonrisa torcida, a sabiendas que mi suspiro desesperado había respondido su pregunta antes de que me la hiciera. –Yo te ayudaré en esta gesta, pero no podrá ser hasta que acabe con unos cuantos asuntos que mi mecenas me ha pedido encarecidamente que termine. Tan pronto como termine con todo, tendrás a un compañero que te ayudará en todo lo que nece&#8230;</p>
<p>-Paso –interrumpió ella secamente. –Mato a la tipa esa y a vivir la vida, que son dos días –no dejó añadir nada más al Sapenta y, con los libros en la mano, enfiló a la salida.</p>
<p>-¿¡Pero tienes tú la menor idea de lo que estás diciendo!? –chilló Baki espantado. –¡Dea es capaz de arrasar ejércitos enteros sólo con sus dos manos!</p>
<p>-Mira qué casualidad: Yo también –replicó Keshat agresiva. –No me importa quién sea mi adversario: Si está en mi campo de visión, morirá.</p>
<p>-Muy bien, si eso es lo que piensas, antes de que marches déjame mostrarte lo que significa realmente el nombre de Dea –la mujer se dio la vuelta, algo cansada de ese tipo que tanto se quejaba por banalidades. Baki le quitó el Ojo de Ónice y lo volvió a descubrir. –Dea es una Oculla y, como tal, tiene un poder radical de nacimiento. Al ser ella una Oculla de ojos negros, su poder básico es la precognición –con el Ojo en la mano, cerró los ojos un par de segundos. –Además, con el tiempo, cualquier Oculla de ojos negros puede acabar desarrollando toda una panoplia de poderes psíquicos –antes de Keshat pudiera preguntar de qué estaba hablando, Baki le puso una mano en la frente.</p>
<p>Entonces pudo ver lo que en ese preciso momento estaba mirando Baki: Una habitación. Aunque estuviera parcamente decorada, era notablemente elegante: Una cama con dosel, un armario en el que se podían apreciar bastantes vestidos, una mesita con un espejo frente a él y una ventana que daba hacia una panorámica de una floreciente ciudad costera iluminada por el alto sol que transitaba lentamente hacia el oeste.</p>
<p>La imagen comenzó a moverse, como si esa visión no fuera controlada ni por ella ni por Baki y, quien fuera, se dirigió hacia la mesita mientras su vista se emborronaba, como quien acabara de despertarse. Se sentó con cuidado en el taburete que había frente a la mesita&#8230;</p>
<p>&#8230;y por primera vez, Keshat vio la cara de Dea en primerísima persona reflejada en ese espejo:</p>
<p>No parecía demasiado mayor, para la edad que decía Baki que tenía. Por lo que podía apreciar más allá de su túnica ligera, casi parecía que tenía sólo le llevaba un par de años a ella. Sus cabellos, lacios, caían sobre sus hombros y espalda; una cabellera larga y bella de color casi blanco que sobrepasaba su cintura. Su piel era rosada y tenía una textura aterciopelada. Su cuerpo estaba en forma, sí, pero no tenía un físico demasiado amenazante. Sólo las cicatrices que era capaz de ver más allá del parche de su ojo izquierdo daban a entender que realmente había luchado alguna vez en su vida.</p>
<p>“Parece lo que no es&#8230;” le transmitió Baki gracias al Ojo. “No tienes tú ni idea de cuántos asesinos han muerto mientras trataban de matarla mientras dormía”.</p>
<p>Lo que realmente extrañó a Keshat, fue comprobar que, todo cuanto hacía Dea, lo hacía con su único ojo cerrado. Era como si no necesitara usar ese ojo para nada. Pero, mientras trataba de ver cuantos detalles pudiera de esa mujer, de repente lo abrió, mostrando un ojo de un negro insondable.</p>
<p>“¿¡Quién eres!?” su grito retumbó tanto en su mente que Keshat se separó de inmediato, espantada, de Baki.</p>
<p>-Y eras tú quien decía que podrías acabar ella como si tal cosa –rió él mientras cubría el Ojo de Ónice con su pañuelo de nuevo. –Te veo un poquito asustada para haber estado viendo la cara de una mujer cualquiera.</p>
<p>Baki era petulante pero, a pesar de ello, llevaba razón aunque no por ese gesto amenazante sino porque, por un momento, le dio la horrorosa sensación de que Dea la había estado mirando a ella precisamente.</p>
