Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 29 septiembre 2010

El enmascarado, al fin, da la cara (sin quitarse la máscara…) y revela quién es realmente.

Curioso nombre, cuanto menos…

Revista ¡No lo leas! – Número 44

Si hay alguien que siga este mi querido blog, mis disculpas por la tardanza en subir este aviso: problemas varios relacionados con el mismo documento y la base de datos me han impedido dar esta noticia hasta hoy.

Sólo espero que cuanto leáis sea de vuestro agrado.

Escuchando: Adiemus

Read Full Post »

Cuando hay intereses en conflicto, los hay que saben convencer a quien haga falta para que bailen a su son. El problema es que a Adel no le gusta bailar…

Revista ¡No lo leas! – Número 43

Ya se acerca la bella estación de otoño en la que servidor podrá volver a disfrutar de las lluvias, nieblas y tormentas de hojarasca que tanto aprecia. Ojalá encuentre buenos momentos para escribir.

Escuchando: The shrine of the lake

Read Full Post »

–¿Sabéis? La vida de este chico no es ninguna tontería. Nació un cuatro de marzo hará veinticinco años y trajo alegría a su hogar sólo habitado por sus padres. Recuerdo que era un llorica, un niño de mamá que chillaba cada vez que le faltaba comida, agua o atención. A causa de él, sus padres se pelearon por él apenas seis años después de su nacimiento y, al pasar de los meses, se quedó solo con su madre a causa de un trágico accidente que se llevó la vida de su padre.

>>No es una persona vulgar, vaya que no: una vez llegó al colegio, demostró ser un chico listo, despierto y, ante todo, respondón. Quizá fuese influencia de las constantes discusiones de sus padres que aprendiera siempre a replicar a todo lo que se le ordenaba sin razón comprensible pero, más allá de eso, era un poco anormal que lograra hacer que los adultos se retiraran ante sus palabras a pesar de que descargaran sobre su persona todas sus recopilaciones de gritos e insultos. Logró mucho más que cualquier niño de su edad y así, siguió viviendo hasta que alcanzó el instituto.

>>Tal vez algo harto de su vida llena de conflictos con los mayores que decidiera calmarse un poco y dejarse llevar como la mayoría. Prefirió ser un observador tranquilo y pasivo, pensando que, quizá, hubiera respondones como él no fuese tan inhabitual. Pero comprobó por las malas que casi todos preferían callar y los que decidían levantar la voz eran tan estúpidos e incultos, tan irracionales e ilógicos que no merecía la pena que emplearan tantas energías en no lograr absolutamente nada.

>>A pesar de todo, esa persona nada vulgar siguió observando todo cuanto ocurría, los cambios que se sucedían, los sucesos que acontecían ante sus ojos y todo aquello que estimulara su mente. Y comprendió que todo cuanto intentara hacer para cambiar lo que no soportaba estaría abocado al fracaso antes de empezar a causa del carácter de las gentes que causaban tales problemas. Había dejado de ser el revolucionario del patio de su colegio para acabar siendo una persona pacífica más.

>>Siguió estudiando, aprendió cuatro cosas, encontró una forma de ganarse la vida y transcurrió el tiempo hasta que vosotros lo matasteis.

(más…)

Read Full Post »

Es muy habitual escuchar eso de que vivimos tiempos en los que únicamente importan los resultados. La mayoría de las personas lo dicen con orgullo mal disimulado, convencidas de que su vida ha sido un camino que ha valido la pena transitar, independientemente de los resultados.

Pues bien, todas esas personas mienten. Y lo hacen de formas que ni siquiera sospechan.

Esta es la historia de Eduardo, mi sentido homenaje al individuo más importante de la historia de la humanidad –y al que por supuesto, tanto debo–.

Que allí donde estés, la suerte te sonría.

(más…)

Read Full Post »

¿Nunca os ha pasado que, a pesar de conocer algo de primera mano, lo que dicen los demás os condiciona de tal manera que ya no creéis que lo que habéis visto es cierto? A Adel estas cosas no le afectan…

Revista ¡No lo leas! – Número 42

Now thinking another stories…

Escuchando: The riddle

Read Full Post »

Imaginad un edificio grande, inmenso, gigantesco, enorme, pantagruélico y estúpidamente amplio, tan enorme como un mundo enter en el que todos sus habitantes se esfuerzan por hacer que este mundo funcione tal como debería funcionar, acorde con las normas preestablecidas que sólo unos pocos afortunados pueden alterar ligeramente, una tierra en la que criaturas de formas inimaginables deciden cuanto ha de suceder sin que nosotros podamos discutir sus designios.

Tal lugar es el Palacio de la Justicia.

Revista ¡No lo leas! – Número 41

Vaya Agosto más infructuoso y no por falta de ideas, precisamente.  Esperemos que el Otoño traiga aires mejores…

Escuchando: Necromancer

Read Full Post »