<p>-Lo quieras o no, te acabaré ayudando en todo esto –advirtió Baki mientras dejaba que Keshat se recuperara del susto. –Fue la última voluntad de mi padre además de que no estoy del todo de acuerdo con lo que hace Dea por estos lares –Baki le devolvió el Ojo a su legítima dueña. –Como dijiste, más vale que vayas huyendo de esta ciudad: No estoy muy seguro pero, lo más probable, es que nos haya leído la mente a cualquiera de nosotros dos mientras usábamos el ojo. Tendré que despachar rápido lo mío y seguirte luego. Espero que la guardia de Dea no me dé muchos problemas hasta que volvamos a encontrarnos.</p>
<p>-Pero&#8230; ¿a dónde quieres que vaya? –preguntó Keshat aún algo confusa. Ese episodio telepático le había hecho olvidar durante unos segundos en qué ciudad se encontraba.</p>
<p>-A cualquier parte menos a esta ciudad –advirtió Baki sin más. –Mientras el Ojo siga tapado, Dea no podrá saber dónde estamos: Al fin de al cabo, puede ver pero no escuchar a menos que alguien lo esté usando. Pero si ya lo sabe, lo único que podemos hacer de momento, es movernos. Tendré que abandonar mi querida biblioteca durante un tiempo y tú tendrás que hacer lo que mejor sabes: Esconderte –el hombre cogió un papel del cajón de la mesa y escribió algunas indicaciones allí: –No dejes que el Ojo vea esto: Será nuestro punto de encuentro. Si no tengo problemas con mis asuntos o con la misma Dea, nos encontraremos en Ter-De-Peilz dentro de un par de días. Luego, ya planificaremos nuestros asunto más a fondo.</p>
<p>Dicho esto, Baki guió a Keshat hasta la salida de la biblioteca sin dar más explicaciones y volvió al interior para rematar los asuntos que le quedaban.</p>
<p>Y la chica, algo mareada por la velocidad con la que habían transcurrido los hechos, miró el papel sin demasiadas ganas. Mas, no se negó a la petición de Baki: Volvió a la posada, recogió sus cosas y, antes de que el sol alcanzara el cénit, ya estaba bien lejos de Naukon.</p>
<p style="text-align:right;"><em>Ya comenzamos a meternos en harina: Primer capítulo de esta historia algo tópica pero con sus cosas que la hacen entretenida al lector que no busca la respuesta del secreto de la vida en las palabras de un escritor aficionado de tercera categoría como lo es un muy humilde servidor sino sólo una serie de palabras sin demasiadas pretensiones que eviten que caiga dormido a las primeras de cambio.</em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Haré todo lo posible para publicar el siguiente capítulo de Amable retroceso del invierno en menos de una semana aunque, si hay suerte, publico antes algún nuevo cuento de Cuatro Colinas (a lo mejor me vuelve la inspiración)</em>,<em> el siguiente capítulo de los Vecinos del quinto (si me entran ganas&#8230; el gore no es lo mío) u otro episodio de Goth (la cosa es encontrar la manera de decir lo que quiero decir).</em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Espero que os haya entretenido este capítulo. </em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Hasta más leer.</em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Escuchando: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=yJb5_Qy6CLw">Heian Alien Vocal Arrange</a></em></p>
<p style="text-align:right;"><em>Ilustración: <a href="http://nethka.deviantart.com/">Nethka</a><br />
</em></p>
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		<title>Cajón de sastre &#8211; Metempsicosis</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Oct 2009 02:06:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jeshuamorbus</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cajón de sastre]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[cumpleaños]]></category>
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Allí estaba otra vez, como siempre inalcanzable. Esta vez lo que me separaba de ella era una alambrada, una que, por más que tratara de encontrar un camino para rodearla, no me llevaría ante su presencia sin obstáculos.
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<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;" align="LEFT">Allí estaba otra vez, como siempre inalcanzable. Esta vez lo que me separaba de ella era una alambrada, una que, por más que tratara de encontrar un camino para rodearla, no me llevaría ante su presencia sin obstáculos.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;" align="LEFT">Nunca pudimos llegar a tocarnos, jamás logramos dirigirnos una sola palabra sin que miles de impedimentos se cruzaran en nuestro camino pero lo que siempre pudimos conocer de la otra parte era su imagen.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;" align="LEFT"><span id="more-240"></span></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;" align="LEFT">¿Sabía ella quién era yo? ¿Y yo, qué podía decir de ella? Sólo podíamos tener una cosa clara: Nuestras presencias eran conocidas por la otra parte. Nos conocimos gracias a miradas distraídas que superaban alguna barrera, la misma barrera que siempre nos separaba. Al principio, fue casual que cruzáramos nuestras miradas, más adelante la otra parte comenzó a resultarnos extrañamente familiar y, con el paso de los años, no pudimos ignorar lo extraño de nuestros encuentros.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;" align="LEFT">No hablé con nadie acerca de esa chica a la que veía y, ocasionalmente, saludaba con la mano. Sólo la tenía presente cada vez que me distraía de mi rutina habitual, una presencia a la que trataba con familiaridad a pesar de lo distante de nuestras posiciones.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;" align="LEFT">Pero ahora la tenía ahí, delante de mí y sólo una alambrada nos separaba. ¿Por qué no me salían las palabras? ¿Por qué ella callaba? ¿Por qué me apartaba la mirada?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;" align="LEFT">Agarré los alambres con mi mano y me acerqué a ella cuanto más pude en toda mi vida, instándole con mis actos a que ella me imitara. Pero ella no se atrevió siquiera a cruzar su mirada con la mía como siempre habíamos hecho hasta que alguien tendió esta ridícula frontera por la que las palabras y las imágenes podían cruzar libremente.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;" align="LEFT">“¡No soy una fantasía, maldita sea! ¡Me puedes ver ahora! ¡Estoy delante de ti! ¡Háblame!” quise decirle para animar a que su voz sonara hacia mí. Pero ella, desorientada, no alcanzaba a alzar su mirada para posar sus pupilas sobre las mías.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;" align="LEFT">-Olvídala -una voz femenina y una mano familiar se posó en mi hombro. -Recuerda por qué estamos a este lado de la realidad.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;" align="LEFT">Recordar&#8230; sí, recordé lo que nunca me apetecía recordar. A pesar de nuestros eternos cruces sabía que mi voz nunca la alcanzaría por mucho que gritara. Podría oírme pero nunca escucharme, no con todas estas barreras separándonos.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;" align="LEFT">-Aún así, has llegado al borde mismo -aseveró quien se encontraba a mi espalda. -¿Quieres dejar de ser una mera fantasía para convertirte en un sueño?</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;" align="LEFT">Qué gracia. Yo criticando mentalmente a la dama que encontraba en todas mis miradas perdidas y resultaba que el digno de ser criticado era yo. Ella jamás podría alcanzarme más allá de esa alambrada: No disponía de los medios. Pero yo era todo lo que ella deseaba. Mientras ella siguiera dirigiéndome pensamientos, podría seguir avanzando por ese mundo de realidades parciales.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;" align="LEFT">Sí, sólo era una fantasía que deseaba un lugar donde descansar, una mente en la que convertirse en un sueño. Había saltado muros, atravesado barricadas, destruido puertas y, a cada paso que daba, estaba alcanzando lo que toda fantasía siempre había deseado: Convertirse en el sueño de alguien.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;" align="LEFT">Una vez dejé de sentir el contacto de mi otrora compañera de vida en la fantasía, agarré los alambres y comencé a escalar. Digno y a la vez simplón. No había nada desdeñable en mi búsqueda. Sólo era la realización de la aspiración de toda fantasía que nadaba en el mar de las ideas.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;" align="LEFT">-Ya te alcanzaré un día de estos -quien se había despedido de mí me dio la espalda, con una sonrisa satisfecha en los labios y se dio la vuelta mientras yo la observaba desde lo alto de esa última barrera.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;" align="LEFT">Y, una vez bajé, me acerqué a la chica que siempre me dirigía pensamientos, la mujer que deseaba que no fuese una mera fantasía sino que fuese su sueño. Alzó la mirada, la abracé y entonces, los dos fuimos uno.</p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;" align="LEFT">
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;text-align:right;"><em>Tanto tiempo sin escribir en esta sección clamaba al cielo un nuevo post. Y me importa poco que la excusa para ello no sea una reflexión escrita en cinco minutos sino un cuento que dedicar a una amiga que acaba de cumplir años. </em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;text-align:right;"><em>Así pues, feliz cumpleaños, buena <a href="http://utopia-nana.blogspot.com/">Gaby</a>.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;text-align:right;"><em>Dicho esto, espero que a todos os guste esta escritura confusa y poco dada a las explicaciones en la que todo cuanto digo tiene  un sentido, esperemos que no del todo vacuo.</em></p>
<p style="text-indent:.5cm;margin-bottom:0;font-weight:normal;text-align:right;"><em>Escuchando: <a href="http://www.youtube.com/watch?v=0Ox5-fEH4Ww">Meltdown</a><br />
</em></p>
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